Trabajadores de Apps, símbolo de la precariedad laboral

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Los trabajadores de apps hacen un trabajo imprescindible en la cuarentena. La opinión y la lucha sindical de quienes son símbolo de la precariedad laboral.

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Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Omar Millalonco (millalonco.omar@gmail.com)

Los trabajadores de Apps o repartidores de las aplicaciones de entrega a domicilio en Argentina salen cada día a cumplir su labor sin obra social, sin ART, sin protección de ningún tipo. Y sin la tranquilidad que debería tener cualquier persona que sale a arriesgar su vida trabajando en la calle en plena pandemia de coronavirus. Son el símbolo de la precariedad laboral.

Ignorar a un sector castigado con estas formas de empleabilidad mirando para otro lado es el resultado del individualismo de una sociedad que, ante la obligatoriedad de la cuarentena, recurre a los servicios de «los chicos del delivery”.

Esos jóvenes, en su mayoría latinoamericanos, son quienes recorren las calles de la ciudad tratando de generar un ingreso porque según varios de ellos, “es lo único que tenemos y nos queda”.

Trabajar sin protección

Entre la competencia por reclutar personas para que se enfunden la indumentaria con los colores de cuatro grandes firmas, y salir a la calle en busca de pedidos, existe una rivalidad que muchas veces trasciende a las grandes corporaciones. La de quién lleva más pedidos y quién suma cada vez más dinero en sus cuentas, aunque todos son conscientes del riesgo de una fatalidad que, si en condiciones de vida normal puede ocurrir en cualquier momento, en el contexto actual de pandemia, se incrementa.

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Repartidor trabajando en la pandemia. (Foto: Twitter)

“Estamos trabajando sin protección de ningún tipo, y conseguir las mascarillas (barbijos) y el alcohol en gel es una tarea difícil que debemos afrontar por estos días”, detalla un joven venezolano. El chico se encuentra trabajando en dos empresas distinguidas por dos colores muy llamativos: amarillo y naranja.

En cuarentena y discriminados

Los trabajadores de aplicación se mueven como seres invisibles de los cuales nadie se ocupa. Además de llevar pedidos, se enfrentan por estos días de cuarentena a situaciones que son al menos curiosas, y en las cuales llegan a sentirse discriminados.

“Viví varias veces una especie de discriminación; voy a cualquier edificio y muchas veces no quieren darme el vuelto en la mano, ni tampoco acercarse a la puerta a pagarme”, relata Juan, un sonidista de 33 años que realiza la tarea hace más de un año. “Hago esto porque me echaron de mi otro trabajo”, agrega.

En la Ciudad Autónoma Buenos Aires hay cientos de inmigrantes y argentinos que además de hacer changas o su trabajo en relación de dependencia, suman ingresos como repartidores de aplicaciones de delivery.

Expuestos al coronavirus

El COVID-19 transformó prácticas e impuso cambios impensados en hábitos sociales que ya venían practicándose, como la entrega en puerta de alimentos u otros elementos. La obligatoriedad de permanecer en casa por un lado, la comodidad de muchas personas por otro, sin olvidar el oportunismo de las empresas que los contratan sin ofrecer un sueldo fijo, pone a estos trabajadores en el centro de la escena social.

“Me acostumbre a que la gente me diga en un edificio que deje la mercadería en la puerta, y me pague con billetes por debajo de la puerta”, señala Manuel, un bonaerense que vive en la Capital Federal hace dos años. Manuel aprovecha el contexto para trabajar de esta manera porque la gastronomía, el rubro al que se dedicaba «ya no funciona».

“Somos como ratas de laboratorio; todos estamos experimentando con esto, pero nosotros estamos muy expuestos al coronavirus, completa el joven de 27 años, estudiante de Derecho en la Universidad de Buenos Aires.

Un paro trajo la voz de miles

El miércoles 22 de abril los repartidores de las empresas, Rappi, Pedidos Ya, Glovo y la reciente Uber Eats, pararon en 6 países en simultáneo. La medida visibilizó un problema que se acentúa a medida que el tiempo pasa y la epidemia de COVID-19 asola a casi 200 naciones.

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Movilización de trabajadores de aplicaciones.

En Argentina, la convocatoria y concentración fue en el Obelisco. Cientos de jóvenes de nacionalidades distintas aprovecharon la jornada convocada de manera internacional para llevar un reclamo sanitario que contemple la salud de trabajadores y trabajadoras de aplicación.

La movilización, llamada Paro Internacional de Repartidores de plataformas virtuales, sumó un nuevo round al reclamo que éstos vienen elevándole a las empresas a nivel mundial. Los países que se sumaron al reclamo generalizado son Argentina, Perú, España, Ecuador, Guatemala y Costa Rica. 

«No somos héroes»

Si bien se sabe que las condiciones laborales siempre han sido precarias, ahora los trabajadores se encuentran expuestos al contagio de COVID-19 sin ningún tipo de respaldo. “Nosotros vemos cómo se vive en la ciudad, y estamos todos los días en las calles porteñas”, señala Fernando, un joven brasileño que cursa una Maestría en la Universidad de Buenos Aires. Y añade: “Nosotros no somos héroes ni nada de eso, sólo exigimos insumos sanitarios para trabajar”. “Deberían cuidarnos mucho más, porque casi somos los guardianes de la calle”, manifiesta el joven, que vive en Palermo, y que en tono irónico sonríe por esta situación.

En coincidencia con el tema, otro repartidor de 21 años, de nacionalidad colombiana, sostiene que lo único que quiere es trabajar en óptimas condiciones. “Lo único que pedimos es respeto”, relata Juan, quien se encuentra en el país desde el año pasado, y que apuesta a graduarse en la carrera de Administración de Empresas que cursa en un instituto porteño.

La organización es el camino

Hace un año y medio se inscribió en la Secretaría de Trabajo de la Nación la Asociación de Personal de Plataformas (APP), el primer sindicato para trabajadores y trabajadoras de aplicaciones digitales del continente. Desde entonces, APP viene funcionando activamente. Centralizando los pedidos y manteniendo vivo el reclamo de las personas que conforman el trabajo de plataformas.

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Los repartidores están representados sindicalmente por APP, Asociación de Personal de Plataformas.

Una de las últimas acciones que realizó la asociación fue emitir un comunicado para reflejar el descontento que generó dentro de los trabajadores y trabajadoras de aplicación ser tildados de «héroes» a raíz de la campaña publicitaria lanzada por la empresa Rappi que, en medio de la pandemia, promocionaba a los repartidores como “Rappiheroes”. «No somos héroes ni heroínas, queremos insumos de seguridad», afirmaba el escrito emitido por la Asociación de Personal de Plataformas.

Promover la seguridad

El Gobierno de Alberto Fernández analiza impulsar una regulación para las aplicaciones de reparto de mercaderías mediante un proyecto de ley que será presentado en las próximas semanas. La propuesta apunta a ocuparse principalmente de la salud de los repartidores y repartidoras de aplicación que se encuentran trabajando activamente en el marco de la pandemia de coronavirus.

La propuesta legislativa fue presentada por Cristina Álvarez Rodríguez, senadora nacional por el Frente de Todos. Y pretende una máxima seguridad sanitaria y protección para el sector. El proyecto establece que las firmas como Pedidos Ya, Rappi, Glovo y Uber Eats deben proveer de insumos que sirvan para cuidar la salud de las personas que se encuentran deambulando por las calles, en medio de la pandemia de COVID-19.

La idea es que las empresas garanticen los elementos básicos como alcohol en gel, barbijos, guantes. Pero también una cobertura de riesgo del trabajo, discusión que ya tiene larga data entre los mismos empleados y empleadas. «Teniendo en cuenta las nuevas rutinas que adoptamos, el pedido de bienes por aplicaciones móviles (Apps) se ha convertido en un servicio de rango esencial en nuestras vidas”, expresa Alvarez Rodríguez

Aumento de pedidos en cuarentena

En medio del aislamiento social obligatorio, Nación considera a los trabajadores de reparto como esenciales durante este contexto. Y valora la responsabilidad y a las personas que se encuentran dentro de esta actividad.

«Los titulares de Plataformas Electrónicas o Digitales deben contratar un seguro por los riesgos del trabajo a favor de los trabajadores y las trabajadoras que presten esas funciones mediante el uso de la misma aplicación, hasta tanto se mantenga la vigencia de las medidas de prevención sanitaria», detalla el artículo 2 del proyecto presentado por la legisladora oficialista Álvarez Rodriguez.

La parlamentaria aclara que habrá serias sanciones para las firmas que no cumplan. Y en ese sentido, explica que durante la cuarentena dispuesta por el gobierno, los consumos mediante la aplicación se han incrementado en un 30%. Especialmente en farmacias (50%) y supermercados (35%).

“El ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Claudio Moroni, explicó que ya han realizado un Estatuto Especial para este tipo de actividad, con mecanismos propios y específicos del sector que será remitido a consideración del Congreso”, concluye la diputada nacional. Lo dijo en relación a los fuertes reclamos que apuntan a la administración de Alberto Fernández, y que señalan al estado como regulador laboral.

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