Madre hay una sola, la historia de Biocosmética Exel

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Biocosmética Exel nace de la inspiración de una madre a sus hijos. La historia que llevó al éxito a los hermanos Héctor y Víctor Lo Riggio.

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Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por la Lic. María Alejandra Fraser
Producción: Silvia Martínez
elcafediariopuntocom@gmail.com

Cuando era niño, Héctor miraba los frascos de crema que su mamá tenía en el tocador, y cómo ella se ponía cada noche esas untosas fórmulas para la piel. Su madre, inmigrante italiana, trabajaba incansablemente junto a su esposo para llevar adelante la vida que eligieron compartir junto a sus cuatro hijos en Argentina. Observándola desde la puerta de la habitación, él sentía que en esos minutos de estar frente al espejo, ella volvía a ser ella, se encontraba con sus sueños, y sonreía dulcemente evocando quizás los recuerdos de su infancia, su casa de piedra, los atardeceres en Milano. Así comenzó a gestarse Biocosmética Exel.

Los rituales de belleza de Catalina quedaron en su retina, en su memoria, y siguen siendo parte de la inspiración que le mueve y que moviliza también a su hermano Víctor para llevar adelante esta empresa innovadora de cosmética creada hace 33 años, que exporta a 26 países y tiene una mirada profundamente ecológica y sustentable.

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Héctor Lo Riggio (izqda.), Alejandra Fraser y un agente comercial de la compañía. (Fotos: Biocosmética Exel)

Desde la cocina: la génesis

Al principio todo fue intuición y praxis. Víctor, después de recibirse de ingeniero químico, comenzó a experimentar fórmulas cosméticas en la cocina de su casa, siguiendo el impulso que lo marcó de chico al contemplar a su mamá. No tardó mucho en que el hobbie se convirtiera en un proyecto interesante y su primera y mas fiel cliente fuera su propia madre, al igual que sus amigas, quienes le pedían mas cremas.

“A mí siempre me gustó mucho la comercialización y cuando vimos que más gente empezaba a solicitar los productos porque le gustaban, e incluso los quería pagar; nos miramos con mi hermano Víctor y pensamos que podía llegar a funcionar”, recuerda Héctor Lo Riggio. Fue así que decidieron darle forma a su idea y tras varios ensayos en la cocina -y algún que otro accidente-, su padre decidió alquilarles un lugar fuera de la casa para que pudieran experimentar tranquilos y que el hogar familiar no corriera peligro.

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Los primeros grandes pasos

De ese espacio, su nuevo laboratorio, salieron los primeros cinco productos para vender: “no tenía auto y me tomaba el tren en la estación Ramos Mejía, me bajaba en Caballito y ahí, con mi maletín, me ponía a ofrecer los pocos productos que teníamos. En ese momento la gente no conocía la marca pero te abría la puerta de su casa y te invitaba un café mientras le explicabas qué era lo que vendías”.

De esa manera conocieron a una muy buena cosmetóloga que vivía en Belgrano y que los ayudó a crecer ya que tenía un grupo de clientes de un gran poder adquisitivo al que le vendía los productos. “Me compraba muchas cremas y a veces eran tantas que había que hacer dos viajes en el día desde San Justo con dos bolsos de 10 kilos en cada mano”.

En una de sus largas jornadas de ventas en casas particulares y peluquerías, se acercó un señor con un maletín similar a preguntarle qué estaba vendiendo. Cuando Héctor le explicó que se trataba de cosméticos, el hombre le dijo que él también ofrecía productos pero capilares y le comentó que no estaba conforme con la calidad de los mismos. El hombre le propuso que empezaran a fabricar para él“Le pedí los datos y a los dos meses ya estábamos elaborando una pequeña línea capilar. Eso nos hizo fabricar por primera vez para un tercero y, a la vez, agrandar el porfolio de productos que teníamos”.

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Primeros éxitos

Si bien los primeros grandes clientes de Biocosmética Exel eran centros de belleza en Capital Federal y Gran Buenos Aires, el objetivo era llegar a distribuidores de productos de belleza que definieran su forma de comercializar la línea profesional, y les costaba mucho llegar a ellos en la metrópoli. Los hermanos Héctor y Víctor Lo Riggio decidieron entonces empezar a viajar al interior del país para evaluar el mercado y fortalecerse desde ese lugar.

“La gente del interior es diferente, está abierta a recibir una marca nueva y la forma de venta es mas amigable. Hasta había gente que nos esperaba con un asado. Ellos fueron los primeros que nos abrieron las puertas para que los distribuidores de la ciudad quisieran tener el producto“, rememora Héctor. Sin embargo, ese no era el único objetivo de la empresa familiar.

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Desde la concepción de su proyecto tuvieron presente la idea de cruzar los límites de Argentina y ser conocidos en el exterior. A mediados de 1994 la marca ya tenía un nombre en el mercado profesional de Argentina, y Héctor y Vìctor empezaron a pensar en crear un producto que les permitiera concretar su sueño.

Desde el primer viaje hubo resultados: un representante en Uruguay y un importador en Paraguay, quienes serían muy importantes para el desarrollo de la empresa en otros países. “Ahí aprendimos a exportar, que es algo muy distinto a vender a nivel nacional. A veces te lleva hasta dos o tres años entender cómo es la forma de consumo de cada país, y eso no es nada fácil”, describe Héctor, presidente del Laboratorio.

Otros mercados: el gran salto

Con una gran visión de negocio, Héctor le ofrece a la hermana de uno de sus distribuidores más importantes y amigo de la adolescencia, vender los productos en Estados Unidos cuando ella le cuenta que se va a radicar allí. La crisis de 2008 en EE.UU. hizo que la sociedad casi se fuera a pique al desplomarse el consumo interno. Al caer las ventas pensaron en cerrar el negocio. “Para nosotros fue duro manejar esa posibilidad porque era la carta de presentación que nos permitió llegar a otros mercados, pero, afortunadamente, el mal momento pasó y tras siete meses, el teléfono empezó a sonar nuevamente”, narra.

Hoy en día, esa sede de la compañía tiene 25 personas trabajando, y es uno de los pilares fundamentales del negocio.

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Embajadora de Argentina

En la actualidad, Biocosmética Exel es una empresa que lleva como estandarte la Argentinidad. “Tenemos una división en la que fabricamos con nanotecnología de última generación. Por otro lado, tratamos de crear productos con fitocosméticos de gran efectividad que tengan que ver con nuestro país para diferenciarlos en el mercado externo. Un ejemplo de ello es la línea de yerba mate”, indica Héctor. 

Biocosmética Exel diseña líneas naturales con activos 100% vegetales, sin parabenos, sin derivados del petróleo, ni sulfatos en todas sus líneas: facial, corporal y capilar. El secreto de su posicionamiento y éxito, además del esfuerzo y la pasión convertida en realidad, ha sido siempre estar a la vanguardia de lo que busca el cliente, lo que marcan las tendencias globales, y en equilibro con el medio ambiente.

Todo ello, gracias a sus productos y envases biodegradables y a su gran mirada verde que la ha ubicado desde hace mas de dos décadas en un lugar de avanzada. En cada uno de los pasos de la empresa, continúa impresa esa imagen inspiradora que surgió desde el reflejo de su madre en un espejo y el disfrute por sus rituales de belleza, allá lejos y hace tiempo.

RUTINA MATUTINA PARA EL DÍA A DÍA
Limpiar el rostro con una emulsión o gel de limpieza de acuerdo al tipo de piel (453 Emulsión de limpieza con Vitamina E ).
Tonificar e hidratar con una loción herbácea con activos naturales y descongestivos (480 Loción con Aloe Vera).
Corregir con una crema, emulsión o serum, que contengan antioxidantes, vitaminas y proteínas. (918 L’Oxygeniste Serum ).
Proteger un producto que contenga filtros con FPS + 30 y activos antiage (872 Pantalla Urban XL con color y FPS 31).
En tiempo de coronavirus, sumar a la higiene recomendada el uso de Loción Antibacteriana con activos (cod 482) Cloruro de Benzalconio y alcohol, tanto en las manos como en toda superficie que necesite desinfección.
Finalmente, aplicar crema para manos con Manteca de Karité y Vitamina E para dejarlas suaves y hermosas.

*La Licenciada María Alejandra Fraser es especialista en Comunicación y Marketing Estético, consultora y disertante internacional en temas relacionados al negocio estético, miembro de la Day Spa Association y Gerente de Comunicación y Relaciones Institucionales de Biocosmética Exel Argentina.
*Silvia Martínez es relacionista pública en Moda, Belleza y Arte.

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3 comentarios

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Productos buenísimos, me llega mucho esta historia. Desde 1998 somos distribuidores de Exel en Escobar, la línea aumenta día a día su prestigio. Muchas satisfacciones y orgullo de representar a Exel.
Muy buenas personas los hermanos Lo Riggio y su personal todo.

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