Natalia Milanesio: “El peronismo clásico transformó el consumo en motor de la industria nacional”

La historiadora Natalia Milanesio investiga el recorrido histórico del acceso de los trabajadores al consumo desde la llegada de Juan Domingo Perón al poder.

Por Gabriel Tuñez

“El consumo de los trabajadores se contrae en un contexto inflacionario y de caída del salario real”, dice Natalia Milanesio, Doctora en Historia por la Universidad de Indiana (Bloomington) y profesora en la Universidad de Houston.

Es la autora del libro ‘Cuando los trabajadores salieron de compras. Nuevos consumidores, publicidad y cambio cultural durante el primer peronismo’, editado por Siglo XXI Editores en 2014.

En ese trabajo, uno de los ejes de su carrera como investigadora, Milanesio trazó un recorrido histórico del acceso de los trabajadores al consumo a partir del ascenso de Juan Domingo Perón al poder a mediados de los ’40 y la continuidad de esa política fundamental en materia de justicia social.

El libro vuelve a tener vigencia en un contexto argentino en el que el consumo de la sociedad, que lleva diez meses consecutivos en caída según estudios privados, busca ser reactivado por el Gobierno de Mauricio Macri con la implementación del programa de ‘Precios Esenciales’. Éste tiene como objetivo controlar y regular el valor de 64 productos de primera necesidad para la población.

Los datos de la actualidad

El plan fue lanzado días después de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundiera que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo registró un aumento de 4,7% en comparación con el mes anterior. El estudio indicó que en el primer trimestre del año la inflación trepó a 11,8% y acumula 54,7% en los últimos doce meses.

Según el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE), el Indicador Mensual de Consumo (IMC) que elabora mostró en marzo una contracción del 10,2%, el décimo registro negativo consecutivo.

Además, la consultora Ecolatina informó que el poder adquisitivo del salario de los trabajadores registrados caerá este año 4% en promedio, un dato que se suma al desplome de 6,2% que sufrieron los haberes en promedio durante el año pasado.

En diálogo con El Café Diario, Milanesio recordó que “durante el primer y segundo peronismo el consumo fue una clave fundamental de la justicia social y un derecho de los trabajadores” en Argentina.

Luego, en el contexto histórico de los 70, el peronismo corrió al consumo de este lugar para hacerlo parte de una discusión sobre su rol dentro de las políticas de desarrollo”, indicó Milanesio.

“En este sentido, en vez de ser un elemento conectado exclusivamente a la redistribución del ingreso a favor de los trabajadores y el motor de la industrialización, la promoción del consumo en el peronismo de los 70 tuvo un tono más conservador, ligada a la necesidad del ahorro y que alertaba en contra del despilfarro y el consumismo desmedido y sus consecuencias: inflación, políticas de ajuste y hasta, en forma novedosa, el deterioro medioambiental“.

Para Perón el consumo fue una clave fundamental de la justicia social
Para Perón el consumo fue una clave fundamental de la justicia social

Argentina, Brasil y México

¿Qué ocurría en la región en ese momento? ¿Había un fenómeno similar?

Las comparaciones históricas obvias con la Argentina son Brasil durante la época de Getulio Vargas y en menor medida México durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, que son los otros dos ejemplos de populismo latinoamericano por excelencia.

Pero en términos de la explosión del consumo y el lugar que el consumo ocupó en el ideario del gobierno, el primer y segundo peronismo superaron los casos de Brasil y México extraordinariamente. El cambio social, económico y cultural ligado al consumo fue más profundo en Argentina y el peronismo lo aprovechó de manera más contundente con fines políticos e ideológicos.

¿Cómo siguió esa situación tras el derrocamiento de Perón en 1955? ¿Los trabajadores permanecieron como un elemento clave para la reactivación económica del país?

No, ni política ni socialmente porque el eje del desarrollo nacional se movió al ingreso de inversiones extranjeras, a la industrialización pesada, a discusiones macro. El rol de los trabajadores se redefinió en términos de su productividad mientras el peronismo clásico consideró a los trabajadores también como consumidores. Como un motor adentro de la fábrica y dentro del mercado.

El menemismo

¿Qué ocurrió al respecto durante el menemismo?

El gobierno de Carlos Menem venció a la hiperinflación y devolvió al país un cierto sentido de estabilidad económica en contra del caos de los ’80. Pero las reformas neoliberales, con su eje en las privatizaciones, la apertura descontrolada del mercado y las inversiones extranjeras, tuvieron consecuencias devastadoras para el país en general y para los trabajadores, en particular, con el aumento desmedido de la desocupación, la pobreza, la deuda externa y la concentración de la riqueza.

El kirchnerismo

¿Se puede considerar que los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner retomaron las políticas en materia de inclusión social de aquel primer peronismo? ¿Lo hicieron con alguna diferencia más allá de las décadas transcurridas y los contextos?

A simple vista la intervención del gobierno kirchnerista en la formación de precios, y los subsidios e incentivos al consumo, podrían recordar las características del peronismo clásico. Pero en realidad, hay diferencias porque los contextos donde se insertan esos elementos son distintos.

Para el peronismo clásico el consumo estaba más conectado al trabajo, a la vida digna, al trabajador próspero y al derecho al bienestar”

El consumo popular del peronismo clásico estuvo intrínsecamente ligado a una política exitosa de pleno empleo, industrialización y ausencia o baja inflación en vez de un mercado laboral inestable, desempleo, recesión, retiro de capitales, inflación, e inestabilidad ligada a los mercados internacionales.

Para el peronismo clásico el consumo estaba más conectado al trabajo, a la vida digna, al trabajador próspero y al derecho al bienestar. Estos fueron componentes ideológicos fundamentales de la idea de justicia social que fue central en el peronismo clásico.

En el momento de la posguerra, el peronismo clásico fue visionario y estratégico. Entendió la importancia del círculo virtuoso de industrialización, el pleno empleo, los altos salarios y la alta demanda. Como consecuencia, el consumo se transformó en el motor de la industrialización nacional.

El presente

Si tuviera que comparar, aunque con mucha distancia de por medio, la situación económica de los trabajadores de mediados de la década del ’40 con la de los trabajdores en la actualidad, especialmente su acceso al consumo en un contexto inflacionario, ¿qué similitudes y diferencias podría encontrar?

En un contexto inflacionario y con la caída del salario real, el consumo se contrae: los consumidores son austeros, selectivos y moderados. El peronismo clásico enfrentó inflación a partir de 1950, la más alta desde fines del siglo XIX.

Pero durante los años dorados del peronismo, de 1945 (con Perón en la Secretaría de Trabajo) hasta 1949, el consumo popular alcanzó proporciones únicas hasta ese momento. Entre 1946 y 1949 el salario real de los trabajadores creció un 62 por ciento.

Además la instauración del aguinaldo, el congelamiento de los alquileres, las vacaciones pagas, junto a un control de precios, se combinaron para incrementar el consumo sin precedentes. En 1948, por ejemplo, se había duplicado en comparación al año anterior. Y con ello la producción y el comercio.

Entre 1946 y 1951 las fábricas textiles crecieron un 43 por ciento, mientras que en 1951 había en Buenos Aires cuatro veces más restaurantes que en 1945. Un proceso que Perón llamaba “la cadena de la prosperidad”. Salarios altos, aumento de la demanda e incremento de la producción.

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