Maradona y Castro, conexión hasta en el final de sus vidas

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos Semblanza de la vida que vivió Diego Maradona en Cuba, donde afianzó su amistad con Fidel Castro, con quien ahora comparten fecha de muerte.

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Por Rodolfo Colángelo (rodocolangelo@yahoo.com)

La muerte de Diego Armando Maradona provoca consternación en todo el mundo, un sinfín de homenajes, reconocimientos de personalidades, clubes, jugadores, exjugadores, dirigentes. Y repercute especialmente en Cuba, que junto con Argentina e Italia -obviamente Nápoles– constituyen tres regiones donde el espíritu maradoniano trasciende lo deportivo para ligarse al afecto entrañable, al ser querido más allá de toda circunstancia.

En Cuba nació una estrecha relación entre Diego y Fidel Castro, a quien Maradona llamaba «mi segundo papá». La casualidad quiso que ambos hayan fallecido un 25 de noviembre, el Comandante en 2016 y El 10, en este fatídico 2020.

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Diego Maradona y Fidel Castro, una amistad entrañable.

Su extensa estadía en la isla para someterse a un tratamiento médico cimentó el camino de su amistad y admiración mutua.

La futbolización de Cuba

Además, instaló en los cubanos la pasión por el fútbol, un deporte casi ignorado por ellos que siempre se habían volcado a la práctica del béisbol. Si en los años 90, por citar alguna década, era posible ver en las plazas y parques de La Habana a los padres jugando al béisbol con sus hijos, a partir de la presencia de Maradona esas imágenes comenzaron a cambiar: padres e hijos practicando fútbol y también programas de televisión en donde se explican las reglas de ese deporte.

Hasta existe un equipo de veteranos fundado por un exiliado argentino en los años 70 que lleva el nombre de Villa Fiorito en honor a DiegoMaradona lo apadrinó- y sus jugadores lucen la camiseta de Boca Juniors.

Un padre y un hijo

El sitio Cuba Debate rindió homenaje a Diego tras la noticia de su muerte y reprodujo parte del intercambio que mantuvo con el líder cubano. Casualidad o causalidad, partieron a la eternidad en una fecha idéntica.

Cuando llegó a La Habana para despedir los restos de Fidel Castro hace cuatro años, Maradona se confesó: «se fue un grande, no tengan dudas. Fidel deja una herencia clara y bella que no podemos traicionar. La leyenda sigue viva en nosotros. Me siento cubano. A mí me han dado muchísimo amor en mi enfermedad. Y hoy que me levanto todas las mañanas y puedo practicar deportes, eso se lo debo mucho a Fidel«.

Según fuentes del gobierno cubano, Maradona sostuvo que Fidel «fue como mi segundo padre, porque me aconsejó, me abrió las puertas de Cuba cuando en Argentina había clínicas que me las cerraban, no querían la muerte de Maradona. Y Fidel me las abrió de corazón».

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Afianzaron su amistad durante la estadía del futbolista
en Cuba, para tratar temas de salud.

De líder, a líder

A su vez, Fidel Castro le envió una carta a Diego donde le dice: «admiro tu conducta por diferentes razones. Tú has vencido las pruebas más difíciles como atleta y joven de origen humilde. Igual que tú, saludo a Messi, formidable atleta que da gloria al noble pueblo de Argentina, nada puede separar lo que ambos tienen de gloria y prestigio, a pesar de los mezquinos esfuerzos de los intrigantes».

Diego siempre recordaba que durante su tratamiento en Cuba, Fidel Castro le llamaba todos los días para preguntarle sobre la evolución de su salud y para dialogar sobre deporte y política.

Por su parte, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez expresó: «la muerte de Maradona nos golpea justo un 25 de noviembre. Su amistad con Cuba y en especial con Fidel lo hicieron parte de este pueblo. El mundo llora al ser humano, al futbolista, al amigo».

Diego y Fidel se conocieron en 1987, durante un viaje del 10 a La Habana. Maradona se tatuó una imagen de Ernesto ‘Che’ Guevara en un brazo y el rostro de Fidel en la pierna.  

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