Perro vegano, por Il Vato.

Perro vegano, por Il Vato.

Perros veganos

La búsqueda de una alimentación para nuestras mascotas parece conducir a un aumento del consumo de fibras, aunque hay división de opiniones entre los veterinarios.

Por Fernando Bersi

En el rubro de la alimentación nada cambió tanto en las últimas décadas como la comida para las mascotas. Si hace 30 o 40 años alguien se hubiese atrevido a decir que los perros en el futuro, en lugar de comida made in casa, se alimentarían exclusivamente a base de alimento balanceado se le habrían reído en la cara.

Más, si hubiese agregado que esos porotitos marrones, secos y desabridos como vianda de hospital no iban a tener un solo gramo de proteína animal, directamente lo habrían querido internar en un loquero. Guau.

Más allá de que un iluminado lo haya presagiado o no, la onda verde llegó a los perros. Y cada vez se expande más. En Argentina y en el mundo la producción y consumo de alimento balanceado vegano para pichichos crece como yuyo.

En nuestro país ya se consigue en 14 provincias con más de 800 puntos de venta. El pionero fue Veguis, allá por 2013. Luego se le sumó Green Dog en 2018, aunque ya varios años antes se producía para comercializar en el exterior.

El balanceado vegano es un producto hecho a base de 100% proteína vegetal más el agregado de un mix vitamínico mineral. Según cada marca puede incluir soja, maíz, trigo, maní, pulpa de remolacha, semillas de lino, chía y quínoa, extracto de romero y de yuca. Todo, cómo vera, bien sanito.

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La búsqueda de una alimentación más saludable para las mascotas trae novedades verdes. (Ilustración: Leandro Valdata, @il_vato en Instagram)

El puntapié nacional en este metié lo dio Alicia Scarone. Después de 20 años de experiencia en una multinacional norteamericana sintió que ese ya no era su mundo.

En 2011, junto a otra gente también acostumbrada a moquear ante el primer perro o gato perdido que se le cruzara, armaron una ONG con el objetivo de concientizar a las personas sobre la capacidad que tienen los animales de, como cualquier hijo de vecino, sentir dolor, miedo, placer.

Todo muy bonito, pero Alicia debía encontrar un sustento económico. Ella cruzaba los dedos para que sea un trabajo coherente con su activismo animal. Entre varias opciones surgió la idea de fabricar balanceado vegano para mascotas.

Se contactó con productores del exterior. Estudió lo que hacían en Europa, Australia, Estados Unidos. En fin, se quemó las pestañas investigando. “En un principio intenté hacer un acuerdo con una firma de Estados Unidos para producir su marca en Argentina. Pero, por diferentes razones, esta opción se demoraba”, recuerda Scarone.

“Entonces, como ya había ganado conocimientos suficientes y sumado al proyecto a un veterinario y un productor con amplia experiencia en la industria del balanceado, me largué. Así nació Veguis, puntualiza.

Green Dog, el otro balanceado libre de proteína animal fuerte del mercado nacional, tuvo desde el minuto cero otras espaldas. Desde 15 años antes a su lanzamiento su empresa madre ya se dedicaba a la alimentación en base a proteínas vegetales.

Green Dog es un producto nacido para ser exportado. Primero a Estados Unidos, luego a Chile. Recién en 2018 lo lanzamos acá. También ese año sumamos a Corea y a Europa”, asegura Guillermo Rodríguez, gerente comercial en Argentina y Europa de la marca.

“En otras culturas el producto impacta mejor, son más abiertos y este tipo de dietas ya no son una moda sino una forma de vivir”, subraya.

En el arranque, cómo imaginará, los primeros perros en probarlo eran de dueños veganos. Si una persona no come carne, ya sea porque le parece atroz matar un animal o simplemente porque cree que una dieta que no incluya productos con ese origen le brindará una mejor calidad de vida, es lógico que a la hora de comprar comida para su perro elija una de bandera verde.

Con el correr del tiempo el balanceado vegano se fue abriendo a otro público. Mucha gente lo empezó a preferir, ya no por una filosofía de vida, sino por beneficioso para sus perros.

“Es naturalmente hipoalargénico, bajo en sodio, sin gluten, 0% colesterol. La soja posee 16 de los 20 animoácidos esenciales que un perro necesita para vivir. Las proteínas animales necesitan conservantes, aditivos, saborizantes, colorantes. Green Dog utiliza el 10% de saborizante que el resto, no tiene colorantes y su antioxidante natural es la vitamina E”, dice Rodríguez. “Por eso es el único producto del mercado con 24 meses de vencimiento”,
concluye con el pecho inflado.

La biblioteca desde ya que está dividida. Y no la mitad para cada lado. Si bien es cierto que día a día suma adeptos, la mayoría de los veterinarios no ven con buenos ojos una dieta 100% vegana.

Dicen que demasiada fibra podría provocar desde inflamación intestinal hasta diarreas o molestias hepáticas. Y que la falta de carne podría ocasionar desde intolerancia alimenticia hasta trastornos dermatológicos o menor resistencia a algunas enfermedades por una falla inmunológica.

“Como ocurre con la alimentación humana, hay nutricionistas que dicen que no se puede vivir con una dieta vegana y sin embargo somos muchos quienes hemos adoptado ese tipo de alimentación desde hace mucho y estamos súper bien”, sostiene Scarone.

“Hay muchos veterinarios a favor, de hecho muchos de nuestros puntos de venta son veterinarias cuyos profesionales recomiendan nuestros productos. Según la organización Personas por el tratamiento ético de los animales (PETA) los perros con una dieta vegana son menos propensos a contraer cáncer, enfermedades cardíacas, infecciones, hipotiroidismo u obesidad”, observa.

La verdad de la milanesa, o en este caso, del balanceado vegano, todavía está en discusión. Los que lo defienden saben que tienen una tarea complicada.

Además de demostrar la capacidad de la dieta vegana de ofrecer una excelente calidad de vida, deben luchar contra el paradigma impuesto que asocia inconscientemente al perro con la carne. Muchos todavía hoy consideran al balanceado vegano como una locura.

Quizás como 30 o 40 años atrás era imaginar que los perros en el futuro se alimentarían en base a unos porotitos marrones, secos y desabridos como vianda de hospital.

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