La soledad del consumo: el conflicto en el afán por tener

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos En un contexto en el que tener es sinónimo de felicidad y éxito, se dificulta el encuentro con el otro. La psicóloga Gisela Értola explica por qué sucede esto.

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Por la Lic. Gisela Értola (elcafediariopuntocom@gmail.com)

La alianza es un vínculo único, singular. Se establece con otro, sobre quien se basa la confianza y el entendimiento necesarios, el intercambio de experiencias y conocimiento, el ser capaces de tomar distintos puntos de vista, entenderlos, adoptarlos, resignificarlos. Deconstruir, y volver a armar. Ese vínculo requiere de una labor, de un compromiso, de ganas de compartir, de edificar sin expectativas como antesala, dejándose sorprender por el devenir. Hoy en día, el consumo dificulta ese encuentro.

El desarraigo afectivo se presenta hoy como condición para alcanzar el éxito. Aparecen vínculos con poco compromiso, endebles, o su contracara, cargados de control. En ambos casos, no se sostiene el encuentro con el otro. Las relaciones se dirimen en términos de costo-beneficio, donde la lealtad y la sensibilidad quedan en el olvido. Tanto la imagen como el discurso que importa es el de logro, triunfo, conquista, que junto con la productividad, se impone al sujeto como una exigencia.

La felicidad, en tanto tener, se imprime en la vidriera virtual: acumulación de likes, amigos, seguidores, fotos felices y cuerpos moldeados. Sobrevuelan lazos efímeros, y ante la primera frustración se abandona el barco. Esto deriva en pocos y pobres compromisos.

El mercado aprovecha el escenario. Hay publicidades que apuntan a desconectarse o saber hacer a tiempo. Niegan la posibilidad de pensar, de un tiempo para el intercambio adulto, y exigen solo el consumo. En consecuencia, hay espacios superfluos, sujetos avasallados, alianzas desvalorizadas. Prima el desencuentro con el otro y solo alcanza con estar, tener.

El encuentro con el otro, enfrentarse a lo diferente, requiere una renuncia de algo de lo propio, una idea, una propuesta. Más que una acumulación sin sentido de autos, salidas o seguidores, ese encuentro requiere de un menos, de aceptar lo que no es, lo que no se tiene, lo que no se apropia. 

Como dice un poema de Mario Benedetti, después de la alegría, después de la plenitud, después del amor, viene la soledad. ¿Cuáles son tus alianzas?

La Lic. Gisela Értola es psicóloga graduada en la Universidad de Buenos Aires.
Matrícula Nacional 58.978

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