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Por Federico Esteban (federicoeest@gmail.com

Influencer. No existe mejor definición que le caiga tan redonda a Santi Maratea. Hombre de influencia en Instagram, la red hegemónica por estos tiempos. En ese sentido, vale la pena preguntarse por sus logros recientes: la capacidad de iniciativa para movilizar donaciones en pos de causas sociales.

Una tarea que, en principio, le corresponde a la política, gran deudora para con la sociedad argentina. Logros que dejan aún más en offside a varios dirigentes -sin distinción de banderas políticas- y su accionar deficiente para, según lo que en su gran mayoría dicen, mejorarle la vida a la gente.

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Santi Maratea, en plena entrega de donaciones solidarias.

«No es caridad lo que hago». Santi Maratea busca ser lo más preciso que puede en su perfil de Instagram, donde cuenta con más de 770.000 seguidores, quienes, en vista de los resultados, son influidos todo el tiempo y en gran medida por este joven de apenas 26 años. Edad que viene a desterrar el dicho antiguo y vacío «la juventud está perdida».

A los 26 años, Santi Maratea y sus followers -con seguridad, también muy jóvenes- son parte de una comunidad que, en el último tiempo, ha colaborado con mucha gente mediante movidas solidarias, desorganizadas pero repletas de transparencia. 

El camino de la bondad

¿En qué consisten estas movidas solidarias? Algo muy sencillo y fácil de concretar. Santi hace una historia en Instagram en la que relata el estado de situación de una organización determinada y sugiere la idea de dar una mano mediante la transferencia de una equis cantidad de pesos a través del sistema de Mercado Pago. La idea se difunde a toda velocidad, impacta en el corazón de las personas y, en razón del tipo y el tamaño de la colaboración solicitada, al cabo de unas pocas horas y/o días, el objetivo termina cumpliéndose. 

Todo ello, con un nivel de eficacia que el sistema político, por infortunio, no posee. Maratea graba con su celular y en formato historia instagramera, el total de lo recaudado en Mercado Pago. Minuto a minuto, el número se transforma y crece. Segundo a segundo, la consecución del objetivo se vuelve cada vez más cercana.

Y luego, cuando finalmente el logro es un hecho, Santi efectúa la transferencia hacia el destino prometido (en caso de que no exista la posibilidad de transferir, el dinero va directamente a la cuenta del beneficiario). Todo, cámara mediante. Todo transparente. Todo rápido. Todo legal. Todo de buena fe.

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Santi y Omar Gutiérrez, referente wichi.

Números concretos

Antes de abrir un debate, es preciso saber algunas de las iniciativas del influencer. De mayor a menor en cuanto al número de recaudación conseguido, son estas:

Madres Víctimas de Trata – AR$8.000.000 – Compra de la sede de Constitución, desde la cual se lleva a cabo la gestión de las causas en la Justicia por la trata de personas. 

Misión Chaqueña – AR$3.000.000 – Donación de ropa y alimentos, además de la compra de dos camionetas para la comunidad wichi. 

– Fundación Empate – AR$1.020.000 – Alquiler y cobertura de gastos por un año de la sede de la organización, que se dedica a acompañar a personas con Síndrome de Down mediante actividades gratuitas para el desarrollo automotriz y social. 

Omar Gutiérrez – AR$500.000 – Ayuda al joven wichi que en 2017 se instaló en Buenos Aires para estudiar abogacía. Sin embargo, el año pasado la pandemia lo dejó sin trabajo, por lo que le pidió ayuda de alguna manera a Maratea

Emilia – AR$85.000 – Realización de un estudio para determinar qué medicamentos se le debían suministrar a la pequeña de dos años con epilepsia severa. 

«El poder no es tan mío, sino de la campaña. ¿Hubiera juntado la misma cantidad de plata si era para comprarle un pasaje a Cancún a Charlotte Caniggia?», dice el joven, consultado por DiarioAR sobre su poder de convocatoria. «Este país está muy dispuesto a ayudar. En este último caso (sobre el caso de Misión Chaqueña) fui más una especie de instrumento. La gente me siguió en ésta porque era una movida que representaba la predisposición de la Argentina para ayudar a los más necesitados a salir adelante», indica.

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Santiago Maratea, un auténtico influencer, en el mejor sentido de la palabra.

Son indiscutibles las ganas de una porción enorme de la sociedad de ayudar a los sectores vulnerables para reducir el nivel de desigualdad. Sin embargo, pese a este acuerdo, los años pasan y cuesta cambiar la realidad.

¿Será problema del sistema propiamente dicho y no de quienes se encargan de conducirlo? ¿Qué modificaciones hay que practicar sobre la máquina que todo el tiempo pide dinero mediante el pago de impuestos y como contraprestación no entrega, facilita o favorece en nada?

La infraestructura de los hospitales y las escuelas públicas continúa en el mismo estado de abandono -salvo raras excepciones- que hace añares. No hay que hacer muchos kilómetros para encontrar calles de barro y barrios sin cloacas en diferentes partes del país. La calidad de las jubilaciones marca el colpaso del sistema previsional. Y la deuda público/privada de la Argentina continúa creciendo desde que Bernardino Rivadavia la hiciera florecer.

¿Cuál es el destino de todo el dinero que se recaudada con los impuestos que paga la ciudadanía?

Algunas certezas

Primera certeza: si Santi Maratea propusiera recaudar equis cantidad de dinero para arreglar una escuela, muy probablemente lo conseguiría. 

Segunda certeza: si Santi Maratea propusiera juntar plata para pagarle una jubilación digna a cinco personas mayores de edad, también lo lograría.

El problema no es Santi Maratea, ni su capacidad de influenciar, ni los cigarrillos de marihuana que pueda fumarse en un canal de televisión, ni si ayuda a una u otra organización. El problema histórico aquí es la administración y el manejo de los recursos del país.

Cada objetivo logrado por Santi Maratea y sus seguidores expone a la clase política argentina, que acumula deudas. Y en ese proceso de deslegitimación -imperceptible por momentos-, cobra vigor la figura de Maratea en el escenario político. Si se postulase a un cargo, ¿acaso no conseguiría una cantidad envidiable de votos?

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