tags

Pandemia o demonio

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos Cuarentena, vida, muerte. Paradoja, realidad, ficción, arte. Pandemia o demonio. Martín Patric le saca una foto muy particular a las entrañas de este tiempo.

¿Te gusta? Compartilo
Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

Por Martín Patric (sucremartinpatric@gmail.com)

En una fosa improvisada fueron arrojados los restos amorfos de un rebaño, a las orillas de una famosa ciudad desierta, iluminada todavía por los últimos hilos rojos del sol.

Podría decirse que entre los cadáveres reinaba todavía un resplandor sagrado en la mirada; vidrios negros y azules reemplazaron sus ojos, conservando una extraña expresión cautivadora y desesperante.

Los sepultureros habían perdido la facultad del habla, como quienes permanecen demasiado tiempo en cuarentena; apenas se escuchaban sus escasas exhalaciones a través del barbijo endurecido por la arena.

Camino al más allá

Las semillas, hundidas con indiferencia, crecen nutriéndose de los huesos amarillos y la carne descompuesta se transporta en las hondas carreteras frías y afiladas de la oscuridad.

tags

Los gusanos visitaron primero a los hogares de familias numerosas, privadas de agua y de aire, hacinadas por el horror y la incertidumbre, como en granjas industriales.

La muerte no discrimina

Finalmente, con la ayuda de las moscas insistentes, aquellas veloces lombrices penetraron en el corazón de mansiones y palacios.

Se les concede la tierra a los muertos después de habérsela negado en la vida. Las paredes quedaron marcadas por manifestaciones sofocadas a golpes y disparos.

Una música espantosa recorría las calles acribilladas, se diría que eran canciones de una cultura de abusos y engaños.

Nadie más se atrevía a descubrir la boca. Mis amigas murieron de hambre después de intentar devorar a los objetos; mis amigos enloquecieron en una estrecha habitación, destruyendo sus cráneos contra el hormigón.

Yo me alimento de un papel orgánico, resistiendo a la pobreza y al rugido espantoso del abismo invernal, con la esperanza de encontrar a mi único hijo libre de esta época maldita.

¿Te gusta? Compartilo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *