Por qué hay presos con domiciliaria en todo el mundo

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos La liberación de presos para evitar contagios de COVID-19 genera controversia en Argentina. Qué sucede con este tema en la región y en el resto del mundo.

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Por Carla Arakelian (elcafediariopuntocom@gmail.com)

En los últimos días se generó una gran controversia en el marco de la liberación de presos en Argentina. La sociedad mostró su descontento. Las noticias hablaron de miles de detenidos a los que se les había otorgado el beneficio de la prisión domiciliaria, aún cuando estaban condenados o con preventivas por delitos violentos.

Sin embargo, las decisiones de la justicia se alinean con el alerta de distintas organizaciones internacionales acerca de los peligros de las cárceles superpobladas. Otras naciones se hicieron eco de ello para no sumar problemas al colapso sanitario.

Irán, Indonesia, Turquía, Brasil, China y Estados Unidos, entre ellas. En Brasil por ejemplo, a pesar de Jair Bolsonaro, ya se otorgó prisión domiciliaria a 30.000 personas. En Turquía fue autorizada la liberación temporal de 45.000 reclusos.

El objetivo de la medida

El objetivo no es que los presos no cumplan su condena, sino que lo hagan en un domicilio establecido con las garantías pertinentes. No es sólo para que el delincuente no se infecte de COVID-19, sino también para reducir los contagios masivos en las cárceles.

En estos establecimientos hay condiciones de hacinamiento exponencial. El contagio masivo supone un colapso del sistema de salud, ya que los hospitales no están en condiciones de recibir una cifra alta de presos infectados. Una vez superada la etapa de pandemia, los casos deberán ser sometidos a un nuevo examen por parte de los jueces.

En el último informe oficial, publicado en 2018, había 94.883 personas detenidas en todo el país. Sin embargo, la estructura creada habla de una capacidad para alojar a 77.678. Por lo tanto, había un overbooking de 17.205 personas. En el caso puntual de la Provincia de Buenos Aires, hay cárceles que doblan su capacidad.

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Domiciliarias en el país

Marcela Losardo, ministra de Justicia de la Nación, ha informado que entre los fallos de los tribunales nacionales y federales se les concedió la prisión domiciliaria a 320 internos alojados en unidades del Servicio Penitenciario Federal. Esto equivale a un 2,5% del total.

Además, Julio Conte Grand, procurador general de la Provincia de Buenos Aires, ha explicado que la justicia bonaerense dispuso la prisión domiciliaria de 800 detenidos en penales provinciales. Esto equivale a menos de un 2% del total de la población carcelaria.

La cifra se encuentra muy lejos de las 2.900 solicitudes para obtener este beneficio. Sin embargo, según sus cálculos, son cerca de 1.200 los que cumplen los requisitos para acceder al arresto domiciliario en el contexto de pandemia.

Recomendaciones internacionales

El Subcomité de Prevención de la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) solicitó reducir las poblaciones penitenciarias siempre que sea posible mediante la implementación de esquemas de liberación temprana, provisional o temporal para aquellos detenidos para quienes sea seguro hacerlo”. En la misma línea, sugirió evaluar los casos de prisión preventiva para determinar si son “estrictamente necesarios” en coincidencia con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Pero la recomendación incluye evitar enviarlos a sus casas en caso de delitos violentos. En este sentido, Roberto Valent, representante de las Naciones Unidas en Argentina, dijo que a raíz de la grave situación de las cárceles de la región en donde se pueda expandir aún más el contagio, se recomienda tomar medidas que pueden incluir la liberación de las personas en riesgo como personas mayores de 65 años, o con enfermedades crónicas. Pero siempre que no hayan cometido delitos graves como violación, abusos, violencia de género o crímenes de lesa humanidad.

La respuesta de Argentina

En el país, Francisco Mugnolo, procurador penitenciario de la Nación, pidió a la Cámara Federal de Casación Penal que tomara medidas: «El hacinamiento carcelario es caldo de cultivo para propagar el virus dentro y fuera de las prisiones».

Como consecuencia, la Cámara de Casación ordenó a los tribunales que adopten medidas destinadas a personas en prisión preventiva por delitos no violentos: que estén próximas a cumplir su pena; condenadas a menos de 3 años de prisión; habilitadas a acceder a salidas transitorias o a la libertad condicional; mujeres embarazadas y personas en grupos de riesgo, con enfermedades respiratorias preexistentes, por ejemplo.

Sin embargo, se aclaró que, sobre delitos graves, se evalúe “con extrema prudencia y carácter sumamente restrictivo”.

Qué sucede en otros países

En Estados Unidos, según The Legal Aid Society, hay cárceles con focos de coronavirus. Para citar un ejemplo, la de Rikers Island, de Nueva York, tiene una ocupación de 3.848 presos de los cuales 381 estaban contagiados. Es decir, que tiene una tasa de contagio de casi el 10%. Para tener una idea, en la ciudad de New York esa tasa es de 1,9% y en todo Estados Unidos es de 0,3%. Es por eso que en Washington decidieron que 293 presos quedasen libres en 60 días y otros 600 ya fueran liberados con monitoreo electrónico.

En Italia siguieron el mismo camino. El 8 de abril se publicó un decreto donde se estableció que podían salir de la cárcel para concluir sus condenas en la casa los detenidos a los que les restaba cumplir 18 meses de prisión. Fue entonces cuando pasó de haber 63.000 detenidos, a 51.000. Esto incluyó el pedido de muchos mafiosos para pasar a prisión domiciliaria alegando problemas de salud.

Es por eso que el Procurador General Antimafia Federico Cafiero de Raho aclaró: «con el pretexto de la pandemia los jefes mafiosos buscan pasar al arresto domiciliario. Pero no pueden volver a casa. Es necesario curarlos y darles toda la protección. Pero devolverlos a sus viviendas, aunque arrestados, significa consignar un pedazo de país a la criminalidad organizada”.

El caso de España no está tan al límite en materia penitenciaria. En todo el país hay unos 50.800 presos, 50 contagios y por el momento hubo cuatro muertes por coronavirus: una reclusa y tres empleados. Así y todo, el Ministerio del Interior ha otorgado la prisión domiciliaria a 4.500 reclusos, con pulseras o tobilleras electrónicas.

Francia, otro país de alto riesgo de COVID-19, impulsa sacar a 5.000 presos de las cárceles, enfocado sobretodo en personas que están finalizando su condena. En Francia hay 70.651 personas detenidas en prisiones con espacio para 61.080 presos.

Por ejemplo en la Ile de France, se les otorgó el beneficio a 1.000 detenidos en solo dos semanas. En la de Santé en París, al inicio de abril, había 800 detenidos con salida domiciliaria.

En Gran Bretaña, el Ministerio de Justicia anunció que liberará a 4.000 prisioneros de forma anticipada una vez que se sometan a un examen de riesgo. El secretario de justicia Robert Buckland informó que ya liberaron a 33 personas entre las que se incluyen mujeres embarazadas y madres con bebés.

Está previsto que para los próximos días se sume otro centenar. Hay 321 casos de infección entre los prisioneros confinados, y 293 entre los guardias. La población carcelaria británica es de 81.500 prisioneros.

Por su parte, el Parlamento de Turquía aprobó la liberación de unos 90.000 reclusos con el objetivo de descongestionar el sistema penitenciario por temor a que el COVID-19 se extienda. El país cuenta 1.300 muertes por coronavirus y 3 son presos. Además, 17 reclusos y 79 empleados del sistema penitenciario dieron positivo.

Domiciliaria y COVID-19 en la región

En Brasil hay unas 760.000 personas detenidas y se calcula que 30.000 ya se fueron a sus casas. En el país vecino se encuentra la tercera mayor población carcelaria del mundo.

Ecuador redujo un cuarto su sobrepoblación carcelaria después de que murieran dos detenidos y tres guardias por coronavirus. Esa superpoblación en el país era del 40% y ahora pasó al 31,6%, según ha explicado María Paula Romo, ministra de Gobierno.

Por su parte, Iván Duque, presidente de Colombia, decretó dejar en libertad transitoria y domiciliaria a más de 4.000 presos. Serán quienes hayan cumplido un 40% de su pena, sean mayores de 60 años, tengan “enfermedades de riesgo” o discapacidades, o sean mujeres lactantes o con hijos menores de tres años.

La preocupación local

«Estamos viendo que en varios lugares algunos jueces están actuando de manera irresponsable«, advirtió Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados, días atrás cuando los medios de comunicación, y por consiguiente la sociedad, mostraron su descontento.

En la misma línea, Marcela Losardo, ministra de Justicia, afirmó que «me parece una manifestación de la ciudadanía que hay que tener en cuenta, porque toda manifestación y todo cacerolazo hay que saber entenderlo y atenderlo. Para eso estamos, para eso uno es parte de un Gobierno.

Como correlato, y a pesar de la simetría con todos los países del mundo, finalmente, la Oficina de Víctimas de la Cámara de Diputados pedirá el juicio político a determinados jueces por incumplir la Ley de Víctimas.

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10 comentarios

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Que busquen la.alternativa de poner módulos al lado de las cárceles y aislen ahí a los presos de.riesgo,en lo que a mi respecta me importa nada de los presos obviamente no estoy de acuerdo que los excarcelen,para mi no tienen ningún derecho hasta que terminen de cumplir con la.pena,igual que.sus víctimas que tampoco tuvieron derechos con la salvedad que esas basuras ,por los presos,tienen la chance de tener otra oportunidad,sus víctimas no!!!

Las cacerolas vienen bien tanto para acompañar tractorazos que siguen sosteniendo la falta de equidad o para justificar cualquier acto que genere problemas al que pretende conseguir dicha equidad.

Es un tema muy delicado y efectivamente hay que revisar muy bien cada caso individualmente para no empeorar está situación que ya bastante pesa sobre la sociedad. Por otro lado no podemos permitir que dentro de las cárceles la enfermedad se propague como tampoco que sea un verdugo silencioso. Una vez más necesitamos que los responsables del área tomen las decisiones correctas.

Claro Sissi, estaría bueno que cada juez se haga cargo de la decisión que tomó y los que no acataron la orden de no liberar delincuentes «violentos» expliquen por qué lo hicieron

Sería interesante que la gente piense un poco en la finalidad de las medidas adoptadas, te puede gustar o no, te puede importar mucho o poco los presos, pero el objetivo es evitar focos de contagio. Es lamentable que la sociedad argentina piense solo basándose en el odio y resentimiento. Nos han hecho de todo en este país, y no son los presos justamente los culpables, si embargo la sociedad se manifiesta cuando interpreta que se le da un «beneficio» al más desprotegido, y no cuando los poderosos hacen uso y abuso del esfuerzo de todos.

Sí Luciano, el fin último de la medida es no generar un foco de contagio masivo que haga que los presos ocupen miles de camas en los hospitales y saturen el sistema de salud. Por eso se pidió expresamente que no les otorgue el «beneficio» a los delitos violentos. Lamentablemente algunos jueces dieron prisión preventiva a violadores y abusadores, lo que generó un gran descontento de la sociedad, y se terminaron mezclando todos los temas.

El agitamiento de las cacerolas está auspiciada por la oposición y los medios de comunicación que no les importa ni los presos, ni los muertos ni la debacle económica, solo les importan sus intereses y el de la élite de este país, por tanto por más explicaciones y números que se den van a ser tragisversados a su favor. Si no legislamos para frenar la mentira y la desinformacion, este país no tiene futuro.

Es muy penoso el tema de las fake news, cómo desinforman y mienten, lo que generan que la gente reaccione por cuestiones que no son tales. Se necesita regulación pero siempre están pasos adelantados.

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