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Por Fernanda Galarza (fernandagafi@gmail.com)

El periodismo, una de las labores más nobles y relevantes para México, es constantemente atacado. Reportajes y artículos que desenmascaran negociados, fraudes y delitos molestan a los grupos delictivos, a políticos y a servidores públicos. La respuesta que se ha hecho habitual frente a las investigaciones periodísticas es la censura, la amenaza, la golpiza disciplinatoria, el hostigamiento y el asesinato de los periodistas

«El gran pecado, el imperdonable delito, es escribir sobre dolorosos acontecimientos que sacuden al país… El gran error: vivir en México y ser periodista.» Javier Valdez, periodista asesinado en 2017.

México, un país sin guerra

De acuerdo a un reporte emitido por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), el país azteca es el que registró el mayor número de comunicadores asesinados en 2020 en represalia por su labor, seguido de Afganistán y Filipinas, que están en guerra. El informe subraya que México es el país más peligroso para los periodistas en toda América Latina. 

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Asesinatos de periodistas en México.

Las víctimas eran originarias de Estados como Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Oaxaca y Chihuahua, cubrían las noticias de política, policiales, deportes, cultura y temas de corrupción y narcotráfico. Y aunque lo más relevante han sido los homicidios, también hay registro de al menos 52 mil colegas golpeados, amenazados y atacados en sus oficinas, donde el 40.87% de estos hechos son atribuidos a servidores públicos de gobiernos municipales. 

Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración en México, reporta que han sido 19 las víctimas mortales en 2020, de acuerdo a su declaración, el año más letal. Desde el comienzo del sexenio de Andrés Manuel López Obrador en 2018, han sucedido al menos 38 homicidios, lo equivalente al 27% del total de periodistas que han muerto desde 2010, que han sido 138. 

De los 138 asesinatos, el 13% de las personas asesinadas han sido mujeres y el 87% hombres. De todos los casos, solo el 5% han tenido una sentencia, lo que deja ver la injusticia en el sistema judicial y la falta de políticas públicas para la protección de reporteros y reporteras. 

Cabe subrayar que el gobierno mexicano reconoce que el 90% de los crímenes quedan en total impunidad y, aun así, continúa sin garantizar la seguridad de quienes se dedican a esta profesión. 

Hablando del victimario, el 73% están vinculados con actividades delictivas, de los cuales el 26% pertenece a la delincuencia organizada, el 47% a la delincuencia común y el 9% a servidores públicos, según Encinas

Aunque existe el Mecanismo Federal de Protección, los mismos periodistas aseguran que tiene fallas y no han sido atendidas por parte del gobierno mexicano. ¿Qué hace este órgano? Su objetivo es consolidar un sistema de protección integral que garantice una política de Estado para la protección de defensores de derechos humanos y periodistas, así como la libre expresión, además de fortalecer la relación con los gobiernos estatales.

Gobiernos sordos 

Retrocediendo el tiempo, 2017 se presentó como el año más violento para los periodistas en décadas. Las agresiones provenían de agentes gubernamentales y el entonces presidente, Enrique Peña Nieto, comenzó con el espionaje hacia ellos, gastando los recursos públicos para instalar un software que pudiera otorgarle toda la información y fuentes. 

Es importante decir que contrarrestar los hechos no es la deuda de un solo gobierno, sin embargo, el mandatario de la actual administración federal, se ha encargado de desprestigiar el trabajo de varios periodistas y medios de comunicación, en sus ya famosas «mañaneras«, situación que representa una alerta para muchos organismos internacionales y nacionales.

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En memoria de los periodistas asesinados.

En recientes investigaciones por parte de Artículo 19, una organización internacional de derechos humanos por la defensa de la libertad de expresión y el derecho a la información, asegura que el 99% de los delitos cometidos contra la libertad de expresión siguen impunes. Se eliminó el fideicomiso de apoyo a la protección de periodistas y cada 10.75 horas algún colaborador es agredido en cualquiera de sus modalidades. Todo esto lleva a México al lugar 143 de una lista de 180 países en la clasificación mundial de la libertad de prensa 2020. 

Periodistas en pie de lucha

Gracias a la falta de atención a los casos, han surgido varias plataformas y campañas que luchan para hacerle justicia a las y los valientes que ya no están. Una de ellas es #SeguimosHablando, en memoria del periodista Javier Valdez, quien fue asesinado en mayo 2017 por un grupo del narcotráfico en Culiacán. Esta plataforma le pide a los entes gubernamentales que esclarezcan los hechos y dejen de ser cómplices, además de acompañar a quienes han sido violentados. 

Varios periodistas desplazados cuentan sus experiencias y aseguran que todo vale la pena con tal de informar, que no importa si matan a uno: la labor periodística y los casos importantes seguirán dentro de la agenda de cada medio. 

La periodista Adela Navarro de Semanario Zeta, afirma que dentro del país no hay garantías para ejercer la libre expresión, por ello, cuando el periódico recibió amenazas en Tijuana, el ejército custodiaba a cada integrante del equipo para evitar que les pasara lo mismo que a otros compañeros.

Por otro lado, Patricia Mayorga, de Chihuahua, manifestó que hacer periodismo en el país se ha convertido en una sentencia de muerte, pero no hay mayor satisfacción que ayudar a la gente a buscar justicia, sin importar las consecuencias que traigan la nota o el artículo producido, elaborado y publicado. 

El 4 de enero se conmemoró el Día del Periodista en México. Muchas felicitaciones de autoridades estatales, municipales y federales circularon por las redes sociales, sin embargo, poco hay para celebrar, pues hasta la fecha, comunicadoras y comunicadores siguen siendo las víctimas favoritas de la mentada «narco-política».

Incluso, el lema que siempre enmarca el día es «No se mata la verdad matando periodistas», acompañado de una fotografía de quienes ya no están pero han dejado una huella importante. Cada muerte reafirma la apuesta por la vida y el pie de lucha para exigir que se garanticen la búsqueda de la verdad y la libertad de expresión. 

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