Rebelión de la Policía Bonaerense, salarios y sospechas

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos La rebelión de la Policía Bonaerense plantea un escenario complicado para el Gobierno en lo que no parece ser un incidente aislado, en un contexto enrarecido.

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Por Rodolfo Colángelo (rodocolangelo@yahoo.com)

La Policía Bonaerense, ese poderoso ejército de 90 mil uniformados, ha desatado un conflicto contra el Gobierno provincial cuyo alcance parece no limitarse a un reclamo salarial, sino que se proyecta a un horizonte político que remite a la rebelión de las fuerzas de seguridad en 2013 que se extendió por todo el país, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

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El presidente Alberto Fernández, flanqueado por Axel Kicillof y Verónica Magario (gobernador y vicegoberadora de la provincia de Buenos Aires), en la residencia de Olivos, tras la crisis desatada por la Policía. (Foto: Gentileza Presidencia de la Nación)

Para avanzar sobre las razones de la protesta policial es preciso analizar la saga de hechos políticos que se han sucedido en los últimos meses.

Vicentín, Macri y los anticuarentena

El inicio se remonta a los cacerolazos que agitaban consignas contra el Gobierno, oponiéndose a la vulneración de la propiedad privada. Ese movimiento alcanzó fuerza cuando el Poder Ejecutivo estuvo a punto de expropiar la empresa Vicentín, beneficiada con un préstamo del Banco Nación por 300 millones de dólares durante la administración macrista cuando ya se sabía que estaba al borde de la quiebra.

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Protesta de la policía en Adrogué, sur del GBA. (Foto: Gentileza Noticias Brown)

Los hechos ocurrieron mientras estallaba la causa de espionaje que complica al expresidente Mauricio Macri, junto con la demanda por el Correo Argentino, en manos del grupo empresario macrista en la gestión de Carlos Menem. El grupo debe 70 mil millones de pesos en concepto de canon no pagado.

Así surgieron las protestas y marchas anticuarentena en el marco de la pandemia. La oposición amenazó con impedir el funcionamiento del Congreso por su negativa a que las sesiones fueran virtuales -el diputado santafesino José Núñez de Juntos por el Cambio se contagió el COVID-19 porque ocupó su banca de manera presencial-. Y también remarcó que se oponía a la reforma judicial y al aporte extraordinario que por única vez iba a alcanzar a doce mil ciudadanos poseedores de más de 200 millones de pesos.

Después, al tiempo que se anunciaba el congelamiento de las tarifas de Internet, TV por cable y telefonía celular, servicios declarados esenciales para la ciudadanía, y que trascendía la posibilidad de que gran parte de las autopistas administradas por las grandes empresas pudieran pasar a manos del Estado, Eduardo Duhalde anunciaba la cercanía de un «Golpe de Estado» y hasta una «guerra civil», aunque después atribuyó sus dichos a desórdenes psicológicos.

La rebelión en marcha

Un día antes de la rebelión policial, Florencia Arietto, exasesora de Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad, adelantó la protesta y hasta habló de “sublevación”. Y la diputada Elisa Carrió, fiel a su estilo, aseguró que en diciembre próximo habrá un golpe de Estado de la vicepresidenta contra Alberto Fernández y que «se producirán saqueos « impulsados por la actual presidenta del Senado y por La Cámpora, agrupación política a la que también le atribuyó la quema de barbijos en el Obelisco.

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La Policía Bonaerense, manifestándose por reclamos salariales.

En forma paralela, vecinos de Lázaro Báez le impidieron que ingresara a su vivienda para cumplir la prisión domiciliaria que ha dispuesto la justicia para él. La decisión judicial fue ignorada, la policía volvió a trasladarle al penal de Ezeiza y la justicia guardó silencio.

Además, despertó sospechas el mensaje vía Twitter del Ejército reivindicando el Operativo Independencia, que anticipó el Golpe de Estado de 1976, aunque luego fue retirado con las disculpas del caso.

La saga interminable parece alcanzar su punto máximo con la rebelión de la Policía bonaerense por demandas salariales, ya que tiene una dinámica y una constancia que no reconoce treguas. Eso llama la atención del oficialismo.

¿Reclamo justo o intento destituyente?

La fuente del Frente de Todos consultada, sintetiza en diálogo con El Café Diario que «no estamos ante el intento de un golpe de Estado, pero sí de sembrar miedo e inquietud con vistas a las elecciones legislativas del año próximo. Y creemos que la oposición de Cambiemos mueve los hilos para subirse a estos conflictos. Después vendrán otros hechos en la búsqueda de ganar los comicios a como dé lugar. Así opinan en el Gobierno».

Nicolás Masi, referente de un no reconocido sindicato de policías bonaerenses -la policía no puede sindicalizarse-, negó que la protesta esté orientada contra el orden institucional. Masi señaló que con el gobierno anterior -el de María Eugenia Vidal«perdimos un 36 por ciento de nuestro salario y con este gobierno un 60 por ciento», aunque no explicó por qué no reclamaron durante los cuatro años de la gestión de la exgobernadora. Masi fue uno de los voceros policiales que reclamaban mejoras salariales en 2013.

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Sergio Berni, ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires.
(Foto: Gentileza Cadena 3)

No obstante, algunos funcionarios del Gobierno nacional recordaron que el Golpe contra Evo Morales en Bolivia comenzó con una asonada policial, y que algunos efectivos habían recibido hasta 50 mil dólares para iniciar la revuelta. También está el antecedente del intento de golpe contra Rafael Correa, expresidente de Ecuador, quien estuvo secuestrado por la Policía durante varias horas.

«No es esa la situación -agrega la fuente consultada-, pero siempre conviene estar alertas porque la Policía bonaerense o de la Ciudad coinciden con el modelo punitivo del macrismo de libertad de acción para los efectivos, y esto va más allá de reclamos salariales que pueden ser justos».

Un desafío para el poder político

La protesta de los policías bonaerenses cuenta con el apoyo de exuniformados  exonerados de la Fuerza por hechos de corrupción e incluso varios de ellos fueron separados por el gobierno de Vidal. A su vez, un vocero de los policías bonaerenses, el oficial Mariano Alderete, que rechazó intenciones golpistas, es un reconocido simpatizante macrista que le envía saludos a Mauricio Macri en su cumpleaños.

Muchos de los uniformados que protestan señalaron que «Sergio Berni no nos representa», como si el ministro de Seguridad bonaerense fuera su delegado elegido en asamblea de policías y no nombrado por el Gobierno provincial. Sin embargo, Luis Tonil, presidente de la Defensoría Policial le reivindicó, porque no implicó a policías bonaerenses en la desaparición y muerte del joven Facundo Astudillo Castro. En ese sentido, dijo que «lo bancamos a muerte y nos sacamos el sombrero».

Lo cierto es que la rebelión de los oficiales bonaerenses marca una situación grave con implicancias institucionales a futuro. Policías armados rodeando la residencia del gobernador Axel Kicillof y la Quinta Presidencial de Olivos con más de 40 móviles patrulleros y hasta un helicóptero de la fuerza sobrevolando el área, plantea un desafío difícil al poder político.

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1 comentario en “Rebelión de la Policía Bonaerense, salarios y sospechas

  1. Todos hechos encadenados que por lo obvio solo se puede pensar que simplemente responden a un manual de practica.
    Mas de lo mismo. Quien no lo note es porque no quiere

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