Radio Abrojos se nutre en su programación de jóvenes conductores.

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Mariel Tamborini: “La radio le devolvió a los chicos las ganas de superarse”

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos La Directora de la Escuela Especial N° 502 de Ezeiza describe el trabajo de educación integral que realiza en la emisora ‘Abrojos’ dentro del establecimiento.

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Pablo Kulcar
pablokulcar@hotmail.com

Mariel Tamborini Radio Abrojos
Mariel Tamborini, responsable de Radio Abrojos.

Cada día Mariel Tamborini recorre las calles que la separan de la Escuela Especial N° 502, en la localidad bonaerense de Ezeiza, a 37 km de la Capital, con la satisfacción de estar haciendo las cosas bien. La tarea diaria es ardua y todavía queda mucho por hacer, tanto en la primaria que dirige, como en la radio que funciona dentro de la institución, verdadero puente que une a la comunidad educativa con el barrio.

Aunque tal vez el valor agregado de Radio Abrojos, tal el nombre elegido para tan ambicioso proyecto, sea el de integrar a los chicos con necesidades especiales que asisten a la escuela, con los jóvenes de la comunidad que sumaron fuerzas al emprendimiento.

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Kuma conduce un programa de música en Radio Abrojos. (Imagen. Facebook RA)

Integración, superación, aceptación

La interacción lograda es lo que más enorgullece a padres y docentes, ya que superando las diferencias se construye un espacio de aceptación mutua. Y es allí donde el trabajo de los maestros de la escuela se engrandece aún más. Las necesidades son muchas en el barrio.

Habitada por clases humildes y trabajadoras, la localidad de Ezeiza presenta la problemática lógica de los barrios más lejanos del conurbano bonaerense. Familias que subsisten gracias a los planes sociales, que padecen iniquidades y falta de oportunidades, conforman una composición social con una idiosincrasia particular, arraigada en esta zona del Gran Buenos Aires.

En este marco no es sorprendente ver casos de violencia juvenil, chicos con problemas de aprendizaje e inadaptación social. Por todo esto, el trabajo de Tamborini es digno de destacar. En su ámbito educativo recibió a El Café Diario, para conversar sobre su tarea integradora.

En las ondas

¿Cómo surgió la idea de tener una radio en la escuela?

La idea surgió en 1996, cuando aún no teníamos edificio propio. Por ese entonces funcionábamos dentro de la Escuela 204, ahora lindera, más el agregado de aulas modulares. Fue (Eduardo) Duhalde, gobernador en ese momento de la provincia de Buenos Aires, quien se comprometió a construir un edificio propio, pero para ello nos pidió que elaboráramos un proyecto para adicionar algo a la tarea curricular.

Ese fue el nacimiento de la radio dentro de la escuela. Fue el por entonces director Carlos Barrio, quien nos convenció de la necesidad de tener algo que le diera identidad propia a la escuela. De esa forma pudimos suplir esa marca de 14 años sin edificio y superar la condición de itinerante que teníamos, que en muchos aspectos nos hacía invisibles.

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Los niños tienen su espacio en Radio Abrojos. (Imagen: Facebook RA)

Entonces fueron visibles y audibles…

Claro. Y así surgió el proyecto comunicacional que buscó desde un principio construir una identidad en chicos de una escuela especial, recordando que lo que hoy se denomina “especial” antes era llamado “diferencial”. Es decir, la escuela era como un depósito donde se dejaba a aquellos niños que no podían responder a las consignas de la escuela normal.

Es hacerlos bien visibles, dentro de la propia comunidad educativa.

Sí, es un cambio de paradigma, es una modificación sustancial de los lineamientos y políticas curriculares. Es poder mostrar que nuestros chicos con necesidades especiales debían ser abordados por las autoridades educativas como sujetos de derecho, es decir, que se los instruya y acompañe para acceder a ciertas oportunidades que les corresponde tener.

De las aulas abiertas, a la convocatoria

¿Cómo fue el trayecto hasta que pudieron poner en marcha la radio?

Existió un programa de aulas abiertas a la comunidad, lo que nos permitió abrir la escuela los sábados. Este fue el punto para convocar a los jóvenes de la zona a que nos presentaran sus inquietudes para con el medio, es decir que nos contaran qué les gustaría hacer en una radio zonal.

Comenzaron a llegar chicos y eso trajo mucha angustia en los padres de nuestros alumnos, que, acostumbrados a la sobreprotección, veían con malos ojos que el afuera se nos metiera adentro. El mayor de los miedos era pensar qué van a hacer estos chicos con los nuestros… Somos una escuela del conurbano, donde el tejido social está sumamente dañado.

Adentro y afuera, un mismo ser

¿Cómo fue la relación de los docentes con los padres frente a esos temores?

Fue difícil. Tuvimos que formar una comisión de padres que durante un año estuvo controlando y fiscalizando, no sólo a los que venían de afuera, sino también qué contenidos querían traer. Aunque este tema siempre fue potestad de la Dirección, y esto es una radio, la intención es darles alguna formación mínima. La intención es cuidarlos, no exponerlos.

¿Como fue la integración de los de adentro con los de afuera?

Lo primero era hacer que los chicos de la escuela sintieran la radio como algo propio, algo que tienen que cuidar y que es de ellos y para ellos. Cuando tuvieron esa imagen incorporada ya fue más fácil que se acepten todos mutuamente.

Primero trajimos chicos que hacían la parte técnica y luego algunos de los nuestros hicieron lo mismo con programas de chicos de afuera. En ese intercambio de roles, aprendieron, se conocieron y se informaron en algo tan importante como capacitarse para un trabajo.

La difícil tarea de derribar prejuicios

¿Pudieron cambiar la mirada del chico que no conoce al que tiene necesidades especiales?

Fue un trabajo de adaptación y sensibilización. Debieron aceptar que aquellos a los que ven distintos son parte de lo mismo, de la radio, de la escuela, del barrio y de la comunidad.

Hubo que erradicar ciertos mitos y prejuicios y darles la posibilidad, a los que venían con otro bagaje de conocimientos, de ayudar al más débil. Esto se dio de muchas formas, en ayudarlos a leer, a buscar música, a manejar temas de la computadora, en fin, un acercamiento real en un lugar común.

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Radio Abrojos se nutre en su programación de jóvenes conductores. (Imagen: Facebook RA)

Un, dos, tres, programando…

¿Cómo se arman los programas con los alumnos de la escuela?

Cada programa es armado por la docente. Ella designa los roles: uno hará de productor, otro de periodista, otro será el que leerá la consigna que se estableció. Todo esto se arma en el aula para lo que será el próximo programa, de esta manera salen ensayados al aire.

En los primeros tiempos se hacían simulacros con el micrófono cerrado para evaluar la disponibilidad y adaptación de cada uno. A veces el que tenía que leer pasaba a otra tarea y el que ponía la música pasaba a leer; obviamente que toda la mirada era de la maestra, para evaluarlos en relación con el nuevo espacio.

Pero cuando salían al aire a todos les generaba algún cambio. Es saber que hay otros afuera que te están escuchando.

La importancia de escuchar y ser escuchados

Ahí está el valor agregado. Que los chicos sientan que son escuchados…

Exacto. Ellos esperan el llamado telefónico, porque la radio es un medio que comienza desde un primer silencio y va hacia una comunicación que se escapa de tus manos, que es recibida por el otro lado y que, desde allí, te lo hace saber. Eso les da placer, les da identidad. Ellos desean ser escuchados y a veces es tan simple y complejo como eso. Quieren que se escuche lo que tienen para decir.

Un medio para el crecimiento personal

¿Qué cambios pudieron notar en los chicos después de vivir esta experiencia?

Básicamente un cambio de relación, con los demás, con sus padres; en algunos casos aquellos que no hablaban, ni interactuaban, ahora leen con fluidez, manejan los aspectos técnicos de la consola mientras se hace el programa…

Hasta en algunos casos desarrollaron alguna capacidad crítica de su propia realidad o de la que escuchan sobre lo que los rodea. Tuvimos casos de chicos que estaban muy enojados con lo que les pasaba y sólo la radio les devolvió las ganas de superarse.

Tenemos chicos con problemas de autismo leve, otros con algún grado de esquizofrenia, otros con actitudes fóbicas. Todos han podido desarrollar algo en el trabajo radial.

Relacionarse, la premisa más importante

¿Qué casos de superación podés destacar?

Los de Mauro, Cristian y Agustín, que son tres casos ejemplares.

Mauro está en silla de ruedas; padece una enfermedad degenerativa y progresiva que le impide movilizarse, por lo que pasó un largo tiempo encerrado en sí mismo, sin comunicarse. Cuando fue llevado por primera vez a la radio, se interesó por los controles. Ahora ya opera algunos programas y quiere participar en otros.

Cristian no hablaba. Fue puesto con algo de temor delante de un micrófono y ahora hay que hacerle señas para que deje de hablar.

Y Agustín tiene un principio de esquizofrenia, enfermedad que no le privó de elegir un tema como la astronomía para hacer un programa semanal, en el que se desenvuelve con felicidad y entusiasmo.

Ellos no sólo pudieron superar sus dificultades físicas o emocionales en el ámbito radial, sino que además cumplieron con la premisa más importante: se relacionaron con los demás, con lo cual me doy por satisfecha.

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