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El presidente George W. Bush discute las políticas de Estados Unidos con respecto a Cuba como el secretario de Estado Colin Powell (izq.) y el secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano Mel Martínez en el Jardín de Rosas el 10 de octubre de 2003. Foto de Tina Hager/Casa Blanca

Operación Peter Pan, fake news y desclasados sociales

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos La huella de una operación siniestra. Mel Martínez, ‘niño Peter Pan’ hoy senador por Florida y el Partido Republicano (der), con Colin Powell y George W. Bush.

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Pablo Kulcar (pablokulcar@hotmail.com)

A partir del 1 de febrero el gobierno cubano comenzará a incorporar nuevas medidas a su sistema de vida, social y económico. Medidas que llevan a recordar y revisar lo ocurrido durante la Operación ‘Peter Pan’ que Estados Unidos diseñó, primero para comenzar a someter al gobierno de Fidel Castro, y en segundo lugar, para convertir a los niños en arma arrojadiza contra Cuba, su país.

Una de las novedades es que los cuentapropistas podrán tener su personalidad jurídica, podrán asociarse con empresas y capital extranjero, podrán importar productos con carácter comercial, y exportar productos y servicios. Los pasaportes tendrán una vigencia de 10 años y todo cubano titular de uno podrá regresar a su país para solicitar su carnet de identidad, que le será entregado en los 7 días posteriores a su pedido, con lo que se elimina el requerimiento de regresar cada 24 meses para revalidarlo.

Los campesinos serán dueños de sus tierras, hasta ahora entregadas como usufructo, y podrán explotarlas en forma independiente. Por otra parte, en el marco de la nueva política de informatización, los operadores extranjeros de telecomunicaciones serán autorizados a establecerse en el país.

Bienvenidos al futuro

Lejos de abandonar sus postulados esenciales, Cuba intenta mostrar que ya no es el país de los sueños y necesita reformas que la muestren una nación distinta de la versión demonizada propagada por el mundo occidental por su vecino más cercano para estimular operaciones ideológicas que provocaron un cisma social interno durante la época de la Guerra Fría.

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Un total de 14,048 niños de entre 3 y 17 años salieron de Cuba sin sus padres entre el 26 de noviembre de 1960 y el 23 de octubre de 1962.

La Operación Peter Pan (también Operación Pedro Pan) fue una maniobra coordinada entre el Gobierno de los Estados Unidos (con énfasis sobre la CIA), la Iglesia católica y los cubanos que se encontraban en el exilio, por medio de la cual más de 14.000 niños fueron llevados de Cuba a Estados Unidos. Tuvo lugar entre el 26 de diciembre de 1960 y el 23 de octubre de 1962. La operación fue diseñada para trasladar a los niños de padres cubanos preocupados por​ las noticias sobre escuelas de adoctrinamiento en Cuba, con el pretexto de que el Ejército Rebelde reclutaría a sus hijos para transformarlos en unos cíborgs revolucionarios. Un plan diseñado frente a la alianza inminente de Cuba con la vieja Unión Soviética, algo que debía ser inadmisible para el entonces presidente John Fitzgerald Kennedy, quien recibió presiones para invadir la isla y recomponer el orden capitalista.

Secuestro y adoctrinamiento

Vuelos de Pan Am llevaron a los niños a Miami (Florida), que, en la jerga de la operación era llamada “La tierra de Nunca Jamás” (Never-Never Land), y por ello los niños fueron conocidos como los “Peter Pans”. El plan original de la operación contaba con que los niños se reunieran con sus padres al cabo de pocos meses. Para la CIA, eso resultaba totalmente secundario y muy impredecible, más frente a la eventual crisis de los misiles que vivía Cuba con los norteamericanos. ¿Crisis de los misiles? En 1961 los Estados Unidos cerraron su embajada en Cuba como parte de los preparativos para la invasión de Bahía de Cochinos. En respuesta a la invasión, Cuba llegó a un acuerdo con el premier soviético Nikita Jrushchov para trasladar armas nucleares al país, lo que llevó a la Crisis de los Misiles en 1962. Así se creó una de las situaciones más tensas que se vivieron durante el siglo xx.

En el transcurso de aquella crisis, el Gobierno de los Estados Unidos canceló los vuelos entre los dos países. Esto tuvo un efecto dramático, porque dejó a 800 niños a la espera de sus padres en Miami. Cuando se hizo obvio que los padres no llegarían pronto a los Estados Unidos, grupos católicos recogieron a los niños de Miami y los ubicaron en diferentes orfanatos, o con diversas familias por todo el país, para que fueran adoptados. Después del cese de los vuelos comerciales se delinearon otras rutas alternativas para el éxodo de los niños desde Cuba, y más tarde, para los propios padres, con miras a una eventual reunificación.

Los padres viajarían a un tercer país (por lo general México o España), desde Cuba, y tendrían que esperar para obtener visados que les permitieran viajar a los Estados Unidos más tarde. El Reino Unido permitió que niños cubanos viajaran a Jamaica con visas emitidas por la embajada de Gran Bretaña, para luego desplazarse directamente a Estados Unidos desde allí. Si bien la Operación Pedro Pan era un programa clandestino, el gobierno cubano lo descubrió.

Estudiosos y participantes de la Operación afirman que esta estratagema propagandística de Estados Unidos debía servir para generar malestar en las capas medias de Cuba para lograr un apoyo mayor a sus actos y actividades en contra del gobierno de Fidel Castro, y fue increíblemente exitosa. En un mundo en el que las comunicaciones eran limitadas, donde las secuelas de la barbarie de la Segunda Guerra Mundial estaban aún vivas, y donde el fantasma de Iösif Stalin permitía que por mera proyección Fidel Castro fuera solo una sombra de lo que estaba por venir, los fantasmas del miedo se hacían presentes en cada conflicto.

El efecto de la mentira

En 1960, al menos una emisora de radio norteamericana alertó sobre la posibilidad de que el nuevo gobierno en la isla tuviera una agenda política en cuyos planes figuraba el separar a los hijos de sus padres. La emisión radial alertaba sobre el asunto diciendo: “madres cubanas, no dejen que les quiten a sus hijos! El Gobierno Revolucionario se los quitará a ustedes cuando cumplan cinco años y los retendrá hasta que tengan 18”. Esta mención generó un pánico hasta en algunos estratos sociales afines a la Revolución.

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Fidel Castro, el Che Guevara y otros revolucionarios destacados, marchando por las calles de La Habana el 5 de marzo de 1960.

Hoy en día, muchos adultos que fueron niños Peter Pan (Peter Pan child), han comentado que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) llevó a cabo la operación, dirigida deliberadamente para difundir la noticia de que el gobierno de EE.UU. estaba dispuesto a garantizar visas para facilitar el traslado de los niños cubanos a Estados Unidos, al mismo tiempo que validaba el rumor de que el gobierno revolucionario planeaba separar a los hijos de sus padres con fines políticos. La CIA ha negado tal acusación.

En 1962 el Gobierno de Estados Unidos produjo un film documental específicamente para ser mostrado a los niños que llegaban a Miami. El film se titulaba The Lost Apple (La Manzana Perdida), y el entonces Fiscal General de los Estados Unidos Robert Francis Kennedy aprobó la realización del mismo como parte de la campaña desde Washington.

Hoy día, uno de los más famosos “Pedro Pans” es el senador de los Estados Unidos por Florida, Mel Martinez. Cabe agregar que la idea de padres perdiendo la patria potestad en manos de un colectivo social y revolucionario fue suficiente para desencadenar una tragedia en la que catorce mil menores perdieron el vínculo con sus padres y con sus raíces hasta sufrir el estigma del desamparo y de una justificación infame para ese desarraigo.

Periodismo de guerra

Una vez más, los medios de comunicación son herramientas para instalar supuestas verdades desde la operación política. Tarea que tanto el bando capitalista como el socialista supieron utilizar en favor de sus propias construcciones, que nunca terminan de cerrarse o configurarse. La idea de cómo deben ser las cosas, sin que importen las necesidades de quienes tienen que aceptarlas como tales.

Muchos de estos niños viven en los Estados Unidos pero han perdido casi toda su identidad nacional. Desconocidos para sus familias biológicas. Aunque al haber sido adoctrinados para ser desclasados, ya no representan un peligro revolucionario contra la libertad y la democracia.

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