Hombre robot

'Hombre robot', obra que refleja la crítica de Marcuse al capitalismo (www.marcuse.org, Foto Flickr)

Se reedita obra fundamental de Herbert Marcuse, el filósofo alemán más crítico del capitalismo

Obra que reúne textos inéditos hasta 1998, en ‘Tecnología, guerra y fascismo’ es posible apreciar la crítica a la tecnología como sistema de dominación y consumismo.

Por Mirtha Caré (eme.elcafediario@gmail.com)

A 40 años de su muerte, se reedita ‘Tecnología, guerra y fascismo’ (Godot, 2019), obra que vio la luz por primera vez en 1998 y que recopila textos hasta ese momento inéditos de Herbert Marcuse. Fue su hijo Peter quien se encargó de compilar los ensayos, cartas y críticas escritas por Marcuse que se incluyen en este libro.

Filósofo y sociólogo alemán, Marcuse (1898 – 1979) fue uno de los teóricos más notables pertenecientes a la primera generación de la Escuela de Frankfurt, y a su vez, el miembro más políticamente explícito e izquierdista, dedicado a aplicar políticas de emancipación, como la liberación de la mujer o las ideas juveniles a la primera Teoría Crítica (filosofía neomarxista de la Escuela de Frankfurt). Con la llegada al poder del nazismo emigró a Suiza y luego a Estados Unidos. Su pensamiento tiene bases en el marxismo y el freudismo y se centra en la crítica a la sociedad industrial, de carácter represivo y alienante.

En ‘Tecnología, guerra y fascismo’, Marcuse hace un análisis de las implicaciones de la tecnología moderna sobre las sociedades: “La tecnología, como modo de producción, como la totalidad de los instrumentos, mecanismos y aparatos que caracterizan la edad de la máquina, es al mismo tiempo un modo de organizar y perpetuar las relaciones sociales (…) y un instrumento para el control y la dominación”.

Marcuse también analiza al Estado y al individuo bajo el nacionalsocialismo (nazismo). “El pueblo alemán ha sido entrenado para considerar todo lo que no está corroborado por los simples hechos como una ideología, en el sentido de una tergiversación intencional de hechos por intereses particulares”, afirma en su análisis de la época.

Tecnología, guerra y fascismo
La obra reeditada por Godot, reúne textos de Marcuse compilados por su hijo Peter.

El libro incluye un diálogo de cartas entre Martin Heidegger y Marcuse y la mirada sobre el autor en los años cuarenta por Douglas Kellner, entre otros temas.

Acerca de la industrialización y el capitalismo feroz, el autor alemán expresó lo siguiente: “Toda protesta es absurda, y el individuo que insista en su libertad de acción se convertiría en un excéntrico. No hay escape personal del aparato que ha mecanizado y estandarizado el mundo. Es un aparato racional, que combina la mayor eficiencia con la mayor conveniencia ahorrando tiempo y energía, eliminando lo sobrante, adaptando todos los medios al fin, anticipando consecuencias, prolongando la calculabilidad y la seguridad. Al manipular la máquina, el hombre aprende que la obediencia a las instrucciones es el único camino para obtener los resultados deseados. La prosperidad es idéntica a los ajustes al aparato. No hay espacio para la autonomía. La racionalidad individualista se ha desarrollado en la conformidad eficiente con el contínuo ya dado de los medios y los fines”.

Mentor de estudiantes activistas

Si bien se dice que fue el mentor de los estudiantes activistas de los años ’60 y ’70, en una entrevista realizada por el profesor británico y divulgador Bryan Magee en 1978, Marcuse afirmó que su única función fue “formular y articular algunas ideas que estaban en el ambiente”. Y agregó que “la generación de estudiantes que se politizó durante aquellos años no necesitaba una figura paterna que los llevara a protestar contra una sociedad que demuestra diariamente desigualdad, injusticia, crueldad y una tendencia destructiva generalizada”.

Los estudiantes padecían en carne propia los desastres de la época: el racismo, la incertidumbre, el machismo, la creciente contaminación ambiental, la degradación en la educación y el trabajo, entre otros. Asimismo, agregó que sólo se limitó a señalar la sombra del fascismo, que a la vista de los hechos estaba adquiriendo poder para resurgir. “En definitiva, lo que explotó fue el contraste evidente entre el nivel tremendo de fuentes de riqueza disponible y su uso miserable, destructivo y derrochador”, dijo.

Marcuse
Herbert Marcuse entrevistado en la década del ’70. (Foto Flickr)

Como pensador, una de sus preocupaciones más significativas fue tratar de encontrar una respuesta al gran interrogante sobre “qué es lo que se ha torcido en Occidente, que en la cima del progreso técnico vemos al mismo tiempo lo opuesto al progreso humano. Deshumanización, brutalización. La naturalización de la tortura. El derroche de energía nuclear. Una tendencia destructiva por doquier”. Y se preguntó: “¿Cómo llegamos a esto? Cómo es que las riquezas sociales acumuladas en occidente, que los logros del capitalismo, se han utilizado para destruir y no para construir una sociedad más decente y humana”.

Marcuse analizó a las sociedades contemporáneas basando su mirada en la problemática de la tecnología como sistema de dominación, el consumismo y el control de las mentes. Y sostuvo que la tarea principal de estos análisis es desarrollar conciencia, contrarrestar el dominio, el control y la manipulación que ejerce el establishment sobre el individuo. Pero que nunca podrían ser un sustituto de la clase trabajadora como sujeto de la revolución.

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