Juan Baigorri Velar.

Juan Baigorri Velar.

No linchemos a José Luis Sánchez, no apedreemos al changarín

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos La historia de José Sánchez, el changarín engrosa la lista de embusteros históricos que lidera Juan Baigorri Velar.

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Fernando Bersi (fernando_bersi@yahoo.com.ar)

En tiempos en los que los medios de comunicación minuto a minuto se especializan en hacer operaciones que lleven agua a sus molinos ideológicos y económicos, en momentos en los que los trolls de uno u otro equipo tienen la potencia de hacernos creer que tal o cuál político mantiene un romance con una oveja de tres patas, en una época en que las fake news son la frutilla de la torta de las redes sociales, la historia de hombre honesto y trabajador inventada por el changarín entrerriano es, vamos a coincidir, un ‘chaski boom’, una bala de salva, un pedito de vieja. Más naif aún, si como sospechamos todos, más que para hacerse conocido, el muchacho urdió la mentira con el objetivo de conseguir un recibo de sueldo a fin de mes.

Por si se la perdió, la historia es esta. En los primeros días de esta semana surgió la noticia que José Luis Sánchez, ‘Pepe’, para los vecinos de Nogoyá, un muchacho de 39 años que se gana el pan pintando casas, le devolvió a un empresario 500.000 dólares que había olvidado dentro de un maletín en plena vía pública. “El hombre, que se llama Gustavo, me ofreció darme una casa o un millón de pesos, pero yo de corazón le dije que no. Yo me conformó con un trabajo en blanco”, repitió ante cuanto micrófono se le puse enfrente el proclamado por algunas horas ñato más honesto de Argentina.

José Luis Sánchez, el changarín
José Luis Sánchez, el changarín

El tema es que la película que inventó ‘Pepe’hacía agua por todos lados. Lo único rescatable, fue ponerse para dar las entrevistas la camiseta de la Selección Argentina de fútbol. Eso siempre garpa. Encima de honesto, patriota. Pero el guión, no hay manera de ocultarlo, era inverosímil. De movida, que alguien devuelva medio palo verde es poco creíble, pero que un empresario, con lo que cuesta sacarle un mango a esta gente, le ofrezca de recompensa, por más devaluados que estén, un millón de pesos, nah, eso es imposible.

Ni en las novelas de Alberto Migré había empresarios tan mano suelta. Quizá Pepe’ no debió apuntar tan alto, se imaginó una de Hollywood, pero con una del Festival de Cine independiente de Mar del Plata hubiese alcanzado. Si alguien devuelve 500.000 pesos también es honesto, también es noticia y no despierta tanta intriga por el origen del dinero.

Para colmo, vaya a saber por qué, Pepe’ dijo que dentro del maletín, además del dinero había un arma de fuego. Le pintó el policial, parece. En un pueblo de poco más de 22.000 habitantes ese dato fue crucial para obligar a un fiscal a actuar de oficio. En la sede judicial, después de algunas preguntas del magistrado, al changarín no le quedó otra que retroceder en chancletas.

“Tuve que inventar algo para que la gente me escuche. La plata no alcanza ya, ni para la leche de la nena”, reconoció José ante los mismos periodistas, que ahora en lugar de palmearle la espalda, querían tirarle con el micrófono por la cabeza. “Acá en Nogoyá, un hombre que devolvió 500.000 pesos que encontró en la basura fue estrella. Voy a inventar algo así, pensé”. ‘Pepe’ no tuvo en cuenta una máxima de la producción cinematográfica: las segundas partes nunca fueron buenas.

Más allá de las patas tan cortas de la mentira de José, hay que reconocerlo, en cuestión de cuentos del tío en nuestro país tenemos motivos para inflar el pecho. Sin contar a los políticos -la mayoría, al menos-, que se mueven en el mar de los engaños como peces en el agua y que generan mucho daño, algunos embusteros made in Argentina son, por su pericia, talento y arte, para aplaudir de pie.

Tapa de diario Crítica con el titular que hace referencia a la lluvia de Baigorri.
Portada del diario Crítica con el titular que hace referencia a la lluvia de Baigorri.

El Maradona de este metié es Juan Baigorri Velar, un hombre que hizo de la mentira una forma de vida. Profesional y personal. Oriundo de un pueblito de Uruguay y sin haber pisado nunca una facultad fue presentado por los medios nacionales como “El ingeniero argentino que hacía llover”.

Según él, con una especie de medidor de potencial electromagnético transportaba, onda la nube de la ‘Pantera Rosa’, la lluvia a donde quisiera. Lo llamaban desde pueblos que hacía tiempo no veían caer agua, y él, ni lerdo ni perezoso, iba con su ciencia mágica, Por lo general la pegaba, y si erraba, le echaba la culpa a la máquina. “Necesita un ajuste”, decía sin mosquearse, o “las máquinas nunca fallan”.

Como imaginará, pronto Baigorri se convirtió en una estrella mediática, en mayor medida porque tenía un alto índice de eficacia. Tal es así que desde el Servicio Meteorológico comenzaron a mirarlo de reojo, lo tildaron de chanta y él se defendió con un desafío. “El primero de enero haré llover” les dijo en la cara, y filtró el dato a la prensa. Enterada de la noticia, la gente le suplicó que modificara la fecha, era una crueldad recibir el año con agua por una apuesta.

Baigorri, entonces, se comprometió a hacer llover el 2 de enero, cosa, que por supuesto, ocurrió. ¿Cómo hacía? “¿Vos que explicación tenés?”, le preguntó para el programa ‘Vas a viajar en mi sidecar’ hace unos años atrás Federico Andahazi a Diego Huberman, periodista, autor de Baigorri hacía llover: “Quizás encontró algún método predictivo y lo vendía o presentaba con esta forma de máquina de hacer llover. Pero no resiste ni el mínimo análisis científico”.

Baigorri falleció el 23 de marzo de 1972, vaya paradoja, día internacional de la meteorología y bajo una tormenta perfecta. Aún muerto, sus mentiras continuaron emergiendo. Su hijo, al iniciar los trámites de sucesión, descubrió que su papá, a 70 kilómetros de distancia, tenía otra mujer y tres hijos más.

La historia de Fortunato García, el hincha de fútbol interpretado por Hugo Arana, en un recordado unitario emitido por Canal 7.

Otro de los que no puede faltar en el top de los cuentos más ocurrentes es el que llevó adelante Vicente Montero. Aunque inspiró obras de teatro y programas de televisión, su historia es menos conocida, ‘Monterito’, como lo conocían todos, como el changarín de Nogoyá, era un hombre del llano que cansado de estar en la mala quiso saber qué se siente estar allá arriba. Un domingo a la noche hizo correr la bolilla que había acertado los 13 puntos del PRODE.

Por más que eran tiempos en los que si uno era único ganador se salvaba para toda la cosecha, Montero nunca imaginó el cambio que la noticia podía provocar en la gente.

De la noche a la mañana, las vecinas que siempre le daban la espalda lo saludaban como si fuera un galán de la tele, los familiares que no veía hace años le tocaban el timbre con regalos debajo del brazo, el jefe que le reprochaba hasta si llegaba 5 minutos tarde le dio para que se acomodara el plazo que necesitara.

Pasó los mejores momentos de su vida, pero, lamentablemente para él, era una mentira de mecha corta. Llegado el tiempo de cobrar el premio a Montero no le quedó otra que confesar.

La lista de historias de gente que de una u otra manera jugó con la fantasía para obtener algún tipo de beneficio se puede ampliar hasta el infinito. Seamos sinceros, quién alguna vez no encontró en la imaginación la única salida posible a una situación. Quien esté libre de mentiras piadosas, que arroje la primera piedra. Por eso, por favor, no apedreemos al changarín.

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