Mario Spina, escritor

Mario Spina, creador del taller 'Ficcionadores'.

Mario Spina: “A los reclusos hay que darles la posibilidad de reinsertarse en la sociedad”

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Coordina un taller de escritura en la Cárcel de Devoto. Cómo es escribir desde el encierro. La palabra como elemento de inclusión social.

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Mirtha Caré (eme.elcafediario@gmail.com)   

Mario Spina, escritor y formador de emprendedores y mentores, hizo una pausa en sus tareas cotidianas y charló con El Café Diario sobre su nuevo proyecto en contextos de vulnerabilidad social.

¿Cómo se inició en el mundo de las letras?

Me inicié en el mundo relacionado con los libros desde muy pibe. Por más que en casa no había libros, lector fui desde que tengo uso de razón, primero fueron historietas (‘Patoruzito’ y cosas de ese tipo), luego llegaron las ‘D’artagnan’ y ‘El Tony’, luego conocí ‘Skorpio’ y, con ella, el mundo de las historietas con argumentos más complejos; eso me llevó al libro. Hermann Hesse, Walt Whitman, fueron los primeros. Más adelante descubrí el mundo de la novela negra y la ciencia ficción; eso me perdió. Mi bocho comenzó a revolucionarse. Llegaron Osvaldo Bayer y Eduardo Galeano. El tiempo comenzó a hacerse poco para tanta lectura posible.

Tenía catorce años cuando fui a comprar, a la librería de mi barrio (Boedo), mi tercer Hermann Hesse (ya había devorado ‘Siddharta’ y ‘Demian’). ‘El lobo estepario’ me trajo mi primer trabajo interesante; me quedé a laburar en la misma librería. Primero cadete, luego vendedor y terminé, varios años después, como encargado. La librería tenía, en una habitación al fondo, una imprenta. Esos fueron los ingredientes para preparar la receta que me llevó a ser lo que soy. Impresor, diseñador, ficcionador, editor y enamorado del libro y sus universos fascinantes.

¿Cómo llega a dar un taller de escritura en la Cárcel de Devoto?

En 2010 presenté un proyecto en el Ministerio de Justicia de la Nación para desarrollar un taller sobre la temática emprendimiento. Pienso que a las personas privadas de libertad hay que darles la posibilidad real de reinsertarse en la sociedad. Me lo aceptaron y trabajé seis meses en la cárcel de mujeres de Ezeiza. En ese contexto se comenzó a desarrollar la propuesta de ‘Ficcionadores’ (así se llama el taller de escritura para mentes inquietas).

Pasaron nueve años, y este 2019 me permitió comenzar a desarrollarlo en la Cárcel de Devoto. Durante 2018 dicté en Devoto tres talleres sobre emprendimiento (con el Programa ‘PIE’ del GCBA). Esta experiencia me reactivó la idea original que había pensado para Ezeiza. Presenté una propuesta y el área Educación del penal la aceptó. Comencé el 24 de febrero de este año. Llevamos casi tres meses de trabajo.

¿Está vinculado a algún programa educativo?

No. Es una propuesta personal. Se dicta en las aulas que el área Educación del penal gestiona dentro de la cárcel, donde también cursan primaria y secundaria.

Mario Spina en la puerta de la Cárcel de Devoto
Mario Spina en la puerta de la Cárcel de Devoto

¿Qué interés encuentran los internos en la escritura?

Se acercan, principalmente, los que están interesados en aprovechar el tiempo libre realizando alguna actividad que les sea atractiva. Si bien la convocatoria interna depende del área Educación, no están obligados a asistir. La mayoría van descubriendo, de a poco, que ellos también pueden escribir.

Se acercan para participar los reclusos que están interesados en aprovechar el tiempo libre realizando alguna actividad que les sea atractiva”

Son aulas sencillas, algunas oscuras, un poco deprimentes: pupitres, pizarrones verdes para tiza, muy de escuela primaria. Los participantes provienen de distintos pabellones del penal.

La situación en la que se encuentran los alumnos del taller -condenados, procesados, a la espera de un juicio­-, ¿influye a la hora de preparar la clase?

Sí, es así. La experiencia previa, con el dictado de talleres sobre emprendimiento, me hizo conocer la dinámica propia de este espacio. Hay tiempos, en el grupo se respeta la palabra de cada uno de los participantes. Durante las dos horas que dura el taller, se vive un espacio de libertad, todos pueden comentar, pensar, proponer, compartir. No importa si ese día no cumplimos con los temas preparados, lo que realmente importa es la comunicación y la libertad de pensar.

Durante las dos horas que dura el taller, se vive un espacio de libertad, todos pueden comentar, pensar, proponer, compartir”

¿Cuáles son los objetivos?

El objetivo principal que me planteo como ‘facilitador’ de este espacio es, justamente, trabajar para que se viva en libertad. Cuando hablo de libertad me refiero a esa libertad que nadie te puede quitar, la libertad de pensar. Cuesta. Los muchachos están muy condicionados por sus historias personales y por el contexto de encierro. De a poco se van soltando. La mayoría de ellos no son lectores, mucho menos personas acostumbradas a escribir.

Las primeras historias desarrolladas son autorreferenciales. Tienen muchas experiencias para contar, algunas son vidas de novela. Estamos trabajando para que, de a poco, salgan de sus jaulas autoimpuestas, los animo a que comiencen a escribir ficciones. Que utilicen la voz de su memoria y las imágenes conocidas, agregando hechos ficcionales. Para algunos es más sencillo, a otros les cuesta salir de ese relato al estilo crónica en primera persona. Es un bello desafío.

¿Cuáles son los disparadores de historias?

Trabajamos desde las imágenes y la imaginación. Algunas veces leemos un párrafo, de un cuento, por ejemplo, y a partir de allí les propongo que cada uno vea a ese texto, que se lo plantee en imágenes, que luego piense -también con imágenes- en cómo podría continuar ese relato, y que luego lo escriba con sus propias palabras y estilo. Esta actividad funciona muy bien.

Les suelo dejar tarea para la semana, pensada con el mismo criterio. Escribo un inicio diferente (según las posibilidades individuales de escritura) para que cada uno lo trabaje. Busco en esos textos ficcionales el ingrediente social, para que incluyan algo de la realidad del contexto externo; que salgan del encierro (con sus mentes) y que se incorporen a la realidad socio-política-económica de nuestro país (la conocen, están muy al tanto de lo que nos está pasando, sus familias lo viven a diario).

¿Cómo es el momento de compartir los textos?

Es un instante maravilloso. Los animo a que los lean en voz alta, sus compañeros escuchan muy atentos. Luego se charla sobre el trabajo de cada uno. Ahí surgen nuevas ideas. También los incentiva mucho que sean leídos afuera, por eso los publico en el blog ‘Ficcionadores’. Cada semana esperan los comentarios de los lectores, junto a mi informe de cuántas visitas tuvieron sus escritos, tanto en el blog como en las redes sociales.

¿Cuáles son las dificultades de escribir en el encierro?

Ellos en el penal trabajan, la mayoría también estudia; esto les ocupa buena parte del día. Luego, dependiendo del pabellón que habiten, tienen la posibilidad de escribir en un espacio propio. Algunos son espacios tranquilos, otros me comentan que no les permiten concentrarse. Por este motivo escribimos en clase. Ellos y yo. Desarrollar algunos escritos en el mismo espacio compartido es muy motivador.

¿Existen proyectos culturales nacidos dentro de la cárcel?

Sí. Muchos. Uno de ellos es la revista Pensando en voz alta‘, nacida del taller de libre expresión del CENS 24. Y el 10 de mayo empieza a funcionar una nueva propuesta de acercamiento a la lectura, ‘Puente de libros’ que, quincenalmente, llevará textos para compartir, charlar y escribir.

¿Cree que la escritura pueda servir como elemento de inclusión?

Cuando me puse a pensar esta misma pregunta, al comenzar a desarrollar la idea de cómo sería el taller y para qué podría servir, me encontré con este breve resumen: “El trabajo de revisión del novelista y psicólogo Keith Oatley -de la Universidad de Toronto, Canadá, publicado en la revista científica ‘CellPress’ y titulado ‘Fiction: Simulation of Social Worlds (Ficción: Simulación de mundos sociales)’-, nos muestra que la literatura de ficción es la simulación de nosotros mismos en interacción. Tras un riguroso y elaborado repaso de datos y consideraciones sobre psicología cognitiva, Oatley concluye que ese tipo de literatura, al ser como una exploración de las mentes ajenas, hace que quien lee mejore su empatía y su comprensión de los demás.”Parece que sirve, nomás.

¿Nos dejaría alguna reflexión?

Lamentablemente, se han desarrollado ficciones televisivas que muestran exclusivamente un lado de la vida en los penales, el lado que más vende, que más factura, el más sangriento, el que está lleno de facas, narcotráfico y violencia. Vivir en el encierro incluye algunas de esas realidades, pero incluye también historias de seres humanos que desean compartir la vida con sus familias, que anhelan poder vivir como lo hacemos cualquiera de los que tuvimos la suerte de vivir otra realidad. Algunos de los internos ya fueron juzgados y pagan su pena, otros -muchísimos- esperan la fecha del juicio. Son los procesados. Todos merecen una nueva oportunidad, muchos de ellos lo trabajan a diario, lo hacen estudiando y capacitándose.

Se han desarrollado ficciones televisivas que muestran un lado de la vida en los penales, el que más vende, el más sangriento, lleno de facas, narcotráfico y violencia, pero hay otro con historias de seres humanos”

Poder conocer este contexto, y compartirlo durante unas horas semanales, me permitió conocer de primera mano estas otras realidades, las del encierro tras las rejas.

También me brindó la posibilidad de comprender el otro encierro, el cotidiano, ese que ni nos damos cuenta que existe y gira alrededor de nuestros propios límites. Ese otro encierro es el que, muchas veces, nos lleva a juzgar a quien es distinto, a quien vivió otras realidades, a quien no tuvo las mismas posibilidades. Creo que cuando logremos desprendernos de nuestros encierros mentales habremos crecido como sociedad, aprendiendo de los errores propios.

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4 thoughts on “Mario Spina: “A los reclusos hay que darles la posibilidad de reinsertarse en la sociedad”

  1. Gracias por esta entrevista. Noble si las hay, la tarea de educar y ofrecer oportunidades en un ambiente de reclusión para personas que no tuvieron ni tienen otra realidad,. Lo maravilloso de creer y hacer que se pueda tener una vida digna.

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