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Nisman, 6 años de un enigma sin resolver

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Kevin Kupferberg (kevinkup95@gmail.com)

La noche del 18 al 19 de enero de 2015 la noticia empezó como un leve murmullo que, con el correr de las horas, se transformó en una bomba mediática. Natalio Alberto Nisman, el fiscal de la Unidad Fiscal para la Investigación de la Causa AMIA (UFI-AMIA),que había denunciado a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner por supuesto encubrimiento en el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y al día siguiente iba a exponer sobre la denuncia en el Congreso de la Nación, había sido hallado sin vida en el baño de su departamento de Puerto Madero, con un disparo en la cabeza.

La noticia, rápidamente difundida por los diferentes medios de comunicación, causó un impacto notable y obligó a una investigación inmediata para determinar si se trataba de un suicidio o un asesinato, algo que aún se desconoce y continúa siendo, tras más de media década, un tema sensible para la opinión pública y una incógnita con final impredecible.

¿En qué estado se encuentra la causa?

Desde 2018, y tras haber sufrido cambios de jueces, de fiscales y de hipótesis según los organismos que participaran en la investigación, la causa finalmente fue catalogada como Homicidio «en virtud de la denuncia que Nisman realizó días atrás», en referencia a su acusación en contra de la entonces presidenta.

Por ese entonces también se confirmaron los procesamientos de Diego Lagomarsino, dueño de la pistola Bersa Thunder calibre 22 que le había entregado al fiscal el día anterior a su muerte, así como el de los cuatro custodios del entonces fiscal, Néstor Durán, Luis Miño, Armando Niz y Rubén Benítez, por abandono de persona.

En ese contexto, Eduardo Taiano y Julián Ercolini, fiscal y juez actuales de la causa, siguen investigando quién pudo ser el autor (y posibles coautores) del supuesto asesinato, aunque lejos están de desentrañarlo.

Cuatro pericias, cuatro conclusiones distintas

El caso Nisman fue objeto de numerosas investigaciones (algunas muy poco rigurosas), abundaron las posibles hipótesis, se especuló con diversos desenlaces, se sumaron decenas de opiniones de expertos y hasta se filmó un documental de Netflix, estrenado en diciembre de 2019: ‘Nisman: El fiscal, la presidenta y el espía’.

Sin embargo, los datos más certeros (en definitiva, los que cuentan para la Justicia) los aportaron las cuatro pericias clave que intentan explicar lo sucedido, pese a que nunca pudieron arribar a una conclusión conjunta.

Una de las pericias la realizó el Cuerpo Médico Forense, una institución dependiente del Superior Tribunal de Justicia que, unas horas después de que Nisman fuera hallado sin vida, realizó la autopsia correspondiente. Entre las conclusiones a las que arribó afirmaba que el cuerpo del fiscal carecía de golpes, lastimaduras o marcas de inyección alguna. Tampoco encontraron drogas en su organismo, rastros de ADN ajenos ni señales de haber sufrido empujones o forcejeos, lo que hacía pensar en un suicidio como causa probable del deceso.

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Detalle de la escena del crimen en que fue hallado el fiscal
Alberto Nisman y que abona la teoría del suicidio.

Una vez culminada la autopsia, se agregó la pericia de la querella, representada por familiares de Nisman, que realizó investigaciones más allá del diagnóstico del estado corporal. Concretamente, elaboró hipótesis respecto de lo que podía haber sucedido dentro del baño antes y durante el momento del disparo final en la zona de la sien, a partir de las manchas de sangre en el lugar y en el cuerpo del fiscal. A pesar de algunos aspectos que carecen de mayor lógica, los profesionales intervinientes arribaron a la conclusión de que en el baño había una o dos personas y que Alberto Nisman habría sido asesinado.

A estas dos pericias, se sumó la que desarrolló la división Policía Científica de la Policía Federal, que revisó más de mil imágenes tomadas algunas horas después de que el fiscal apareciera muerto en su baño. A partir del estudio del estado del baño, las marcas, las huellas y las manchas de sangre alrededor del lugar y en el cuerpo y la ropa de Nisman, la conclusión es muy clara: la víctima se encontraba en soledad y no hubo presencia de terceras personas en el momento del disparo que le quitó la vida.

Cambio de carátula

Finalmente, está la cuarta pericia, realizada por Gendarmería Nacional a mediados de 2017, que marcó un antes y un después en la causa. Cuando todo parecía encaminarse hacia la hipótesis del suicidio, esta institución creó una réplica del baño de Nisman en un estacionamiento y realizó pruebas que permitieran explicar por qué pudo tratarse de un homicidio. En paralelo a ello, Gendarmería Nacional accedió a radiografías y a estudios hechos a Nisman tras su muerte y arribó a conclusiones sorprendentes. Por ejemplo, que el fiscal había sido drogado con ketamina -lo cual habría conseguido quebrar su voluntad y que lo pudieran asesinar sin resistirse-, que tenía el tabique fracturado y marcas de golpes.

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La pericia realizada por Gendarmería Nacional arriba a conclusiones diferentes
de las anteriores hechas por otros organismos públicos.

Lo extraño (y razón por la cual hay quienes dudan y abogan por una revisión de esa pericia) es que todo lo mencionado no fue detectado por la Junta Médica ni tampoco por la pericia que llevó adelante la familia de Nisman.

Lo cierto es que la pericia de Gendarmería, que en aquel momento estaba comandada por la entonces Ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich, influyó drásticamente en el cambio de carátula en la causa que Taiano y Ercolini investigan como homicidio, intentando encontrar a los principales responsables y explicar lo que finalmente sucedió.

Justamente por ello, la situación de Lagomarsino, quien era también el técnico informático de Nisman y los cuatro custodios se complicó tanto. Al primero lo acusan de haber sido parte de un plan, en el que aportó el arma de fuego, mientras que a los otros se los investiga por haber sido cómplices y no cuidar al fiscal durante ese domingo 18 de enero de 2015.

Otras opiniones

Más allá de las pericias, hay otras voces que también hicieron su aporte en estos seis años.

Viviana Fein, la primera fiscal que estuvo a cargo de la causa durante casi un año, evaluó en detalle las tres posibilidades concretas: suicidio, homicidio o suicidio inducido. Durante la investigación aseguró «no encontrar pruebas concretas que demostrasen que hubo homicidio». A fines de 2015 la Justicia decidió apartarla de la causa y cambiar tanto al fiscal como al juez. En una entrevista con el periodista Luis Novaresio en 2018, Fein ratificó su idea al respecto: sin descartar la posibilidad de un asesinato, no había pruebas fehacientes que demostrasen un crimen.

Por su parte, el periodista Pablo Duggan escribió el libro ‘¿Quién mató a Nisman?’ y sus conclusiones son terminantes: Nisman se suicidó frente al espejo y hay inexistencia absoluta de pruebas sobre un homicidio.

En diálogo con El Café Diario, Duggan explica que en todo el expediente hay tres pericias más las autopsias psicológicas que ratifican el suicidio. A su vez, sostiene que «el hecho de que el departamento estuviera cerrado con llave del lado de adentro y con todo ordenado también es clave, al igual que el estado emocional de Nisman esos últimos días».

Además, Duggan siempre es crítico de quienes creen que hubo asesinato (entre ellos el fiscal Ricardo Sáenz): «no logran explicar cómo ingresaron al edificio sin ser vistos por el personal de seguridad y las cámaras, cómo lograron llevar a Nisman al baño sin que se resistiera, matarlo sin dejar huellas, salir del baño con la cabeza del fiscal obstruyendo la puerta, salir del departamento dejándolo cerrado por dentro y con un pasador y sin ser descubiertos por un vecino o una cámara».

A seis años del suceso, tras muchas idas y vueltas, hipótesis que quedan en el camino e investigaciones que nunca acaban, la muerte de Alberto Nisman sigue sin resolverse y la justicia está lejos de arribar a un veredicto.

Una causa que trasciende la muerte

La conmoción y la repercusión que provocó el fallecimiento de Natalio Alberto Nisman radica en dos cuestiones: por un lado, que era el fiscal que había denunciado e iba a exponer en el Congreso de la Nación su acusación contra la Presidenta de la Nación y, por otro, las irregularidades que se detectaron que a lo largo de los años en que estuvo al frente de la UFI AMIA.

Así es que, apenas comenzado 2021, la Justicia embargó los bienes y una cuenta bancaria que Nisman tenía con su madre Sara Garfunkel y con su hermana Sandra Nisman. La idea es investigar el patrimonio y su respectiva evolución, para determinar si los fondos (alrededor de 600 mil dólares, transferidos en gran parte desde Estados Unidos) y los bienes, pueden o no justificarse. A esto se suma que el malogrado fiscal poseía junto con su madre dos terrenos en Uruguay y un departamento en la ciudad de Buenos Aires que no habían sido declarados.

En síntesis, aún falta mucho para que Alberto Nisman descanse en paz.

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