Sonia Torres: «Cuando mi nieto llegue, lo voy a reconocer»

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos A los 90 años, Sonia Torres, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba, sigue luchando por encontrar a su nieto nacido en cautiverio en 1976. Un ejemplo de lucha y perseverancia.

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Por Inés Tiphaine (chinisst@gmail.com)

Su voz se va apagando cuando le vienen a la cabeza las imágenes de lo que pasó en 1976 durante el Golpe de Estado cívico militar. Sonia Torres, 90 años, todavía recuerda cuando le rogaba a su hija, Silvina Parodi, que se fuera del país junto a su marido Daniel Francisco Orozco.

Silvina, de tan sólo 20 años, estaba embarazada de seis meses y medio, y no quiso irse. Esa fue la última vez que Sonia la vio. Cuatro décadas después, esta mujer valiente, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba, sigue buscando a su nieto nacido en cautiverio.

Los primeros años de su vida

Con la mirada triste y perdida, Sonia recuerda los tiempos de su juventud. La casa inmensa con huerta y árboles frutales donde vivía con su familia. Eran 18 los primos que casi todos los días se encontraban para jugar entre los patios y las flores.

Sonia dice haber sido muy feliz en su juventud. Su padre era odontólogo y ella quería ser arquitecta, sin embargo sólo se le permitió estudiar para ser farmacéutica.

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Silvina Parodi, hija de Sonia, secuestrada y desaparecida en 1976.

Tuvo tres hijos con el aviador Enrique Parodi: Luis, Silvina y Giselle. La familia sufrió el primer secuestro en 1975, cuando una patota del Departamento de Inteligencia de la policía provincial, el D2 o la «Gestapo cordobesa», irrumpió en su casa del barrio de Paso de los Andes. Fueron torturados y tomados prisioneros durante varios días.

El secuestro de su hija y su yerno

En 1976, pocas horas después del Golpe de Estado que derrocó al Gobierno de María Estela Martínez, su hija y su yerno fueron secuestrados y su nieto nació en cautiverio tres meses después. Los tres permanecen desaparecidos.

Durante un mes y medio buscó en soledad a su hija, tocando puertas de cárceles y distintos puntos de la provincia, sin respuesta. En 1977, cuando se creó la sede de Abuelas de Plaza de Mayo en la ciudad de Córdoba, Sonia continuó su búsqueda pero desde entonces acompañada por las abuelas Otilia Argarañaz e Irma Ramazotti.

Hoy, 44 años después, Sonia no se resigna.“Tengo 90 años, muchas abuelas ya partieron a las estrellas, pero yo me siento obligada a seguir buscando a sus nietos y a mi nieto. Ya aparecieron 130 y dos acá en Córdoba. Sigo esperanzada y con alegría de que lo voy a encontrar”.

El Megajuicio La Perla

En su búsqueda, Sonia ha tenido que atravesar momentos muy duros. En 2015, durante el Megajuicio La Perla, el proceso por crímenes de lesa humanidad cometidos en ese centro clandestino de detención y en La Ribera, estuvo cerca de la verdad, pero lo único que encontró fue silencio.

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Sonia recibió un reconocimiento a su lucha en Villa Dolores, donde nació. (Foto: Diario La Voz)

Allí resultó vital el testimonio de la monja Monserrat Tribo, quien era la Madre Superiora de la cárcel de las mujeres ‘El Buen Pastor’. Allí fue llevada Silvina tras dar a luz a su bebé en el invierno de 1976. También declaró Silvia Ester Acosta, testigo del parto clandestino.

Laura Marrone, otra testigo, manifestó que fue a visitar a la monja, pero se mantuvo callada a pesar de que, aparentemente, sabía a quién le entregaron al niño. Dijo además que la Orden religiosa sacó a la monja del país ocho días después y la envió a un convento de Barcelona. Lo único que pudo confirmar Sonia por testimonios, es que su hija dio a luz a un varón y que estuvo detenida en La Perla.

Fueron momentos cruciales en la vida de Sonia Torres porque participó como testigo en la causa de su hija. “A los señores que van a ser hoy juzgados, quiero pedirles que en un acto de terrible humanidad nos digan a qué familia le entregaron a nuestros nietos y en dónde están los huesitos de nuestros hijos”, dijo en un momento.

Acusada de calumniar a un represor

En 2002 Sonia Torres fue acusada de calumniar e injuriar a Tránsito Rigatuso, interventor de la Escuela Superior de Comercio ‘Manuel Belgrano’, el colegio al que asistió su hija. Rigatuso fue quien le entregó una lista con 19 nombres de alumnos de la escuela al represor Luciano Benjamín Menéndez. Silvina Parodi estaba en esa lista.

Sonia había llamado «delator» a Rigatuso en una entrevista concedida al diario cordobés ‘La Voz del Interior’, en junio de 1998.

Torres ha sido la primera y única abuela que tuvo que sentarse en el banquillo de los acusados en un proceso judicial absurdo. El victimario acusaba a la víctima. Después del juicio oral y público, el juez Rubens Druetta concluyó que no sólo no había mentido sino que Rigatuso le había entregado la lista de los 19 alumnos torturados y asesinados a Menéndez.

El represor dio fe que fue Rigatuso en persona quien le entregó esas listas, y que él mismo había estado presente en la reunión. El secuestro y la desaparición de 11 de esos 19 alumnos del ‘Manuel Belgrano’ son recordados en Córdoba como La Noche de los Lápices Local.

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Sonia Torres (der.), junto a Estela de Carlotto. (Foto: La Nueva Mañana)

A pesar de todo el dolor vivido

Durante 2006 Sonia y su familia sufrieron un atentado, cuando un grupo armado irrumpió en la casa de su nuera, donde había una reunión familiar. «Fueron directamente hacia mí», recuerda. «Me encerraron en el baño y me golpearon en la cabeza. En la golpiza, me reventaron un tímpano. Y al escapar, dejaron en el jardín un mensaje mafioso: la cartera de la novia de uno de mis nietos, donde habían metido una pistola Bersa».

Hoy, a pesar de todo el dolor vivido, Sonia se siente querida y abrazada. Ni bien pone un pie en la calle en su Córdoba natal, o se sube al colectivo que la lleva a la sede de Abuelas de Plaza de Mayo en la calle Duarte Quirós, detrás del edificio Tribunales, siente el amor de la gente.

Recuerda y agradece a Marité Sanchéz y a Mariana Paramito, las abogadas que la han acompañado a lo largo de tantos años de búsqueda, a pesar de las amenazas y los golpes que ellas mismas han recibido. «Antes de partir a las estrellas, yo tengo fe en que lo voy a encontrar. El 14 de junio mi nieto cumplirá 44 años. Sigo yendo a Abuelas todos los días porque siento que si él llega, la única persona que lo va a poder reconocer soy yo”.

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Muchas gracias por tu comentario!! Es un testimonio conmovedor como Sonia Torres continúa en la búsqueda incansable por su nieto en la ciudad de Córdoba.

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