‘Sin torta no hay cumple’, la iniciativa que le devuelve la sonrisa a los más humildes

Tiempo estimado de lectura: 9 minutos Hace poco más de un año, por iniciativa de José Bouchard, surgió ‘Sin torta no hay cumple’, movida solidaria que prepara pasteles de cumpleaños para chicos de hogares y merenderos.

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Por Julio Jerusewich (jjerusewich@hotmail.com)

“Cada niño debería venir con un cartel que dijera: Tratar con cuidado, contiene sueños“. Mirko Badiale, filósofo y escritor italiano.

Ariel tiene 11 años y una voz temprana. Ariel también tiene pecas desperdigadas que les pueblan los pómulos y buena parte de su nariz que le aniñan aún más su apariencia, pero Ariel también exhibe cicatrices en la frente y en sus brazos, que delimitan el mapa de su piel, esas que son demasiado precoces para su edad. El merendero Alas del Sur de Lanús, es el refugio donde Ariel vuelve a comer, pero sobre todo, donde vuelve a su niñez y a olvidar, por un rato, esas marcas en el amanecer de su vida. Cuando sale de allí, merodea por la estación de tren estirando sus manos para recibir monedas, y también indiferencia.

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Sonrisas de gratitud en el comedor Carita Feliz.

La idea empieza en Lanús para fines de 2018, pero antes, en septiembre, recorriendo Expo Hobby en Costa Salguero, me detuve en el área de tortas monumentales. Allí surgió la inquietud… ¿Qué harán con esas tortas gigantes teniendo en cuenta la cantidad de chicos que no tienen para comer? Si bien luego supe que muchas de ellas eran artificiales, el contraste para mí fue inevitable”, dice José Bouchard, creador de «Sin torta no hay cumple», la iniciativa solidaria que nuclea a pasteleras que preparan tortas de cumpleaños para chicos de hogares y merenderos. “En un momento particular de mi vida decidí hacer algo que siempre quise hacer, que era ayudar. Siempre me han impactado los hechos sociales que reflejan injusticias, y se me ocurrió la idea para luego enmarcarla en un emprendimiento personal”, detalla la génesis.

José conoció a unas pasteleras que casi de inmediato aceptaron la propuesta de hacer las tortas. El paso siguiente fue buscar merenderos de la zona para mostrar su propuesta. “Comenzamos con cupcakes porque aún no había presupuesto para las tortas, y tanto algunas voluntarias como yo, estábamos sin trabajo en ese momento. Pese a las dificultades financieras de cara a Navidad, Año Nuevo y Reyes Magos, pudimos colaborar entre todos para que los niños pudieran celebrar», dice el creador del emprendimiento.

Es importante subrayar que la organización no acepta dinero, solo insumos. «Al no figurar bajo el marco legal de una fundación, optamos por proteger la transparencia de esa manera», recuerda. Esa coherencia entre el decir y el hacer fue el picaporte que permitió abrir más puertas. «Ya en 2019 y ante la falta de recursos, me propuse vincularme con empresas del sector para recibir donaciones de insumos presentando una carta con los nombres de los chicos que asistían a los merenderos,  con el fin de avalar transparencia. Eso nos posibilitó que pongamos en marcha todo en marzo”, afirma acompañado de muecas de satisfacción porque mucha gente de otras localidades de Buenos Aires, como suerte de onda expansiva, se interesó por el emprendimiento.

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La iniciativa ya se extendió a varios puntos del país

Cuando un repentino frío en estos tiempos de alteraciones climáticas se mete en el Conurbano, lo hace “de prepo“. El castigo suele ser más inclemente para quienes enfrentan la hora pico del nuevo día. La temperatura no hace más que ponerle el acento a la pobreza y al abultado índice de desempleo.  Muchas de las zapatillas que aguardan en el andén mano a Constitución, ocultan suelas gastadas. Hay abdómenes desinflados y mucho mate ya no para entretener, más bien para estafar al estómago. Caras de tristeza capaces de colgarse de cualquier cosa que les obsequie al menos la esperanza de algo mejor para lo que viene. La resignación es prosódica, no hace falta verla, se percibe. Mientras tanto, en el ingreso que da a la Avenida Yrigoyen, sobre los escalones, Ariel se entusiasma con los pasajeros que van a bajar. Son sus potenciales monedas. Al menos para no llegar en ayunas al Hogar.

En Argentina, según datos del último informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia que realiza la Universidad Católica Argentina, hay un 51 % de chicos en situación de pobreza.

Pinta tu aldea y pintarás el mundo

La movida adquirió tanta fuerza que, ante la imposibilidad de José para estar en varios sitios, propuso diseminar el proyecto entre las pasteleras de los barrios interesados en “Sin cumple no hay torta“, designando referentes que se encargasen de organizar y recibir la materia prima. Los grupos  también están conformados por reposteras y autodidactas idóneas para la producción, además de voluntarios, por ejemplo, para el armado de accesorios en la decoración de los cumpleaños.

Cada referente es responsable de las donaciones que recibe y de su posterior uso. Bouchard explica: «Se fueron sumando tantas personas que me vi en la necesidad de establecer un eje, de manera que todos nos manejemos de forma alineada y respetemos las mismas pautas. Esa estructura nos permitió, por ejemplo, salir a captar pasteleras de otras provincias. Incluso rompimos fronteras porque conectamos el proyecto con Adriana D’Albora, quien desde Maldonado encendió el reguero y lo desparramó en tan solo 2 meses a los 19 departamentos de Uruguay. Y en Perú está creciendo a pasos acelerados. Si bien no disponemos de un presupuesto alto, hay corazón, y con eso podemos lograr muchas cosas. Para traducir todo en una frase sería ‘pinta tu aldea y pintarás el mundo’, de León Tolstoi«.

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El creador de Sin torta no hay cumple, José Bouchard, con colaboradoras.

Bouchard hace hincapié en la gratitud hacia las pasteleras, que en muchos casos priorizan su tiempo para hacer tortas que irán a hogares de chicos que ellas no conocen, dejando en un espacio secundario los pedidos de sus habituales clientes. «Todas estas pasteleras, resposteras y autodidactas, les ponen el corazón y son increíbles las cosas que se hacen. Actualmente estamos haciendo un balance y la realidad es que el número es impresionante, nos emociona. Detrás de esos números que grafican el esfuerzo están las sonrisas que se lograron», dice.  

«Muchas veces pasa que cuando uno va seguido a un lugar y genera empatía a partir de la calidad humana, es muy difícil no involucrarse. Ahí está la esperanza de una sociedad mejor para los chicos. Yo soy una persona que perdí la esperanza en un momento de mi vida… Y la verdad que hoy en día mi única esperanza está en esa gente, en esos chicos que no tienen la culpa de lo que nos sucede. Tal vez por eso no recibimos ayuda del Estado ni de partidos políticos. No nos vinculamos con ninguna bandera  porque sinceramente es un movimiento puramente solidario, más allá de la ideología que tenga cada uno. Ese aspecto lo cuidamos mucho», remarca José.

Y se entrega a una reflexión que emerge sin necesidad de apuntalar alguna otra pregunta. “‘Sin torta no hay cumple’ es una forma de mostrar lo que pasa, y nuestro símbolo es una torta que representa un poco la sociedad. Diferentes partes van tomando partes de esa torta, y lo que está sucediendo hace muchos años es que gran cantidad de chicos cuando van con sus platos, solo quedan las migas, un reflejo de la desigualdad. De todos modos, me quedo con el caso de un chico que se ofreció a servir las porciones en un cumple, repartió todas, hasta esperar la última para él, que fue una de las más pequeñas. Creo que si se apunta en serio a las generaciones venideras, se puede generar una mejor sociedad. Nosotros queremos darle algo más que una porción, queremos darle  luz. Si la gente común se involucra y dejamos de soñar con que desde arriba solucionen cosas que evidentemente no interesan, está en nosotros el poder ayudar para tener una sociedad más justa de cara al futuro».

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Festejar sus cumpleaños con torta es un sueño hecho realidad para los chicos de los merenderos

Sin embargo, ocuparse no significa despreocuparse. Detrás de tanto festejo y risas agudas de niñas, donde muchas de las referentes eligieron ayudar, el horizonte revela dificultades cuyo rumbo aparece en penumbras. «Hasta los 18 o en algunos casos hasta los 21 años, las jóvenes que integran los hogares y merenderos, cuando salen a la calle, quedan a la deriva y a menudo casi todas terminan mal».

Historias de superación y afecto

En Devoto, donde funciona un hogar de nenas y adolescentes de entre 11 y 23 años con el apoyo de 21 colaboradoras, ‘Sin cumple no hay torta’ edificó lazos tan fuertes cuyos resultados hablan por sí solos en la entusiasmada voz de Mariela, referente de esa localidad. «Una tarde, entre mates, surgió una charla con Laura, una de las chicas, quien nos contaba que estaba terminando el secundario y que ansiaba trabajar. Casi que de inmediato nos pusimos en campaña con el equipo para buscarle oportunidades. Al tiempo, Carolina, por medio de su hermana que trabaja en la cadena de hamburguesas más famosa a nivel mundial, le consiguió una entrevista. A los días tuvo la segunda y allí la enviaron a hacerse el examen preocupacional. A partir de ese momento solo aguarda la inauguración de la sucursal de Retiro, lugar que le fue asignado para comenzar».

Dicen que la felicidad si no es compartida, no es felicidad. Y Mariela en su impronta transmite eso. «Fue un proceso hermoso de acompañamiento y de emociones. Probablemente nosotras hayamos estado más nerviosas afuera que ella adentro durante la entrevista».  

«El que da no debe recordarlo y el que recibe no debe olvidarlo”, reza un proverbio. La absoluta entrega del grupo de chicas que hacen latir al Hogar vuelve en  forma de búmeran. «El lunes 2 de diciembre operaron a una de las colaboradoras, y previo a la cirugía publicamos en las redes la necesidad de dadores de sangre. Cuando se enteraron, tres de las chicas, entre las cuales estaba la que había conseguido trabajo, se pusieron a disposición para hacerlo. Fue un acto hermoso, mientras le agradecía la respuesta de una de ellas nos dejó aún más felices», dice una. “Sabemos todo lo que hacen por nosotras, solo se trata de un ida y vuelta”, dice otra.

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Las tortas son obras de arte creadas por pasteleras que donan sus trabajos.

El clima supera el protocolar rótulo de camaradería, es casi familiar. De manera asidua, las coordinadoras son invitadas por las integrantes del hogar para tomar unos mates y cenar. «Se tejió una ligazón que aunque creamos que las estamos ayudando, ellas no saben lo felices que nos hacen. Nos estimulan a seguir mejorando su bienestar. Hace poco, Vanina, una de las convivientes del Hogar, nos comentó que les estaba faltando una heladera porque no daban abasto ante la cantidad de chicas. Entonces Carolina, la misma chica que le consiguió la entrevista a Laura, puso manos a la obra. La oportunidad surgió pronto ya que encontró un técnico que vendía heladeras usadas a un precio accesible. En definitiva, fue una donación de Caro junto con sus compañeros de trabajo», ilustra Mariela, quien antes de brindar su testimonio sigue buscando gestos solidarios con vistas a la Navidad. «La idea es armarles bolsas o cajas con regalos para cada una de ellas. Les encanta el maquillaje, accesorios, esmaltes de uñas, ropa. Con una sola cosa que done cada uno es un montón. Queremos llenarles el árbol de regalos, que se sientan queridas», se entusiasma.

En Berazategui no todo es mala praxis

«Hace más de seis meses encontré de casualidad una publicación de ‘Sin torta no hay cumple’ y me interesó porque siempre tuve esa inquietud relacionada con la ayuda. Cuando tenía 11 años, vivía en Santa Fe y colaboraba en la Iglesia con diferentes actividades. Me acuerdo de ir a hogares de ancianos para jugar a las cartas con ellos, sembrar plantas, y para estas fechas preparar los regalos para Navidad. Es como una especie de herencia que me legó mi mamá, que era catequista,. Es decir, siempre estuvo la voluntad de ayudar en algún lugar de mi corazón», irrumpe con extractos de su adolescencia Victoria Granados, la pastelera referente en Berazategui.

Despertar de entrar en contacto con José Bouchard, Victoria activó el radar de colegas en la zona a través de su Facebook Pastelería Victoria, y encontró un rápido rebote. «Estamos colaborando en el comedor Carita feliz los peques. Antes de iniciar, solicitamos un listado de los 70 niños del lugar, de manera tal que podamos coordinar con todas las pasteleras para llevar las tortas el último sábado del cada mes».

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Chicos de San Luis festejando gracias a «Sin torta no hay cumple».

El último sábado de octubre lluvias torrenciales tuvieron sus propios planes. El festejo se postergó por la anegación de las calles de tierra donde está emplazado el lugar, pero no son los únicos contratiempos: «Tuvimos ciertos tiras y aflojes porque mucha gente se compromete al principio, empujados por el entusiasmo inicial, pero luego se bajan. De todos modos sé lidiar con eso porque es común que suceda». Victoria no se detiene en los obstáculos, más bien se propone, a modo de antídoto, metas nuevas.

Remarca que pretende ayudar no a uno, sino a dos comedores. «Actualmente estamos evaluando la posibilidad de que se sume un jardín de El Pato. Queremos cooperar cada año con distintos establecimientos, generar una dinámica para que quienes reciben la mano, puedan valorarla… Que se contagie, de hecho me surgió la idea de talleres para las madres, de tal forma que sean ellas quienes preparen sus propias tortas».     

Al fin y al cabo, Ariel descubre un sábado cualquiera un pretexto para jugar, para reír, que no es poco, para su realidad de callos prematuros, pero sobre todo para que sus raíces se rieguen de valores, que es mucho en estos tiempos. Tanto él como muchos otros y otras, saben que ya no habrá cumple sin torta. 

Para realizar colaboraciones entrar a Sin torta no hay cumple en Facebook, @sintortanohaycumple en Instagram, o en www.sintortanohyacumple.com.ar

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