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Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Selección: Mirtha Caré (mirtha.care@elcafediario.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo@gmail.com)

Cuenta el autor

Este cuarteto de poemas, a los que llamo crónicas, dan cuenta de un viaje a una isla; haber roto el circuito turístico me llevó a transitar, de manera curiosa sitios en los que el encierro, lo prostibulario, el olor a cuerpo maltratado y lastimado se apoderaron [en este presente] de un pasado que no debemos olvidar. Estos textos forman parte de un poemario [aún inédito] llamado ‘Crónica de un viaje a una isla‘.

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Foto alusiva al texto – Hernán Casabella.

crónica de lo que deja una guerra

la tristeza es una costumbre que nos habita desde la cuna 

[•cuando las canciones• recordaban la guerra]

la historia pisotea el relato 

para que el recuerdo sea olvido         y conmemorar sea apenarse una vez más

nadie [renuncia a ser aquel] que se encharcó de agua de vereda y pestañó 

•cuando las llamas hicieron luz en el olvido• 

cada mañana helada se tomó la molestia [y la revancha] de hacernos olvidar 

el sueño despabilado de tanta hambre.

crónica de lo que falta después de una guerra

sobran los secretos que silencian las palabras

falta el aire •enfurecido• que despeje las nubes 

el llanto riega la tierra para que se lave de sangre.pena.miedo

faltan los pájaros y su errancia

la lluvia está hecha de recuerdos •que de empapados• no florecen 

falta el coraje de un abrazo [en el camino de los versos arrumbados en el despecho de los derrotados]

no hay aire ni hay desahogo

hay encierro          no hay mar

falta agua             no hay arroyos

hay sed                          hay barro natural y hormigueros gigantes

no hay semillas     ni hongos secos

no hay amor          hay nada

[una confesión negada en la embriaguez]

hay un cuerpo tibio sobre el bosque que se incendia de tristeza

[la guerra es inútil como una noche sin amor]

hay desamparo

dolor de coyunturas

hay oscuridad y cuerpos mutilados    hay humedad y una broma de mal gusto

hay lluvia de piedras de payana 

[y un ancla que esquiva la sortija para que diluvie y limpie todo]

no hay nada que se refleje       no arena y no hay vidrio

en las trincheras suena una cumbia [que despide los restos]

de todos los que parecen irse al cielo.

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Foto: Michael Gaida (Pixabay).

crónica del silencio habitado

los feligreses rojos •en su pretensión atea• 

[creen] que los vicios y los pecados ajenos son tropiezos y derrotas.

salvo los propios que son mera genialidad

la tristeza es la bandera blanca 

[desconcierto de una seguidilla de noches sin esperanza]

el desapego no disimula la pena 

y las palabras encajadas entre malentendidos desconsuelan en nombre del desamor.

se quiebra todo [bronca.error.esfuerzo.ilusión.página en blanco.

cama.gesto.huesos.costumbre.intento.apagón.piel tatuada.

disfraz.seda.piel lamida.ojal sin flor]

el aprendiz de telar guarda un gesto humilde que no se puede extrañar 

el silencio disimula la trampa en que la modosidad         [juego exagerado •que el relato recobra• para creer en lo descomunal de lo inmediocre] vele por lo oscuro de su condición de principito

el silencio no siempre [a solas] bien se lame •aunque el orillo se teja a dos agujas con madreselva sobre madera curtida•.

crónica de dónde está la tristeza

en el alma agreste

en los muñones donde los viejos enroscan el pañuelo para despedir los barcos 

en la piel que no atestigua tu cuerpo pasado de tiempo

en las manos por entre las que se escurre el agua

en los acordes que se destejen de una farsa nupcial donde una mirada selló un amor eterno que no se pudo sostener

en la luna que deja de iluminar para ser reñida en un ataque de celos

en los pies sucios que ofrendan sábanas mugrientas de sudor

en el rugido de un león y en las sombras del miedo

en la adrenalina que repele la caricia

en los pies descalzos que desafían las brasas

en la manzana mordisqueada

en el árbol mutilado

en la flecha del arco del mito

en la otra manzana que amamanta de pecado

en el bosque en el que se pierde la razón

en el recuerdo de una voz perdida

en los brazos que no acurrucan para malcriar

en mi nombre [que aún crea que el único paraíso que existe es el infierno] que está por incendiarnos

en las lágrimas de los llorones •como alguna vez jugando• sentenció una escritora.

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Hernán Casabella (Foto: Facundo Gastón Floria).

Acerca del autor

Hernán Casabella (Bajo Belgrano, 1965). Dirige textosintrusos —editorial independiente—. Publica mensualmente los reportajes Camorreros en el suplemento ‘FRACTURA‘ de la Agencia Paco Urondo. Publicó ‘Es rigurosamente cierto’ —entrevista a José Luis Mangieri— junto a Karina Barrozo (Libros del Rojas, 2004). ‘Todos estos años de gente‘ (2012), ‘Textos espiados‘ (2013), ‘Begonia‘ (2014), ‘Hilaria‘ (2015), ‘Eulogia una boda nativa‘ (2016), ‘La mirada del castor‘ (2016), ‘Últimas imágenes de Irene a contraluz‘ (2017), ‘Ana el libro de los poemas tristes’ (2018) y ‘de un amor soltado en Triana‘ (2019), todos en textosintrusos editorial; además formó parte de la ‘Antología poética intrusa‘ (Arroyo Leyes, 2021) y ‘Opera [de 9 poemas] para la machado‘ (Arroyo Leyes, 2021). 

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