Susana Di Gerónimo, el legado de la actriz, directora y maestra de actores

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos Susana Di Gerónimo deja un legado precioso como maestra de actores. Actriz y directora magistral, recordada por una publicidad, vivirá en la memoria colectiva.

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Mónica Cofré (monica.cofre@gmail.com)

Esta entrevista a Susana Di Gerónimo transcurre en un café del barrio de Congreso (su barrio) en noviembre de 2017. Nunca fue publicada porque, como decía ella, a «los medios de producción» no les interesó. Hoy, desde El Café Diario es mi pequeño homenaje por haber disfrutado de algunas de sus actuaciones y tras conocer de cerca su generosidad y calidez.

De hormigas y de grietas

La actriz, directora y maestra de actores, Susana Di Gerónimo, vuelve a subir al escenario como integrante de aquella familia que describió a sus 21 años. Bien podría haber sido una familia de su Necochea natal, bien podría ser una familia de su Buenos Aires, actual. Ella es otra: otro personaje en otro escenario. Sin embargo, los ruidos de los cimientos que se resquebrajan, ceden, se abren, la siguen impulsando, empujando.

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Susana di Gerónimo, en compañía de sus dirigidos en ‘Cuando todo era’.

Cuando todo era, nada era, el comienzo de la canción La Biblia de Vox Dei, era el título de la obra que Di Gerónimo escribió en 1972, a pedido del director José Bove. Una familia de clase media se debate por sostenerse en medio del derrumbe, pero cuanto más se aferra a lo que supone son los principios que la sustentan y más se resiste a los cambios, mayores resultan los riesgos de perderlo todo. Hoy, después de más de 40 años, en Cuando todo era, la autora revisita «los lugares comunes» de aquella familia en tiempo presente.

Estamos tan atravesados por los medios de comunicación que repetimos el discurso del Poder, en perjuicio de lo que nos ocurre»

Los dedos se le mueven, las yemas se tocan, se acarician en un movimiento de ritmo medio pero constante, caminan. Dibujan en el aire un surco rojizo.

Mientras, ella recuerda que cuando se estrenó la primera versión en el Teatro de la Facultad de Bellas Artes de La Plata, tuvo una gran repercusión entre aquellos jóvenes. «Ya estaban las hormigas y las grietas… Cuando todo era viene de aquella y se deja atravesar por la vida transcurrida«, cuenta la autora quien en esta versión interpreta uno de los personajes principales.

Volver al futuro

¿Qué fue lo que la impulsó a poner otra vez la obra en cartel?

Es mi obra de juventud. A partir de un proyecto de recopilación de mis obras, empecé a releer los textos para corregirlos y como comencé por el principio, empecé por ésta. A medida que la iba leyendo, sentí que volvía a reflejar una situación del país muy actual.

Hoy, desgraciadamente, se vuelve a la estructura económica que nos implantaron en la dictadura. El sector civil de la dictadura, está -de alguna manera- otra vez en el Poder, por lo tanto contra lo que nosotros luchábamos en el año ’72 que se veía venir. Es un poco lo que está pasando ahora: el odio de clases, el odio a los más pobres; la concentración del poder en unos pocos en detrimento de la mayoría, las grandes empresas y los grandes monopolios centralizando poder económico y político.

Además, estamos tan atravesados por los medios de comunicación que repetimos el discurso del Poder, en perjuicio de lo que nos ocurre.

La lucha es entre el televisor y la heladera. El televisor te dice una cosa y la heladera te dice otra. A esta familia le pasa eso, la heladera le está diciendo que todo se viene abajo pero sigue prendida del televisor y repite el modelo de las frases hechas y del relato que aparece en el televisor.

Una generación con compromiso

Sin embargo, el título de la obra de teatro cambió -antes era ‘Cuando todo era, nada era’ y ahora es ‘Cuando todo era’. ¿Qué cambió en Susana?

Uf, probablemente yo en aquel momento creía en que todo eso en lo que creíamos, todo eso que se sostenía, era mentira, entonces nada era y había que empezar todo de nuevo. Nosotros creíamos que íbamos a cambiar el mundo. De hecho, mi generación se jugó por sus ideales, equivocada o no, pero se jugó desde todos los ámbitos. Yo me tuve que ir del país por ser actriz. Jugarse también era la defensa de la libertad, con un ímpetu y una pasión tan fuerte que uno salía al escenario y no sabía lo que le iba a pasar.

Esta es otra obra porque el contexto es distinto, porque pasaron 40 años. En aquel momento el enemigo era una prostituta, no porque cobrara sino porque tenía una sexualidad expuesta y eso era aterrador para la estructura de la familia de aquella época. Y en este momento, eso que viene de afuera -la amenaza- es una chica de una clase social un poquito más baja que ellos y ya es el enemigo. Hoy, el enemigo es aquel que tiene menos. Se piensa que el pobre te viene a sacar algo o es el culpable de tu situación. Lo que no se ve es que el culpable de la situación está por encima.

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Susana di Gerónimo, agradeciéndole al público tras una función.

También la obra habla de lo personal. Es el paso de estar amparado en una familia, a liberarse y buscar el camino propio.

Aquellos principios siguen intactos en mí. Mi explicación del mundo pasa por los mismos andariveles. Pero tengo muchas experiencias que me han dejado secuelas y veo las cosas desde otra perspectiva.

El espíritu de lucha sigue estando pero ya la experiencia me ha dicho que cuando uno cree que cuando todo es y ese todo te ampara, puede caerse todo y aparece otra cosa, aunque no sea lo idealizado. Siempre se renueva la noche, en todo caso.

La libertad de actrices y actores

¿Sería algo así como que ahora tiene otros pajaritos en la cabeza?

¡Sin duda, sin duda! (risas). Yo estoy muy feliz con mi profesión porque me permite tener un grado de sensibilidad y de juego ante la vida. El actor, es un niño que juega. Eso me ha permitido no atarme a ninguna convención, tener alto grado de libertad. Aún en los momentos terribles que hemos pasado, en su espacio el actor es libre de proponer lo que sea. Esos son los pajaritos en la cabeza que me mantienen viva y joven, no importa la edad que tenga.

Las hormigas son las que movilizan, mueven los cimientos falsos, las creencias, los mitos»

¿Qué dirían esas hormigas?

Dirían… ¡Despierten! Vienen a despertar, son las que movilizan, las que deshacen. Están tratando de sacar los velos, moviendo los cimientos falsos, las creencias, los mitos.

Los dedos se le mueven, las yemas se tocan, se acarician en un movimiento de ritmo medio pero constante, caminan…dibujan en el aire un surco rojizo.

Por eso es que se las combate porque son invasoras porque empiezan estando en el piso y llegan al cuerpo. Son lo único movilizante que hay en esa, en esta casa.

En la obra de su vida, Susana Di Gerónimo era como esas hormigas que describió en esta, la primera obra de teatro que escribió y que decidió revisitar después de 40 años, adaptarla y actuar. Contagió a sus alumnos y alumnas de teatro esa necesidad de movimiento constante, de búsqueda, de juego, de movilización; ese despertar para mover cimientos, estructuras.

Las hormigas, seguirán caminando con su legado de un profundo compromiso social y principalmente, un compromiso con la defensa de la actuación como elección, como un espacio fraterno de lucha y libertad.

2 comentarios

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Maravillosa nota. gracias. Conocí mucho a Susana. Una persona hermosa a. Muy libre.
Apasionada por su profesión de actriz, por el teatro. Qué amaba enseñar, transmitir sus saberes en forma amorosa y cálida.
Se la va a extrañar mucho.

Muchas gracias por tu comentario. Un placer haber podido entrevistarla y compartir esta nota con quienes la conocieron, quisieron y admiraron y quienes no la conocieron y pueden enterarse un poquito cómo ella pensaba y lo valores que tenía.

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