‘The last dance II’, Lionel Messi jugará en el Manchester City

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos Messi deja el FC Barcelona después de 20 años en el club y se comprometerá con el Manchester City al que dirige Guardiola, el DT con el que alcanzó la gloria.

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Tiempo estimado de lectura: 7 minutos

Por Roberto Martínez (roberto.elcafediario@gmail.com)

Lionel Messi se va del FC Barcelona después de 20 años de relación con el club catalán, de la manera menos pensada. Comunicando su deseo a través de un burofax. Jugará en el Manchester City. La semana que viene la familia Messi se reunirá en Barcelona con una comitiva del Manchester City para rubricar lo que es un secreto a voces. Es cierto que hasta que las cosas no están firmadas, cabe la posibilidad de que se rompan. Pero no parece que eso vaya a ser lo que sucederá en este caso. Más aún, teniendo en cuenta que en Inglaterra el mercado de pases finalizará el próximo 16 de octubre. Se acaba un amor que enamoró al mundo del fútbol. La vida ratifica que, en la vida, más allá de las razones del corazón, nada es para siempre. Hay tres aspectos que le han llevado a tomar la decisión.

Las razones del AD10S

El primero, la manera como el FC Barcelona se ha acostumbrado a aceptar la derrota como su propia nueva normalidad. Son ya tres años de humillaciones en Europa, con resultados vergonzantes frente a Roma, Liverpool y Bayern de Múnich. Lionel ha hecho todo lo posible por ayudar desde su lugar, pero siente por primera vez que nada de lo que haga es ya suficiente. El cúmulo de frustraciones es grande, tan grande como la ausencia de un proyecto deportivo. Lo peor es que ante cada estrépito, se siente responsable. La noche en que el Bayern de Múnich vapuleó al Barça y lo goleó (2-8) en los cuartos de final de la Liga de Campeones de Europa, se convenció de que había llegado la hora de decir adiós. Una mezcla de vergüenza deportiva e impotencia. Se convenció de que su continuidad le hace mal al Club. Por eso se marcha.

En segundo término, la forma de actuar de la junta directiva que gobierna el FC Barcelona en la actualidad. El anuncio repentino con bombos y platillos de una limpieza sin contemplaciones, y el gesto de desechar a Luis Suárez como lo ha hecho Ronald Koeman, el nuevo entrenador, vía telefónica, pasando por alto lo que el delantero uruguayo le ha brindado al Barça en estos años, encendió en él una luz roja. Consciente del contrato que tiene, de lo que se espera de él, y con la seguridad de que la junta se deslinda de toda responsabilidad, concluyó para sí mismo en que «el próximo soy yo, así que es el momento de irse».

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Junto a Pep Guardiola, en el Barcelona. Tiempos felices.
Carles Naval, delegado del equipo, observa la imagen.

Esa es la razón que le ha llevado a enviar una nota legal al Club para solicitar su salida. Cuando muchos otros jugadores se quedarían a cumplir su contrato, a él le moviliza la posibilidad de conseguir nuevas conquistas. De esa forma activó la cláusula de su contrato que le habilitaba para hacerlo hasta el 30 de junio. Como la FIFA y la UEFA extendieron la temporada hasta el 31 de agosto a causa de la pandemia por COVID-19, a Messi le asiste el derecho de irse en libertad, sin estar obligado a encontrar un club que pague los 700 millones de euros que indica su cláusula de rescisión.

El tercer punto es el tiempo. Su tiempo. Ultimamente viene pensando en el que le queda. Los plazos se acortan y nada es para siempre. Tiene 33 años, hay por delante un mundial (Qatar 2022), la última oportunidad de hacer algo grande con la selección argentina, y busca un proyecto deportivo que le brinde la posibilidad real de vivir nuevas alegrías. El FC Barcelona es el club de su vida y siente Barcelona como su casa, pero es consciente de que no se puede vivir del amor. El Club ha vuelto a ser inestable como cuando él daba sus primeros pasos (2003-04). Y la directiva le ha entregado poderes a un entrenador que se limita a cumplir la orden de finiquitar el desguace del equipo a pesar de que puede ser descartado dentro de 7 meses si el próximo presidente electo no le quiere como técnico. Las elecciones serán en marzo, y 7 meses en fútbol son una eternidad.

Manchester City tiene un proyecto

Se ha especulado con la posibilidad de que Lionel firme con el Inter de Milán, pero el club ‘nerazzurro’ niega por activa y por pasiva que quiera efectuar esa operación. No hay ninguna opción. El hecho de que Jorge Messi, su papá, se desplace a Milán con asiduidad ha alimentado la sospecha, pero estos viajes no tienen una razón deportiva sino económica, y los realiza desde hace años.

En Barcelona, mientras tanto, se ha puesto en marcha una estrategia para hacer quedar a Messi como el malo de la película. El club se apoya en un grupo de comunicación que le es afin, y se insiste en que esperan a Messi para el inicio de la nueva temporada. Continuarán afirmando que nadie piensa en su salida. Que lo aman y que el Club es Messi, tanto como Messi es el Barça. El Barça lleva mucho siendo ‘Messi que un club’. Desde hace un tiempo a esta parte que Josep Maria Bartomeu y su junta, atentos a que el vínculo de Lionel Messi caducaba en junio de 2021, sólo pretenden dinero por él. La razón radica en que con Bartomeu en el cargo, la deuda neta del FC Barcelona ha trepado a los 217 millones de euros. Pasivo que se estima a corto plazo en 506 millones de euros porque tiene decidido solicitar nuevos créditos.

El aún presidente ha fulminado a 4 directores deportivos (Andoni Zubizarreta, Robert Fernández, Josep Segura y Éric Abidal) en 4 temporadas. Ha hecho lo mismo con entrenadores y a destiempo. Ha desperdiciado el capital de tener en el plantel a quien ha sido el mejor jugador del mundo durante practicamente 15 años. Sin embargo, asegura que continúa en el cargo por el bien del FC Barcelona. A Bartomeu le cree una porción grande de la afición culé que ya ha comprado la idea de que Messi elige con quién jugar, qué entrenador hay que contratar, y cómo hay que gobernar el Club. Nada más alejado de la realidad, porque su poder se restringe a la influencia que ejerce en el vestuario con su presencia. Es incapaz de alzar la voz para airear trapos sucios a la vista de todos. Y las formas que ha elegido el Barça para despedir a algunos de sus compañeros más cercanos, exponen su influencia nula ante la directiva.

Esta actualidad ha reforzado los puntos de conexión que Lionel Messi tiene con el Manchester City, más allá de que el colaborador externo que maneja cuestiones relacionadas con sus redes sociales y su comunicación, reside en Inglaterra. El primero es Sergio ‘Kun’ Agüero, quien es como un hermano para él desde que ambos empezaron a coincidir en la selección argentina en 2005-06. Se hicieron inseparables desde que Alfio Basile los convocó para el debut en su segunda etapa como seleccionador en septiembre de 2006 vs Brasil en Londres (0-3). Pablo Zabaleta, uno de los grandes referentes del Manchester City en los últimos años, es muy amigo suyo y siempre le habló bien del Club. Y cosidera a Josep Guardiola, el entrenador con el que conoció la excelencia deportiva, una garantía se éxito. Al margen de algún desencuentro puntual, con Pep se han llevado muy bien y Guardiola le genera confianza.

En la directiva del Manchester City hay personas que conoce. Ferran Soriano fue vicepresidente del FC Barcelona. Txiki Begiristain es el secretario técnico y antes lo fue también en el Barça. No son quienes inclinan la balanza. La relación de Lionel es con Agüero y Guardiola. Pero que haya gente conocida en el organigrama del club citizen, ayuda. También ayuda el tipo de juego que se desarrolla en Inglaterra. Vistoso, de alta calidad, rápido. Messi adora las presiones y las utiliza para superarse a sí mismo, pero si además hay terreno fértil para divertirse en la cancha, muchísimo mejor. A Leo le interesa volver a ganar. Mientras en el Barça hay una decisión institucional de volver a empezar de cero, y liquidarán como saldo a jugadores que le han dado mucha gloria al Club, en el Manchester City hay cimientos y mimbres para pensar en grande.

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La noche del debut oficial de Lionel Messi en el Barça. 2004.
Reemplazando al brasileño Deco, con Frank Rijkaard como entrenador.

Terminar como Pelé y Cruyff

Por de pronto, las comunicaciones son fluidas. El Manchester City ha recibido con agrado la posibilidad de contar con Lionel Messi, y la mesa ejecutiva de la entidad ciudadana le está terminando de dar forma al contrato de 3 años que le van a ofrecer y que se cerrará con una última temporada en el New York City Football Club -club en el que hoy brilla el argentino Maxi Moralez, exjugador de Racing Club y Vélez Sársfield-, la franquicia que tiene el Manchester City en la Major League Soccer de Estados Unidos. Un final épico y a todo trapo como los que vivieron Edson Arantes Do Nascimento ‘Pelé’ y Johan Cruyff en su momento en el Cosmos -también de Nueva York-, en la recta final de los años ’70s.

El Manchester City ansía ganar la Liga de Campeones y año a año intenta el asalto, aunque sin éxito. No puede pasar de los cuartos de final. El equipo tiene mucho potencial, pero no hay caso. Lionel contempla que ese club tiene un proyecto pero el azar, que también juega en el fútbol, le ha impedido coronarlo. No se pierde un partido del equipo en el que juega su amigo Kun Agüero, y ha permanecido atento a lo que ocurría en esta última edición de la UEFA Champions League por más que el exdelantero de Independiente y el Atlético de Madrid está de baja tras haberse sometido a una operación en Barcelona.

Todo lo que sucede parece un capricho de los dioses, pero quizá ellos también estén deseando un ‘The last dance’ en versión futbolera con Lionel Messi y Pep Guardiola como protagonistas. Como Michael Jordan y Phil Jackson en los Chicago Bulls que enamoraron a todo el planeta, pero sobre el césped. Con el Ettihad Stadium como punto de partida. Todo apunta que ambos van a reencontrarse para un último baile juntos.

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