tags
Tiempo estimado de lectura: 12 minutos

Por José Abelardo Franchini (abelardofranchini@yahoo.com.ar)

Editado por Cecilia Oliveros (ceci_oliveros@yahoo.com.ar)

Normalmente en el ámbito de la Gauche en los 60’-70’ y desde los años 40’ aproximadamente (el concepto se venía elaborando desde la etapa del marxismo clásico), lo nacional se planteaba como una expresión y a la vez contradicción o factor divergente del imperialismo en el ámbito de lo que hoy sería el llamado Tercer Mundo o conjunto de países dependientes subdesarrollados.

Así la interna polaca respecto de Rusia o del Imperio Austro-Húngaro, la dialéctica serbios-croatas en Yugoslavia, o los levantamientos en Marruecos o Argelia contra el colonialismo español o francés y en la India contra los británicos en la Belle Époque. eran expresiones que aludían a esta cuestión nacional.

El marxismo -que se terminó de desarrollar en la etapa leninista-trotskista-, resultado de la Revolución Rusa, y figuras como la alemana Rosa Luxemburgo le dieron expresión definida a la problemática en la Tercera Internacional, conformada en 1919-1920 (se recuerda que Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht fueron asesinados a principios de 1919, cuando intentaban llevar a cabo la Revolución Socialista en Alemania).

En el caso de un país como México, que tuvo su Revolución Democrática en 1910 cuando se instala en el gobierno Francisco Madero -paralelamente a Portugal, cuando se instala la República y en China se instala el gobierno de Sun Yat Sen-, lo nacional fue expresión de una rebelión social contra el orden de tipo feudal, resabio del colonialismo español y/o cabe señalar, con especial énfasis, el atraso económico y socio-cultural del país.

tags
Nacionalismos. Un debate histórico.

En el reinado de la dictadura semi-feudal de Porfirio Díaz, el sojuzgamiento de la masa poblacional campesino-pobre mejicana era debido a la persistencia de un orden social y económico atrasado, que dependía o era expresión en buena medida del constitutivo cultural del país latinoamericano y de factores como la geografía física del país: la existencia de amplias zonas árido-secas y como decíamos la impronta sociocultural legada por la colonia española, mixtificada con las culturas aborígenes.

Se trataba, además, de un país donde la inmigración europea había tenido un escaso o casi nulo (por lo superficial) impacto en el curso del siglo XIX y la Belle Époque, a diferencia de lo que había sucedido en Argentina-Uruguay, en Brasil o Venezuela.

Respecto de China, la revolución que termina con la Monarquía Reaccionaria Manchú y el feudalismo del Celeste Imperio, se instala un gobierno avanzado, presidido por Sun Yat Sen, una República Democrática donde tenían cabida los sectores de izquierda como el Partido Comunista Chino. Evidentemente, esta revolución y la instauración de la república muestran el carácter progresista en términos socioculturales de los chinos.

Gracias a esta ruptura con los sectores tradicionalistas y el fin del feudalismo, se abre camino en el país oriental el rumbo de cambios, que llevará a la revolución socialista encabezada por Mao Tse Tung en 1949.

La etapa actual y sus antecedentes: los regionalismos-localismos

Yendo al punto del análisis marxista del tema de si lo nacional era sinónimo en el marxismo de contraposición al orden colonial entendiéndolo como supremacía de las metrópolis sobre los países colonias o semi-colonias y la falta de independencia política, hoy por hoy, superada esa instancia, la de la descolonización de la etapa de la posguerra, los 60’-70’ y los 80’, debemos apuntar a que en muchos países, sobre todo los subdesarrollados, lo nacional da lugar a contradicciones de tipo regionalistas-localistas.

Hoy el tema se torna emblemático para idiosincrasias de tipo cerrado-reaccionarias con impacto sociocultural en lo referente a la política y la economía.

En Bolivia, por ejemplo, el problema emergió en los 90’, con la cuestión de Santa Cruz de la Sierra, el oriente rico y xenófobo boliviano versus la Bolivia andina central, digamos, de La Paz y Sucre donde hay una fuerte impronta quechua-aymara.

La impronta hispanista-separatista de esta región dio lugar a una verdadera rebelión contra el gobierno progresista-indigenista de Evo Morales. En Argentina el tema es histórico. Se reveló en el curso de las luchas por la independencia, primero con el apoyo dado en Córdoba y en Salta a la causa realista (recordemos que Santiago de Liniers cuando rompe con el gobierno revolucionario se refugia en Córdoba) y a posteriori volverá a manifestarse entre 1815-1820 con la rebelión de los caudillos Ramírez y López del litoral, que se alían en la Federación Artiguista contra el Gobierno Nacional con sede en Buenos Aires.

tags
Un encuentro popular en Moscú, Rusia.

Córdoba también formó parte de esta federación. A partir de 1830 y durante 20 años el país viviría en una permanente inestabilidad, en un estado de virtual anarquía y/o guerra civil por los permanentes enfrentamientos entre comarcas en el contexto de la dialéctica unitarios contra federales.

Recordemos como un dato entre varios el asesinato de Facundo Quiroga en Barranca Yaco en el norte de Córdoba por los hermanos Reynafé, miembros de una familia tradicional cordobesa. Juan Manuel de Rosas había enviado al legendario dirigente riojano a buscar apoyos al norte del país para encontrar una posible salida institucional para el país y Quiroga volvía de esa misión.

Con Rosas y los gobiernos de caudillos federales se pretendió revertir los avances realizados a partir de la Revolución de Mayo de 1810 y la aplicación de políticas económicas y sociales liberales al estilo francés o norteamericano (esto tuvo su expresión más definida en el gobierno de Bernardino Rivadavia en 1827-29).

A Rosas se lo llamó El Restaurador de las Leyes en alusión al retorno al modus vivendi, a las tradiciones de la colonia española.

Otros caudillos que aplicaron estas políticas fueron, por ejemplo, Juan Bautista Bustos en Córdoba y Estanislao López en Santa Fe. Avanzando en la retrospectiva digamos que, nuevamente, en la década peronista de 1945-1955 se vuelve a generar en la ciudad llamada La Docta por la tradición jurídico-universitaria, un foco anti-nacional que se va a revelar plenamente en 1955 durante la llamada Revolución Libertadora.

Córdoba fue uno de los puntos fuertes del movimiento faccioso cívico-militar donde cobraron fama los llamados Comandos Civiles con la participación de miembros de familias tradicionales cordobesas. Respecto a éstos, se puede mencionar a los Tagle Achaval, Nores Borderaux, Vélez Funes o Díaz Vélez y Bustos Argañaraz.

También es de destacar el perfil idiosincrático reaccionario, localista y tradicionalista de Salta y Corrientes, que manifiestan esta impronta en los diarios El Tribuno y El Litoral respectivamente. Respecto de Salta, digamos que es a partir de los 90’, con la figura de Juan Carlos Romero, que se manifiesta de manera consolidada esta posición localista, reaccionaria y anti-porteña que tradicionalmente expresaron el Partido Renovador de Salta y la familia Ulloa. Hacemos esta asociación porque es Buenos Aires el demiurgo de la identidad nacional argentina, su principal factor constitutivo, por ser el centro más progresista y más rico y original del país en términos socioculturales.

tags
Suníes y chiíes.

En el caso de la comarca litoraleña es en la familia Romero Feris del Partido Autonomista Liberal que se expresan estas posiciones del tipo Santa Cruz de la Sierra-Bolivia. Estos grupos jerárquicos expresan su domino como tradicionales terratenientes ganaderos, sobre todo su incidencia en la estructura jurídico-administrativa de sus respectivas provincias y controladores de la superestructura cultural, incluidos los medios de comunicación locales.

El eje de Sigmund Freud

Sigmund Freud en ‘El malestar en la cultura’, hablaba del «narcisismo de las pequeñas diferencias», cuando pueblos muy similares en aspectos étnicos y socioculturales se escarnecían, y daba el ejemplo de alemanes del norte y del sur, o españoles y portugueses.

Podemos agregar el caso de rusos y ucranianos o árabes sunitas y chiitas y, yendo al caso latinoamericano, peruanos y bolivianos respecto de los chilenos y viceversa. Esos antagonismos tienen causas espirituales y culturales, aspectos como la manera del hablar el denominado acento, las costumbres, la música y otros aspectos artísticos, la actitud abierta o cerrada hacia los foráneos, la afinidad hacia un idioma u otro, por ejemplo.

Una cosa es tener afinidad hacia el inglés y la cultura anglosajona y otra es tener simpatía e intención de aprender el francés o el italiano o el portugués. Por supuesto que un aspecto clave son las elecciones políticas, votar mayoritariamente por partidos progresistas, pro-sociales, que le den al Estado un papel importante o por el contrario votar a dirigentes y partidos conservadores, reaccionarios, pro-oligárquicos, pro-privatismo, jerarquistas, chauvinistas, como se viene dando en Chile desde el fin del Pinochetismo en 1990.

Y yendo al caso europeo, vemos las diferencias históricas entre alemanes y británicos o italianos y españoles, sobre todo del conjunto sociocultural castellano donde desde la capital Madrid emerge esa impronta que señalábamos de otros pueblos, el reaccionarismo, el anti-europeísmo, el anti-progresismo, el tradicionalismo hispanicista, la animadversión hacia las culturas regionales, como los catalanes o los vascos o los gallegos y los valencianos.

La hostilidad entre ingleses protestantes e irlandeses católicos, que duró tantas décadas se plasmó en la independencia primero del Eire y siguió en la denominada Irlanda del Norte o Úlster, la lucha del IRA, agrupación político-militar contra el dominio británico y el reaccionarismo protestante.

Nombrábamos antes a los rusos y los ucranianos. Estos últimos siempre han rechazado a los rusos, con una actitud cerrada chauvinista, pro-occidental; en este caso hablamos de un tradicionalismo que resistió las medidas de colectivización y organización social y estatal de la economía tomadas por el gobierno socialista con sede en Moscú.

Los esencialismos reaccionarios – la escala internacional

A nivel regional son Chile y Colombia los dos países donde la conformación sociológica hispanismo-cultura indígena da lugar a expresiones de tipo idiosincrático localistas-reaccionarias, es decir cerradas, refractarias a lo europeo-no castellano con carácter social jerarquista, refractario al trabajo, con desprecio por el mismo y por lo que lo realizan.

Despectivo de lo comerciante, lo burgués y con la concomitancia de la parte aborigen, falta de organización, guerrerismo marcado, una cultura poco elaborada y/o poco sofisticada (tomando como referencia de lo contrario a las culturas azteca-chibcha-maya-inca, etcétera).

La rebelión social contra los gobiernos neoliberales de marcado corte conservado expresa la esencia reaccionaria contra estos conjuntos socioculturales que sienten desprecio por el progresismo. Se suele entender o dar por seguro que son las familias privilegiadas o los sectores de alcurnia los más conservadores y se da por entendido que los sectores populares son inclinados de por sí a las ideas progresistas.

En América Latina, esto claramente no es así. Los sectores de menos recursos son el resultante de la mezcla entre los españoles que fueron arribando a América a partir de la conquista, y los pueblos aborígenes que ya habitaban el continente descubierto por el marino italiano-genovés al servicio de la corona española, Cristoforo Colombo.

tags
Nelson Mandela, el hombre que unió a Sudáfrica.

Evidentemente esto produjo además de un mestizaje étnico una combinación espiritual-cultural que dio a luz a un estrato social con determinadas características.

Mi planteo o tesis es que los pueblos surgidos de este proceso cultural, por ejemplo Perú, Chile, Paraguay -en Brasil se da un proceso similar con la Conquista y Colonización Portuguesa-, Venezuela y Colombia tienen un perfil cerrado, chauvinista, jerarquista reaccionario, refractario a la influencia europea. Con una marcada tendencia al tradicionalismo, y hay otros, dinámico-progresistas, abiertos, permeables a las influencias de pueblos más avanzados, a las influencias constructivas, que son Venezuela, Brasil, Uruguay, Argentina.

Existen otros que están a mitad de camino, pero, a la vez, entre ellos hay ciertas diferencias: algunos están más cerca del tradicionalismo y la cerrazón y otros más cerca de la apertura y la actitud positiva, industriosa, desarrollista. Un caso así sería Bolivia, más cercano al progresismo, con una población que si bien tiene ciertos rasgos de atraso es industriosa y no tan cerrada y chauvinista, menos jerarquista que lo que es Chile, por dar un caso cercano geográficamente.

Otro caso intermedio es Ecuador, una población más cerrada, más refractaria a lo extranjero, más cerrada, menos industriosa, con fuertes prejuicios hacia lo peruano; pero en los 2 casos están a mitad de camino entre ambas corrientes. Un caso definido, como decíamos más arriba, de idiosincrasia cerrado–tradicionalista es Chile, con su impronta chauvinista, jerarquista y anti-argentina, y otro del mismo tipo es Colombia.

Represión a la orden del día

En este último caso se vienen sucediendo gobiernos reaccionarios, de derecha, represores de campesinos y movimientos sociales, con un sistema político-institucional condicionado, donde las fuerzas de seguridad y los militares asesinan, encarcelan, torturan a militantes progresistas o de agrupamientos sociales y políticos, como decíamos, denominados líderes sociales.

Esto, lamentablemente, no es condenado como se debería por los organismos internacionales y la prensa, aunque sí hay señalamientos de los mismos que dan la pauta de que es una situación real. Y esto, aunque parezca paradójico o ilógico, se da abierta o solapadamente -en los 2 modos- defendido-apoyado por la mayoría de la población. En las últimas elecciones generales, que ocurrieron luego del llamado Proceso de Paz durante el mandato de Juan Manuel Santos, auspiciado por las Naciones Unidas y la Cruz Roja Internacional y Cuba, que fue la sede de las negociaciones.

Pero sorprendentemente, aunque la población colombiana tuvo la oportunidad de votar a un candidato progresista como Gustavo Petro, que hubiera sido el garante del cumplimiento de los acuerdos de paz con las FARC, la mayor organización guerrillera del país,  y aunque las elecciones fueran por voto secreto y perfectamente legales auditadas por veedores internacionales, no hubo sospechas de fraude.

La mayoría de los colombianos votó por Iván Duque, candidato uriburista, ultra-reaccionario, vinculado a los para-militares y obviamente refractario a cumplir con el proceso de pacificación del país por su fervoroso anti-progresismo.

Estas posiciones hispanistas-tradicionalistas, combinadas con el acervo cultural de algunos pueblos aborígenes, belicistas, cerrados, anti-europeos, rústicos-poco civilizados, se repiten por ejemplo en el caso de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia -que es particular ya que predomina la impronta hispánico-criolla y rechazan a los indios o aborígenes de origen quechua-aymara-, o en comarcas argentinas como Salta, Córdoba o Corrientes, y a nivel general en Chile, casos que también describíamos. En menor medida, en países centroamericanos como Honduras y Guatemala que están a mitad de camino entre am,bos modelos, o como países como El Salvador y Puerto Rico.

El baremo europeo trasladado a otros continentes

Pasando a otro tema, volviendo al momento histórico de los 90’ respecto de la cuestión de Yugoslavia, donde se dio el enfrentamiento entre serbios y croatas y la cuestión musulmana en Bosnia-Herzegovina, son señalables los casos de Turquía y Paquistán con factores étnico-culturales de impronta agresiva, cerrada (anti-europea), xenófoba y anti-progresista, en suma.

Yendo a la perspectiva histórica, la opresión atávica y cruel de los turcos respecto de pueblos europeos de los Balcanes no tuvo casi parangón y en el caso de Paquistán es conocida la impronta anti-hindú en el sentido de la actitud refractaria respecto de lo hindú como expresión de cultura superior, civilización, valores elevados y apertura espiritual.

Agreguemos para el caso turco, la represión y genocidio del pueblo armenio en los años de la Primera Guerra Mundial (se habla de 500.000 muertos) y la represión del pueblo kurdo que habita mayoritariamente en el este del país.

Apuntemos, además, la consecuente postura pro-norteamericana y anti-comunista cerrada de estos países con sus respectivos gobiernos conservadores durante la Guerra Fría. Otro caso de una cultura nacional cerrada y represora es Birmania, que fue regida por una perenne dictadura militar durante toda la post-guerra y estuvo fuera del movimiento tercermundista de liberación, al contrario de lo que pasó en Vietnam, Laos, Camboya, Indonesia e inclusive Tailandia.

tags
La imagen de la anciana catalana herida durante la represión militar ordenada por Madrid
en el transcurso del último referéndum por la independencia en Catalunya.

Señalemos también como un caso europeo, cercano a los países latinoamericanos, por la historia, el de España, con su cultura castellana que siempre pretendió -desde los sectores reaccionarios sobre todo- a aplanar, borrar las identidades propias de los conjuntos autonómicos de cultura diferenciada como las regiones de Aragón y Asturias, Catalunya, El País Vasco, Galicia, Valencia, etcétera.

Esto tuvo su punto más agudo, más claro en la llamada Guerra Civil Española (1936-39). Los disturbios en 2019 en la Generalitat Catalana han sido provocados por esa actitud agresiva-coercitiva de Madrid, por la falta de generosidad y de buena voluntad de los gobiernos centrales hispánicos.

El exilio de Carles Puigdemont, el líder en ejercicio hasta 2017 del Gobierno Autonómico Catalán, fue forzado porque iba a ser detenido sin miramientos por la justicia peninsular. Las protestas de distintos sectores catalanes, que convergen en la defensa de su identidad cultural, tienen plena legitimidad frente a los abusos, a la incomprensión de los gobiernos con asiento en Madrid-Castilla.

Foco en África

El caso de los países del África negra es peculiar. En las distintas etnias de raza negra africana,  aunque parezca que tienen una falta de evolución cultural-social común a todos los conjuntos étnico-nacionales y aunque se pueda señalar en la existencia de estas etnias, se manifiesta una cierta a-historicidad o falta de evolución en el sentido usual de lo que debe ser una evolución cultural.

Señalemos como expresión de un conjunto idiosincrático cerrado-tradicionalista al Congo, donde la posibilidad de una salida progresista para el país fue cortada de cuajo con el derrocamiento y asesinato de Patrice Lumumba por el mismo ejército congolés, por orden del General Mobutu. Ahí está la falta de integración en el caso de Sudáfrica entre los bóeres, descendientes de holandeses y los aborígenes, y el mismo fenómeno en el caso de ingleses y africanos nativos en Rhodesia, a diferencia de lo que sucedía en la India o en China donde se dieron ciertos niveles de integración (o el caso de los ingleses en el Río de la Plata).

Lo mismo ocurre con el caso de Egipto, donde los británicos se adaptaron bastante bien al medio local (lo mismo que los franceses en Argelia). Siguiendo el caso de las etnias africanas recordemos el caso de las matanzas entre Hutusy Toutsis en los 90’, en Ruanda.

tags
Banderas, símbolos dentro de la pugna entre, nacionalismos consevadores y progresistas.

Como contrapartida señalemos los pueblos etíope-somalíes que tuvieron una historia medieval con una Iglesia cristiana, la Copta, de perfil elevado, digamos de tipo europea, de la que participó toda la población y era muy superior a los ritos religiosos, tribales, dominantes en la África negra.

También es de elogiar el intento de edificar el socialismo que llevó adelante el gobierno de Hailee Mariam Mengistu en los años 70’ y 80’. A partir de 1974, cuando se realiza la Revolución que derroca a Haile Selassie, se realizan en el país una serie de obras y planes educativos, de salud y de desarrollo económico, inéditos en un país africano. El otro caso de un desarrollo similar es Angola, excolonia portuguesa, que al independizarse contó con asistencia soviética y cubana y logró concretar un proyecto socio-político exitoso.

Siguiendo con el caso etíope, un problema ambiental le puso obstáculos al proyecto económico y social original. Una tremenda sequía en los años 80’ generó un gran movimiento de ayuda internacional. Cabe apuntar que el gobierno comunista en los años 70’ promovió programas de conservación de las áreas rurales, combatiendo la erosión mediante la construcción de terrazas y la plantación de árboles.

También se formaron parques nacionales y reservas que abarcan el 5% del territorio nacional. Entre los detalles o datos de color que podemos citar, como ejemplo de un elevado nivel cultural de los etíopes, está el instrumento krar, una lira de seis cuerdas creada y afinada en la escala pentatónica (de cinco tonos).

Hago notar que tratar con menos hipocresía y más seriedad el tema contribuirá a que haya un mundo en que se haga realidad de verdad la convivencia sana entre lo correcto, lo moral, lo ético y lo progresista dentro del nivel cultural de la población, y bajo criterios de organización adquiridos por todos los conjuntos étnico-culturales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *