Walter Vargas: “El feminismo es un movimiento para ser mejor de lo que somos”

En una charla profunda, el periodista recorre su formación y sus inicios, habla de sus creencias, defiende el lenguaje inclusivo y su postura frente al machismo.

Por Julio Jerusewich (jjerusewich@hotmail.com)

Suena la campana y ya no detiene su elocuencia. Desde el inicio sabe su plan y se ajusta conforme la charla va retomando diferentes arenas. Calcula el peso que cargan sus palabras antes de ejecutarlas. De allí la semejanza con el boxeador que habita en él, y que conectó con sus inicios en el periodismo. Pero Walter Vargas también es capaz de hundirse en espacios de reflexión. Las mutaciones de sus creencias, sus contradicciones e incertezas. Primera parte del viaje hacia el universo de sus convicciones heterogéneas.

¿En qué contexto lo enciende la llama del boxeo?

Me criaron en una casa en la que la conexión con el afuera era a través de la radio. No teníamos televisión, no había acceso a libros, y no se podía comprar el diario todos los días. Entonces escuchábamos la radio. Mi viejo era albañil, definidamente peronista, y con una admiración por Gregorio Peralta, quien era visto como el niño bueno en el ambiente del boxeo. En septiembre de 1965 pelea con (Ringo) Bonavena, que era el bocón que llegaba desde los Estados Unidos, en lo que fue la velada de mayor asistencia en el Luna Park.

Es en esa pelea que de alguna forma me adhiero a la cruzada de mi viejo. Me acuerdo que tenía siete años y cuando finaliza la pelea termino llorando. A partir de ahí empecé a escuchar boxeo. Recuerdo que los sábados a la noche me iba a dormir con la radio transistor pegada a la almohada escuchando a Osvaldo Caffarelli (brilló en Radio Rivadavia entre 1954 y 1983), que era el Frank Sinatra de los relatores de box. Cada vez que podía iba a la casa de un vecino o un tío que tenían televisión.

El boxeo, la piedra basal

Se infiere que este deporte representa la piedra basal de sus inicios en el medio porque llegó con conocimientos y formación.

Es que ya tenía mirada y opinión propia a través de la cual podía entrenar un criterio. De hecho, cuando llegué a Buenos Aires creía que sabía un toco de boxeo y efectivamente fue algo que me permitió abrir puertas. Yo ni siquiera había hecho el secundario, sólo me formaba porque quería ser periodista, escritor.

Voy a una revista de boxeo a pedirle laburo a una persona que tenía un programa de radio y una revista. Me tomó una prueba y le respondí las preguntas que me hizo acerca de boxeo con suma facilidad, con lo cual, de ser ese semi villerito que había terminado la primaria en una escuela nocturna, me convertí en alguien que llevaba cheques, servía café, iba al gimnasio del Luna Park y escribía de boxeo.

Walter Vargas
Comenzó trabajando en un revista deportiva escribiendo de boxeo. Hoy da clases en la Universidad de Palermo (Foto Facebook)

¿Hay alguna historia de vida que no necesariamente tenga cinturones, que te haya impactado?

A mí me marcó mucho el vínculo con Sergio Victor Palma, somos muy amigos. Fue la historia que más me llegó. Un pibe nacido en La Tigra (Chaco), en medio de la selva. Nos conocimos en el gimnasio de la Federación Argentina de Box, ni bien llego a Buenos Aires. El tenía 22 y yo iba a cumplir 20. Se dio una empatía.

Conocí al Sergio que se levantaba a las seis de la mañana para ir a correr, que era religioso. Que me contaba sus imágenes lejanas en La Tigra cuando su padre ahuyentó a un tigre que se asomaba por la ventana de una choza en el medio del campo. O el Sergio que me decía “soy un pelotudo, tuve sexo y peleo el viernes”, y el viernes se sentía débil.

También tuve cercanía con la historia de vida de Rubén Batista, un pibe que murió de sida, con el que teníamos un lazo de mucho cariño. Me acuerdo que le estaba haciendo de sparring a Santos ‘Falucho’ Laciar, y al cruzarlo le pregunto, “¿cómo puede ser que vos no seas campeón argentino?” A lo que él me responde, “¿usted cree que yo puedo ser campeón argentino?”. Pero ahí está, te lo tenés que creer. Una vez gana una pelea en la FAB y pasa los guantes por encima de la soga para saludarme. Me dio mucha tristeza su muerte.

Un libro esperado

Suena por lo menos raro que no haya un libro con tanto bagaje de historias que acumuló.

Quiero ser grato con el boxeo, por eso dejé de postergar el libro y este año lo retomé, de algún modo, por una causa existencial. La muerte se ha convertido en algo muy cercano para mí en los últimos años. No tanto por experiencia directa sino por gente muy querida y respuestas a certezas de que no tenemos la vida comprada.

La muerte se ha convertido en algo muy cercano para mí en los últimos años. No tanto por experiencia directa sino por gente muy querida y respuestas a certezas de que no tenemos la vida comprada”

Es muy contundente para no profundizar…

El otro día me pasó algo extraordinariamente raro. Me acordaba de una cena que tuvimos con Dante Gullo en su restaurante hace alrededor de un año y medio. Teníamos una excelente relación, nos chicaneábamos por nuestras diferencias ideológicas. Yo, con mi orientación peronista, luego pasando a militar en el Partido Obrero. Sucedió que la mañana siguiente de ese recuerdo me desperté con Dante Gullo en mi cabeza… y a la tarde entro a chequear noticias y leo que había fallecido. Muy fuerte. Cosas así me pasaron muchas veces.

¿Cómo se lleva con las creencias?

Uff… Me mete en un lío. Antes que con lo religioso yo tengo una relación muy fuerte con lo místico, aunque nunca lo cultivé porque me da mucho miedo. La vida me llevó a que mi actual pareja sea astronumeróloga. Ella me dice que yo hubiera sido un gran astrólogo, vidente o pai. Yo era un católico que no iba a la iglesia porque no me gustaban las misas, medio heterodoxo.

Luego pasó toda una etapa de rechazo a todo eso porque había empezado a integrar un partido marxista, y el materialismo dialéctico niega la existencia de un Dios y de lo que no es corroborable. La dupla Marx-Engels toma las tesis de Ludwig Feuerbach, quien refuta la idea del idealismo, es decir, según esta vertiente el espíritu está por encima de la materia. En definitiva esa es la diferencia entre el ateo y el creyente. A partir de esto, y embebido de las mieles del marxismo, comencé a oponerme a todo lo que tenía que ver con la religión.

Walter Vargas
A los 60 años, el periodista afirma que seguirá escribiendo su libro de anécdotas del deporte.
(Foto Facebook)

Marxista que dice bendiciones

Y ante ese panorama de oscilaciones, ¿por dónde volvieron a entrar los interrogantes?

Conforme pasaron los años, yo dejo de militar en el PO, pero incluso mucho antes sigo sosteniendo que hay cosas que no tienen explicación, sobre todo porque aún militando me suceden situaciones extrañas. Entonces me pregunté por qué no puedo ser este tipo en el mundo de las ideas, que defiende la causa de los laburantes y al mismo tiempo, no dejarme impregnar por eso. Algunos amigos me cargan por eso: “sos el único marxista que dice bendiciones”, je. Totalmente contradictorio, pero a esta altura ya me gané el derecho a la incongruencia.

Sigo pensando que es injusto un mundo en donde haya explotadores y explotados, eso no lo voy a negociar, en eso sigo siendo tan trosko y marxista como antes”

La cuestión es que volví a abrir esa compuerta y pasaron cosas muy lindas. No me defino como un religioso, pero estas situaciones las hablo mucho con mi amigo Jonathan Yunque y con Nelson Vivas. Estoy mucho más abierto a eso. Tengo una relación muy potente y contradictoria a la vez, que ha tenido diferentes etapas. Así como he tenido formas de pensar que fueron cambiando en la mirada sobre otras cosas. Así como pensé y sigo pensando que es injusto un mundo en donde haya explotadores y explotados, eso no lo voy a negociar, en eso sigo siendo tan trosko y marxista como antes.

En algún momento tiene que cambiar el régimen social de propiedad, aunque no necesariamente eso se expresa en concebir como un todo irrefutable, la idea de que lo único que cuenta es la materia. A lo que voy, dejo una puerta abierta porque además me pasan cosas de las que no podría dar cuenta y ningún marxista, por más brillante que sea, me podría convencer de que esos acontecimientos tienen una razón científica. Hay cosas que no se pueden explicar. ¿Esto lleva a pensar que hubo un tipo rubio, barbudo, lindo que hizo el mundo? Tampoco. No tiene por qué ser explicado todo el tiempo.

El rol del comunicador

¿La responsabilidad del comunicador social en la actualidad es más mencionada que profundizada?

Yo creo que tenemos una gran responsabilidad sobreestimada desde el punto de vista que Argentina es un país tan jodido y confuso, que en algún momento se pone al periodista como Fiscal y Juez. Y nosotros no somos ninguno de los dos.

Pero en algún punto es el ciudadano el que le da ese rol a la prensa.

Exacto, por no encontrar respuestas. Hay un añadido: nunca se notó tanto como en este siglo el poder y las influencias que tienen las empresas periodísticas. Cada una con un sesgo ideológico, percuten, machacan y presionan a sus periodistas como nunca antes había pasado. Te diría desde finales del siglo pasado cuando (Raúl) Alfonsín tuvo cortocircuitos con el diario Clarín. Con esto no quiero decir que me caía bien aquel presidente, pero todo lo que sucedió en aquella época fue cierto. Dicho esto no creo tampoco que lo que impone (Héctor) Magnetto incida en el pueblo para instalar a un presidente, no creo eso, me parece una visión paternalista.

Desde mi lugar de docente en la Universidad de Palermo, les digo a los pibes que tienen que manejar el idioma, hablar y escribir bien porque es indispensable para ser periodistas”

Parece haber una necesidad de visibilizar todo acompañado de formas vulgares.

Ese es el punto. Hoy en día la gente va a la televisión a contar cómo tiene relaciones sexuales. Se naturalizó lo absurdo. Y hay una cosa muy perversa en la cual yo te ofrezco contar esto que pesca el morbo de la gente y te digo: ¡ves que querés! O sea, no me busques el morbo, elevame la vara. Ante este escenario, desde mi lugar de docente en la Universidad de Palermo, les digo a los pibes que tienen que manejar el idioma, hablar y escribir bien porque es indispensable para ser periodistas. Son cosas básicas que en este oficio no cambió ni las va cambiar. El día que las cambie algo va estar mal.

Por ejemplo…

La información contrastada tiene que estar, igual que la rigurosidad. No podemos vivir del ‘hubiese’, del ‘me dijeron’, hacen falta fuentes confiables. Ojo, yo también los uso a veces, pero leer una nota en donde es todo potencial, sin información contrastada, eso no puede suceder en la canasta básica de un periodista. El buen decir, no jodamos. Necesitamos hablar y escribir bien porque es nuestra herramienta. Exigir sujeto verbo y predicado.

Una de sus batallas

El uso del lenguaje es algo en lo que viene machacando hace rato. Una de sus batallas.

Y si, imagine que un cirujano no sepa usar bien el escalpelo. ¿Desde cuándo nos parece gracioso que un periodista hable mal? Es un disparate eso. Entonces, necesitamos el correcto uso de la lengua, que es la herramienta, la interpretación honesta y la opinión con el mayor rigor posible. Entendiendo este mito que hemos construido los periodistas, que es el de la objetividad. ¡Mentira! La objetividad existe en el aparato que mide la luz o en el electrocardiograma.

Lo que sí podemos ser, es personas que asuman que son subjetivos que desde algún lugar enuncian, y ser críticos con eso. O sea, yo lo llamo una subjetividad crítica. Yo soy Walter, nacido en Berisso, criado en La Plata, hijo de un albañil, con formación peronista, luego con militancia trotskista. Con ese bagaje, yo no lo puedo hacer cargo a usted, a quien le estoy transmitiendo algo de todo eso, y si lo hago tengo que advertírselo antes. Yo enuncio a partir de esto. No me van a convencer de que pobres y ricos hubo siempre, dicho esto le cuento lo siguiente. Implica una gran batalla interna, porque no es sólo cómo lo van a mirar, es un proceso ético, no tanto moral.

La moral es lo que los pueblos establecen como bueno o malo. La ética es más compleja. Yo siempre digo que a la mañana mientras uno se cepilla los dientes y se mira al espejo, ¿está bueno ese Walter que te está mirando? ¿Te gusta ese Walter? ¿Intenta ser un buen tipo? La conciencia del ser, de quien es uno, esa es la ética. Una lucha de fuerzas en la que uno está exigido a hacerse cargo de sus actos.

Mi batalla no está en quién quiero ser, sino en quién no me gustaría devenir. Hay que sostener una línea todo el tiempo, porque las miserias están ahí a la vuelta y te asedian”

¿Y cómo se lleva Walter Vargas con sus luchas internas de siempre?

Yo tengo sesenta años, tengo mucho más pasado que futuro. Mi hija ya está encaminada, de manera que muchas responsabilidades ya no tengo, salvo la de estar a buenas con quien quiero ser en el otoño de mi vida. Porque este partido se juega todos los días. Yo lo veo a (Jorge) Lanata y digo, mamita en lo que terminó este tipo. No creo en eso de mostrarse tal cual es, eso es un lindo enunciado poético. Uno puede ser muchas cosas al mismo tiempo y así como las comidas se deterioran y se pudren, también las personas evolucionamos e involucionamos, los laureles se terminaron.

Mi batalla no está en quien quiero ser, sino en quien no me gustaría devenir. Hay que sostener una línea todo el tiempo, porque las miserias están ahí a la vuelta y te asedian. Por ejemplo, donde laburo (‘Primer Tiempo’, FM 94.7) se maneja un lenguaje muy coloquial y a veces nos hacemos chistes internos, nos divertimos mucho haciendo el programa y las transmisiones de los partidos.

Lo que me tranquiliza es que no ponemos ese chichoneo por encima de lo periodístico. No hay ninguna necesidad de ser solemne como se trabajaba hace 40 años. Aún así cuando hay un chiste interno yo digo “muchachos, expliquémosle a la gente que estamos hablando de tal cosa”. Eso para mí es una lucha permanente.

“Esta generación la tiene muy facil”

¿Qué avizora de esta generación?

Yo creo que la tienen muy fácil en un tiempo muy difícil. ¿Por qué la tienen muy fácil? Porque tienen acceso a la información. Pero lo que existe también es una saturación de estímulo que nos atrapa a todos. Yo leo mucho menos que hace cinco años, resultan muy tentadores Facebook y Netflix. Estoy librando una batalla todo el tiempo y para mí se trata de una cuestión gramatical.

No es tanto qué hace la tecnología conmigo, sino qué es lo que hago yo con ella. El problema se me presenta cuando me encuentro con alumnos que creen que van a ser periodistas por Twitter e Instagram, y entonces los pongo a prueba, porque tal vez das con alguien brillante y tiene laburos muy buenos… y después descubro que no.

Leo mucho menos que hace cinco años, resultan muy tentadores Facebook y Netflix. Estoy librando una batalla todo el tiempo y para mí se trata de una cuestión gramatical”

Y ahí les digo, con mi estilo áspero, esto está mal escrito, no podes escribir así. Aflojá un poquito con las redes porque acá no podes colocar un sujeto, verbo y predicado. Vas a ir un día a la redacción de un diario, te van hacer una prueba, el secretario de redacción tuvo una mala noche con la mujer y no te va tener la misma paciencia para corregir que había en mis tiempos. Y te van a volar de un plumazo.

Porque todos sueñan con ser (Mariano) Closs o (Sebastián El Pollo’) Vignolo, más allá de lo que uno opine de esos profesionales yo les digo, si vas a ser Vignolo, tratá de ser mejor que él. Y me preguntan por qué. Y porque Vignolo se come las eses, tiene una cultura general menos diez, es impostado, es patriotero. Intentá ser tan carismático como él pero mejor formado.

¿Qué opinión te merece esta demanda, como cierto delivery de lo inmediato?

Sucede que el que consume se contenta con poco, con cierta ligereza. Creo que la vida va para ese lado, y es un problema que no tiene solución, no sólo en el periodismo. Estamos hablando de fenómenos muy nuevos en términos históricos: Twitter, Instagram, todas las redes sociales.

No sé hasta dónde podríamos darnos cuenta de todo esto con exactitud. Por supuesto que hay trabajos muy elaborados y gente que produce cosas interesantes, pero recién lo vamos a poder comprender con mayor precisión dentro de algunos años. Ahora estamos en el medio del baile. Yo creo que el periodismo que mamé dejó de existir. El periodismo mejor hablado y mejor pensado.

Acerca del lenguaje inclusivo

La importancia del contexto para rectificar los caminos del aprendizaje.

Es definitivamente el entorno. Por ahí si no tenés un amigo que te diga “por qué no lees un libro de Andres Rivera que te va a mejorar el vocabulario”. O “no escuches solamente a Flavio Azzaro” o “¿por qué no lees a Fernandez Moores?” Si no hay ese entorno que te obliga a elevar la vara, estás medio frito porque hay todo un culto a la frivolidad que es tan fuerte como la posibilidad de hacer otra cosa.

Por ejemplo, con la aparición del lenguaje inclusivo. Lo primero que pensé es ¿qué es esta payasada? e hice un comentario descalificatorio en la UP, que más tarde intercambio con mi hija y me reprende ofuscada. Me dice “papá, me extraña de vos, que sos escritor”. Y me muestra un texto de una lingüista feminista fundamentando desde lo que es la genealogía de la lengua porque era admisible el lenguaje inclusivo. Entonces cuando volví a dar clases, me retracté con mis alumnos porque había estado muy prejuicioso con ese tema y les pasé el link del artículo. A lo que voy es a esas posibilidades que tienen ahora.

Considero al feminismo como un movimiento para ser mejor de lo que somos”

Es un momento álgido del feminismo…

Y para los hombres es un lugar muy difícil. Todo lo que implica un reduccionismo de poder que se cree naturalizado, es una amenaza. Para muchos resistir eso sin salir con la cosa de “anda a lavar los platos” no es simple. Hace poco me encontré con amigos de hace años y casi terminamos a las piñas. Considero al feminismo como un movimiento para ser mejor de lo que somos.

Hay cosas que naturalizamos nosotros que no está bien, algunas se pueden modificar, otras no. Porque no se puede aplicar esto a lo que pasaba hace 50 años, cuando ni siquiera existía la noción de feminismo. Lo menciono por una discusión que tuve con un historiador del Partido Obrero, Mauricio Fau, autor del libro ‘Belgrano contrarrevolucionario’. Entonces le dije, mirá Mauricio, Belgrano fue contrarrevolucionario y en otras fue revolucionario. No le podes aplicar a Belgrano la categoría del marxismo cuando ni siquiera existía la revolución industrial cuando nació. El tipo, aún para su tiempo y con todas las macanas que se mandó, fue absolutamente revolucionario. Eso es lo primero que hay que evaluar.

Yo creo que el feminismo es un fenómeno extraordinariamente rico que hay que seguir y acompañar”

Es todo depende de cómo te posiciones. Uno puede decir que Beethoven era un sordo” y otro puede decir que “era un genio que además tenía dificultades para oír”. Yo creo que el feminismo es un fenómeno extraordinariamente rico que hay que seguir y acompañar. Lógico que hay una parte caricaturesca que manda a cortarle las pelotas a los tipos, pero eso no es lo central de esta corriente.

Padre orgulloso

¿Cómo lo vivencia usted, con su hija como situación más directa?

Me salió picante Paloma: le gustan las chicas, es militante feminista y me dice que es punksexual. “¿Qué es punksexual? Y… papá, el deseo tiene muchas posibilidades. Una cosa son los sentimientos y otra es el deseo”, me dice. La verdad es que es una Formula 1, estudia Letras, toca en una banda, se pone el pañuelo verde y sale a dar batallas.

Hace un tiempo fui a una muestra con ella, la invito a tomar un café junto con su chica, Sol, la guitarrista del grupo. En un momento llamo al mozo para pedirle la cuenta y Sol me dice, pará, no quiero que pagues, porque bueno, yo puedo… Entonces le digo, “¿yo te pregunté si vos podes o no pagar? Vamos a hacer así, quiero que me hagan el honor de que se dejen invitar por mí. Si ustedes fueran travestis, transexuales o marcianitos verdes igual los invitaría”. A lo que me dice, “ah que buena respuesta”. Soy un gallego calentón, lo que intento es entender antes que enojarme.

Etiquetar y denigrar no es una forma refinada del pensamiento, es más, la opinión era la escala más baja. La más alta era la reflexión, la fundamentación y el concepto”

Recuperar el placer de disfrutar

¿Cómo evalúa la proliferación del videoanálisis para que el hincha se vea favorecido con un mejor entendimiento del juego?

Yo noto que la cultura del entendimiento del hincha promedio ha retrocedido varios casilleros, aún con este videoanálisis que llega para ayudar a comprender, se lo devora el “corrieron por la avenida, te fuiste a la B”. Como dijo Alejandro Sabella en una charla en la Universidad de La Plata, tenemos que recuperar la condición de ser magnánimos. El decía también que hay que recuperar el placer de disfrutar admirando los méritos del otro.

En mi caso, cuando era chico mi viejo me decía seguilo al ocho de Chacarita, y para mí eran todos iguales. Hasta que comencé a entender el juego a través de su mirada. Soy de una generación donde el estatus social dentro de tu tribu te lo daba el saber de equipos, de jugadores y de partidos. Con lo cual cuando llegué al periodismo, ya lo tenía incorporado. Hoy en día no digo que no lo haya, de hecho Morena Beltrán (ESPN) te da vuelta con los laburos que realiza.

Pero me parece que es minoritario ese segmento y es una pena porque están dadas las condiciones para que haya periodistas especializados en fútbol, mejores que nosotros, tienen todo para hacer platos gourmet. Nosotros teníamos que arreglarnos con las papas y recalentar la polenta del día anterior. Se lo devora la cosa insustancial: el amiguismo, el ego, ganar la discusión. Y el que cultiva eso no sabe que eso no lo hace mejor.

Hay un aforismo que dice que es un honor para la víctima no ser el victimario, el que se denigra bajando el piolín es el que ataca, una victoria pírrica que dura un suspiro. Hay que salir de la cosa pobre, es como reducir a una mujer por sus atributos físicos. Se pierde refinamiento para vivir porque se pierde refinamiento para pensar.

Hay que salir de la cosa pobre, es como reducir a una mujer por sus atributos físicos. Se pierde refinamiento para vivir porque se pierde refinamiento para pensar”

Yo amo la polémica, una vez les pregunté a mis alumnos de donde viene el término. De Palemón, que en la antigua Grecia practicaba el arte de defender ideas argumentadas de la manera más bella posible. Etiquetar y denigrar no es una forma refinada del pensamiento, es más, la opinión era la escala más baja. La más alta era la reflexión, la fundamentación y el concepto.

Yo soy muy provocador cuando hablo o escribo, pero me banco que me pregunten por qué. Y vas a encontrar agua en mi pileta, y tal vez en el medio de las argumentaciones salga derrotado y demostrás que dije una pelotudez. Pero vas a tener que ser elocuente porque soy un buen polemista.

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