«Tributo a la poesía», por Johnny Lemort

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos Autoras y autores comparten textos breves de su producción. Este relato de Johnny Lemort ofrece piezas como homenaje a la poesía.

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Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

Selección: Mirtha Caré (mirtha.care@elcafediario.com)

Cuenta el autor

«Desde que decidí escribir seriamente, en mis textos he querido transmitir la idea de su desperfecto y, más que eso, de su proceso de nacimiento y desarrollo. Ha sido un salto a los universos de la prosa poética y la narrativa. Pero sobre todo a la poesía. Mi trabajo, en su primera etapa, fue una búsqueda; todo en él existió en función de cada pieza. Lo importante era manifestar el hecho poético a través del contenido, más allá del tema; rendir tributo a la poesía misma que es, para mí, vehículo de la realidad y sin la cual no puedo concebirla»

Poema III

Cargo la visión trémula, la cargo desde tu frente, a ritmo pausado, dentro del claroscuro de tus anuncios, tus paradas en el tiempo, retratos indescifrables del tránsito y la despedida, del vacío que nos veda. Cargo la mirada renuente hasta el extremo de tus líneas, tácitas señales de un dios trágico, que te hizo una mañana de sol en una orilla mediterránea, y te sopló la canción de los vientos.

Tomaste las mañanas de Italia para jugar; sus nubes, sus aves marinas, su sol, y envolviste en pétalos tu centro; salvaste el ungüento sacramental, te arrojaste en las aguas densas, al estrago de los días, a la intensa sensación de vida.

Has salido viva de entre los pinos salvajes y nos has convertido a la gracia de tus formas; heredaste la mirada mortal y el color de un desierto ancestral; el paisaje solitario de tu pecho es el enigma sin fin que nos engulle.

Cargo mis ojos sobre tus cicatrices; descubro, renuente, la cruda mirada, la extensa aproximación de tus almas, de tus animales, de tus siglos; todo, bajo el claroscuro de tus indicios, justo debajo de mi corazón encendido.

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Ad Infinitum

Todos los cuerpos que arrojas al vacío de mí
niña de las horas dormidas.

Tu pelo, mecido en la ansiedad
Toda esa tersa existencia
cayendo

Ad infinitum…
Sueño que te olvido y despierto en un sueño donde
tú me recuerdas

Pero no sé más que del dolor mío
Y sobre su ansia de dolerme en ti.

Quizá la pesadilla es estar solo
Solo de ti y no del mundo

Porque del mundo ya estaba solo
y de ti colgaba como del cielo.

Quisiera ser como tú
Saber como tú sabes.

Quisiera ser tú y olvidarme
Y olvidarte como te olvidas.

Saberte menos de lo que te sabría
tanto menos de lo que te sé

Nada como el placer fatiga.
Esta, mi humanidad, cansa.

Por un lado, quisiera que duermas pronto
Y, por otro, que no fuésemos dos

partes de la misma desdicha.
En fin, que fuera cierto que huimos

Yo, a la inmaterialidad del logos
Tú, a la sangre pura.

Yo, al preludio de la muerte
Tú, a esa agitada vida.

Entiendes sin saber lo que entiendes
y esa forma de existir…

esa hermosa forma de estar loco…
De allí que venga a agonizarte nuestra vida

Y largue el dolor y no consiga despedirme.
De allí que no descubra las salidas de tu paraíso

el giro impremeditado
el último recuerdo de mí

antes de este amor enfermo
antes de este amor en coma.

Acerca del autor

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Johnny Lemort (Jonathan Cifuentes, San Cristóbal, Venezuela, 1991). Desde pequeño sintió una atracción especial por el arte. Se dedica a la música desde los siete años. En su adolescencia comenzó a experimentar con la literatura y no la ha abandonado desde entonces. Estudió Teología, Comunicación Social, Música y Teatro. Realizó tareas como director creativo y audiovisual. Actualmente, se desempeña como copywriter freelance.

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