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«Escribir brinda el placer de crear y la tristeza de sospechar fallas»

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos El escritor y editor habla de sus proyectos para este año y reflexiona acerca del significado del singular proceso de la escritura.

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Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

Por Mirtha Caré (eme.elcafediario@gmail.com)

Marcelo Rubio es escritor, editor y conductor del programa radial ‘Kriminal Mambo’ (AM 530). Publicó los libros de cuentos ‘Bajo el Signo de Eva‘, ‘Fútbol sin tiempo’ y ‘La Strada’ . En 2018 publicó la novela ‘Lo que trae la niebla’ y en 2019 reincidió en el género con ‘El Cristo roto’. Hoy hace una pausa y, con la cordialidad y el sentido del humor que lo caracteriza, recibe a El Café Diario.

Disfrutar del proceso

¿Qué es lo que menos le gusta de escribir?

En verdad disfruto el momento de la escritura. Quizá hay en mi cabeza un tiempo, un momento, en el cual comprendo que voy a fallar en el intento de lograr un escrito acorde, que tendrá imperfecciones y que, es muy posible, dichas imperfecciones sean difíciles de subsanar. Trabajar con la palabra, con algo tan maleable, brinda el placer de crear y la tristeza de sospechar las fallas de esa creación. Pero básicamente disfruto todo el proceso de escritura.

Si se le ocurre una idea en un lugar o momento insólito, ¿cómo se las arregla para recordarla?

En mi caso, ya el hecho de que se me ocurra una idea es algo insólito. Más allá de eso, suelo andar con papel y lapicera encima para anotar la frase o la idea. También tengo un grupo de WhatsApp con X persona a la que, adrede, saqué de ese grupo y allí me mando un audio o escribo lo que se me ocurrió.

Por otro lado, tengo un pequeño fichero donde luego vuelco algunas de esos conceptos que a veces pueden servir a futuros muy lejanos y que, por cierto, con el avance de mis años ese futuro se torna cada vez más breve.

Recomendaciones y proyectos

Leer o escribir. ¿Cuál elige y cómo suple la falta de la otra?

Si tengo ganas de escribir, o si tengo la idea de lo que voy a escribir, la lectura quedará postergada. No soy de sentarme a trabajar a escribir muchas horas seguidas, digo, lo hago de a tandas. Por lo tanto, esa postergación de lectura solo implica, como máximo, un par de horas.

Tres libros de autores contemporáneos que recomendaría.

Voy a hacer hincapié en tres novelas. ‘El último chiste del gran Jacobi’, de Eduardo Goldman, ‘Shunga’, de Martín Sancia Kawamichi y ‘Como si existiese el perdón’, de Mariana Travacio. Tres libros a los que cada tanto aprovecho para releer.

¿Qué proyectos tiene para este año?

El primer proyecto es el de todos los años, ser millonario. Dado que ya desde el 1° de enero advierto que se vuelve imposible, me vuelco hacia ambiciones menos excitantes. Saliendo de la broma, a nivel literatura tengo la idea de corregir dos novelas que terminé de escribir el año pasado y que están “descansando”. Además, estoy procurando moldear unos cuentos sobre músicos de rock y tengo otro proyecto, que seguramente no lograré darle forma, es contar La Biblia, en una versión diferente.

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