Muertes falsas por COVID-19 y negocios siniestros en México

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos Familias mexicanas denuncian que se catalogan falsamente las muertes de sus seres queridos como casos de COVID-19 cuando se deben a otras causas.

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Por Fernanda Galarza (fernandagafi@gmail.com)
Corresponsal en México

Se acumulan las denuncias sobre la presunta manipulación de casos de COVID-19 en México. Las familias aseguran que los médicos y el gobierno están matando a los suyos, e incluso ofreciéndoles dinero por decir que la causa de muerte de sus seres queridos es el virus.

Ante esta situación, se ha generado una sensación de desconfianza al momento de acudir a los hospitales, pues se teme ingresar por un problema de salud en particular y ya no salir más que en cenizas. Las autoridades, por su parte, han dicho que cada área de atención común está alejada del coronavirus.

Un caso en Monterrey

El medio INFO 7 ha dado a conocer el caso de Esteban Pérez Corona, adulto mayor de 74 años de Monterrey que, según las declaraciones de sus familiares, ingresó al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por un infarto. Sin embargo, la causa de su muerte ha sido catalogada como consecuencia del COVID-19.

Carlos Pérez Escobedo, nieto del fallecido, cuenta que al momento de entregar el cuerpo de su abuelo, a su padre lo llevaron con engaños a la morgue del hospital. Ahí lo dejaron 20 minutos esperando. Mientras tanto, a él le hablaron del servicio funerario para informarle que el acta decía «neumonía atípica», que era lo mismo que COVID-19, y que ya no podían hacerse cargo de él. 

La familia no ha proporcionado más detalles sobre qué hizo ante el rechazo de la funeraria, pero afirma que se hacen este tipo de cosas para inflar las cifras de muertos.

«Están alterando las estadísticas, la verdad, no sé si el Instituto Mexicano del Seguro Social o por órdenes de Secretaría de Salud. La verdad, lo desconozco. Hay muchos pacientes y familiares en el área de COVID y tampoco los atienden», expone Pérez Escobedo.

Sin pruebas de COVID-19

Una situación parecida ha vivido Dora María García Guerra. Su hijo José Carlos González, de 24 años, murió en su casa supuestamente por COVID-19. Sin embargo, ella asegura que fue a causa del VIH y la tuberculosis que padecía desde hace tiempo. Además, afirma que nunca le hicieron una prueba para descartar o confirmar que tuviera el virus.

Después de encontrarlo muerto, la señora se comunicó con el servicio forense y lo trasladaron al anfiteatro del Hospital Universitario. Cuando acudieron para recoger el cadáver, no se lo entregaron porque en el acta decía que había fallecido por coronavirus.

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Imagen que se difundió tras la denuncia de Dora María García Guerra.

«En ninguna capilla aceptaron velarlo, dijeron que tenía que ser cremado de forma directa. A las 5 de la mañana andábamos todavía peleando que nos quitaran que tenía COVID-19 porque traíamos las pruebas de que él no tenía eso y nos dijeron que el papel está hecho y así se iba a quedar’», relató García para El Horizonte Mx.

No pudieron velarlo ni enterrarlo, así que lo cremaron en contra de su voluntad y sin explicación alguna. El caso de este joven no ha sido contabilizado entre los muertos del estado de Nuevo León por COVID-19, pero se lo colocó entre los sospechosos.

Un intento de soborno

Mireya Garza asegura que intentaron sobornarla para que dijera que la muerte de su hija Miriam Garza Cortez se produjo por coronavirus. La mujer manifiesta que días antes del fallecimiento de la joven, médicos de la clínica 33 del IMSS le ofrecieron 180.000 pesos mexicanos (equivalente a casi 8.000 dólares) para que dijera que «iba a morir de COVID-19«, a pesar de que su hija aún estaba viva.

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Miriam había ingresado por una infección en los pulmones. La mantenían en el área de COVID-19 a pesar de que el resultado de la prueba a la que la sometieron había dado negativo.

«Yo ya venía a bañarme a mi casa, cuando recibo la llamada. Ellos (médicos) me ofrecen 180,000 pesos por decir que mi hija había fallecido de COVID y yo le dije: ‘pues no, no necesito de tu dinero y a mi hija la voy a sacar de ahí antes de que me la mates‘», relató la madre para TV Azteca Monterrey.

Tras este incidente, Garza sacó a su hija de la clínica por miedo a que se contagiara de coronavirus. Después, acudieron al Hospital Universitario, donde también la intentaron catalogar como caso positivo. Finalmente, la joven de 28 años murió por choque séptico, insuficiencia respiratoria tipo 2 y ácido sisxmista.

Información tergiversada

En Durango, Giovanni Carrillo denunció al IMSS por la muerte de Martín, su padre. Asegura que ingresó por un alta de azúcar y una baja de presión, pero lo aislaron por ser «sospechoso» de COVID-19.

«Lo aislaron y se le pregunto por qué, ya que dijeron que tenía infección en las manos. Pero no era por lo que ellos mencionaron; ya no pudimos verlo. El doctor lo manejó como posible caso COVID cuando no llevaba ninguno de los síntomas, solo por las quemadas que presentaba en las manos», relató Carrillo para Tiempo y Espacio.

Las noticias de su estado de salud eran tergiversadas. Les hacían llegar correos y llamadas diciéndoles que estaba bien y después que no. La prueba de COVID-19 se realizó y resultó negativa, pero el resultado se conoció un día después de que su padre hubiera muerto.

«Nos quisieron manejar que fue COVID ya que las pruebas se hicieron el jueves, los resultados llegaban el domingo y él falleció el sábado. Al no aceptar el certificado, el subdirector, muy molesto, nos arrebató la hoja», explica Carrillo.

A diferencia de las otras denuncias, esta tuvo respuesta. El hospital emitió un comunicado donde hacía de conocimiento público que Martín había presentado una neumonía y por eso se lo había tratado como caso sospechoso.

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Martín, el padre de Giovanni Carrillo.

Allí se indicaba que también tenía diabetes e hipertensión, motivos por los que la situación se habría complicado, y se notificó que a pesar de los esfuerzos de los médicos, no fue posible mantenerlo con vida. Lamentaron el fallecimiento, refrendaron su compromiso de cuidar a las personas, y de seguir dando información fidedigna.

No obstante, la familia no estuvo conforme, por lo que decidió buscar asesoría legal para realizar una demanda contra el instituto.

El silencio de las autoridades

Hasta el momento, ninguna autoridad, ya sea del gobierno federal, estatal o municipal, o incluso de secretarías de salud, hospitales o institutos, se ha pronunciado respecto de estas denuncias y otras tantas que se han dado a conocer.

Tras casi cuatro meses de coronavirus en México, el país ya supera las 38.310 muertes por el virus y continúa en la fase 3 de la pandemia. En Twitter, Facebook y YouTube se pueden encontrar otras de estas «historias de terror», como las han llamado varias víctimas. Sin embargo, ya nadie puede devolver a lo seres queridos fallecidos. Todo queda en una cifra más.

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