Mujeres de Barro, alimento y contención en el corazón de La Matanza

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos En La Matanza, municipio con más densidad poblacional del país, la organización Mujeres de Barro brinda alimento y contención en los barrios más humildes.

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Por Noelia Casas (noeliacasas83@gmail.com)

Con casi dos millones y medio de habitantes, el distrito de La Matanza tiene más de 120 villas y asentamientos populares, casi todos carentes de servicios básicos como agua corriente y cloacas. Fue durante el Gobierno de Mauricio Macri cuando la crisis golpeó más fuerte en la zona,y eso motivó a un grupo de mujeres para unirse y fundar la organización ‘Mujeres de Barro’.

Principalmente, al observar que la situación de los barrios se deterioraba cada vez más y que no había comida para los niños. «Veíamos que los pibitos estaban sin un lugar que los contuviera, y que tenían hambre», recuerda Andrea Romina Podestá, referente de la organización. «Yo creo que toda mujer se sensibiliza frente a un niño que no tiene qué comer».

‘Mujeres de Barro’ cree en la defensa de las familias construyendo comunidad. «Entendemos que la felicidad es una construcción colectiva. Es algo que emerge de la época, en la que el rol de la mujer se ha puesto a valor», afirma Andrea.

Atentas a las necesidades del barrio

La organización tiene su sede central en el Barrio Las Nieves, en González Catán, pero con sus acciones llegan a Laferrere, Virrey del Pino, Isidro Casanova y Rafael Castillo. En este momento abastecen con almuerzo y merienda a 800 familias del partido de La Matanza.

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Las mujeres de La Matanza cocinando para el merendero.

Acerca del funcionamiento de Mujeres de Barro, Andrea Podestá explica que no se atienen a ninguna agenda y por eso se diferencian de otras organizaciones del mismo estilo. «Nosotras manejamos la agenda, que nace de la propia necesidad de las mujeres del barrio», dice.

Y agrega: «en la primera asamblea popular que realizamos en una plaza de González Catán, repartimos cuadraditos de cartulinas, lápices y fibras, y cada una escribió lo que le preocupaba. Esa agenda se armó desde ahí porque no tenía que ver con lo que veíamos todos los días en la tele. Hasta ese momento, las mujeres del barrio no se sentían representadas, no había una voz que hablara por ellas y que relatara sus problemas. Nosotros no les decimos lo que necesitan, sino que les preguntamos y ahí aparece Mujeres de Barro como una voz representativa de las que no tenían voz».

Promover la organización social

La organización no sólo asiste con alimentos a los niños. También promueve la organización barrial. «Nosotras entendimos que en los barrios necesitamos organizar la comunidad , porque si la comunidad está organizada se logran mejores cosas. Por ejemplo, en el barrio Los Ceibos de González Catán, no sólo le damos de comer a los pibes, sino que hay un club de fútbol llamado Los Pulguitas», afirma Andrea.

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Unidas, las Mujeres de Barro se solidarizan con los chicos que no tienen qué comer.

En la sede central de Mujeres de Barro funcionan un merendero, una sala de tejido, una cooperativa donde se elaboran chacinados y un centro donde se desarrolla el Plan FinEs tanto de la escuela primaria como de la secundaria, además de los talleres de fotografía con el profesor Salvador Batalla.

«En un momento nos dijimos ‘a los nenes no les tenemos que dar nada más de comer, tenemos que contenerlos, tenemos que darles herramientas para que su futuro sea de esperanza’. Entonces se armó el grupo Génesis, con profesores de arte que, a través del juego, el arte y la pintura tratan los temas más duros, que tal vez, sin esa contención, los chicos no podrían comunicar a contar de otra manera. Así aparecieron las psicopedagogas. También hay un taller de cine, que por ahora no está funcionando por la pandemia. Los pibes han filmado tres cortos que aparecieron en el Festival de Cine de Tapiales. El trabajo que estamos haciendo es arduo, pero nos da mucha satisfacción», asegura Andrea.

La situación de los matanceros

Investigadores de la Secretaria de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de La Matanza llevaron a cabo en mayo último una encuesta sobre la situación económica que atraviesan los matanceros y pudo saberse que cerca del 52 por ciento de la población local trabaja en condiciones informales, y un 22 por ciento no logra cubrir sus gastos.

El estudio, dirigido por la doctora Angélica de Sena, arrojó que la situación económica prepandemia ya era delicada en el municipio y con ciertas precariedades en las condiciones de vida de la población.

A raíz del establecimiento de la cuarentena, la organización tuvo que cerrar todos los talleres y cursos, así como el merendero. Sin embargo, sus integrantes no se quedaron de brazos cruzados sino que comenzaron a cocinar en la sede central o en sus casas para que los vecinos pudieran pasar a buscar la merienda o el almuerzo. «Hay panaderías que colaboran con el pan y el Municipio de La Matanza nos brinda una gran ayuda mandándonos carne, verduras y mercaderías en general. Igual nada alcanza, pero al menos la gente siempre colabora», continúa Andrea.

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Chicos de La Matanza asisten a un curso de fotografía.

Artistas solidarios

A raíz de ver el trabajo que realizan estas mujeres en los barrios mas vulnerables de La Matanza, un grupo de artistas decidieron colaborar donando sus obras. Los primeros fueron Félix Torrez, artista y docente de la escuela de arte Leopoldo Marechal de La Matanza, y Lucas Rearte, artista plástico, que se acercaron y donaron obras de su autoría.

Luego apareció Santiago Chinchu Delgado, cantautor de chamamé, quien compuso un tema para la organización. El músico Ica Novo les mandó una canción desde Córdoba, la fotógrafa María Orton donó fotografías, y la narradora Roxana del Castillo les hizo una publicidad para que la gente comenzara a participar. Con todo lo donado, las ‘Mujeres de Barro’ piensan armar una rifa o subasta para recaudar fondos y así poder seguir ayudando a todas las familias que necesitan.

Con la luz de los sueños

Con respecto a la tarea desarrollada por la organización, Podestá afirma que «se pone en valor el trabajo de las mujeres de La Matanza profunda que han decidido ser artífices de sus destinos. Muchas veces ellas me han planteado su cansancio, me han dicho que venga otro y me diga lo que tengo que hacer, pero a la vez, quieren ayudar a diseñar el destino del barrio, de sus hijos, de la comunidad. Y yo creo que esa es la esencia de lo que hacemos. Entender que solas no valemos nada, pero con un granito de arena sobre otro granito de arena se construyen cosas grandes».

La representante de ‘Mujeres de Barro’ afirma que «todo lo que deseamos es que este camino permanezca transitable para cualquiera, en cualquier parte, con la luz de los sueños en la palma de la mano, o a modo de antorcha. Ese es nuestro lema».

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