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Los gremios de la Salud inician un plan de lucha con asambleas y paros

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Inés Tiphaine (chinisst@gmail.com)

Con el lema «Sanidad es prioridad«, el personal de las clínicas y sanatorios privados del país, enrolados en la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), ha iniciado un plan de lucha salarial.

Dado que no han tenido aumentos durante 2020 -un año particularmente duro para el personal de Salud- y que no ha hay ofrecimientos en ese sentido, enfermeros, camilleros, mucamas y personal de limpieza de los sanatorios y clínicas privadas de todo el país cumplieron este viernes 26 de marzo un paro de tres horas en el transcurso, durante el cual sólo han atendido urgencias.

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El personal de Salud reclama la recomposición de su salario.

Como anticipó el titular de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad (ATSA), Héctor Daer, si tras el paro no se obtiene  una respuesta favorable, el martes 30 de marzo se realizará una huelga de 24 horas. Daer enfatiza en que «hay que encontrar salidas, no queremos ir a una medida de fuerza, pero ¿hasta cuándo vamos a esperar? Esto se da en un año en que las consecuencias sanitarias son complejas, con el personal cansado, abatido y encima que no le alcanza la plata para llegar a fin de mes».

Guerreros en la pandemia

Enfermera veterana de la Guerra de Malvinas, vecina de la ciudad de Paraná, Alicia Mabel Reynoso reflexiona: «creo que el reclamo que está haciendo el personal de Salud es más que positivo porque vienen demostrando que son los únicos que se han mantenido trabajando durante toda la pandemia y exponiéndose. Son los verdaderos guerreros, así que apoyo todo reclamo, de norte a sur, de este a oeste, y soy parte de ellos».

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Alicia Mabel Reynoso, una enfermera con historia.

El  abogado Matías Desalvio, especialista en Derecho laboral, precisa que: «al personal de la Salud se le pagan los salarios más bajos del mercado laboral en relación con cualquier actividad y se le exige jornadas de entre 12 y 24 horas».

Además apunta contra el Estado, las empresas de medicina prepaga y las obras sociales cuando remarca la precarización de los trabajadores: «con aplausos no se para la olla». Y es categórico cuando denuncia que «el hostigamiento y la desprotección estatal del personal de Salud es inadmisible y debe cesar inmediatamente. Si los funcionarios y legisladores se hubieran reducido en un 5 por ciento el salario, como en otros países del mundo, podrían pagarse aumentos salariales que superen las expectativas de los profesionales de la Salud».

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Los carteles en los frentes de algunos de los más renombrados
nosocomios porteños son claros en sus reclamos.

Si bien la propia ministra de Salud de la Nación Carla Vizzotti ha destacado las reuniones que han tenido con los gremios y ha señalado que se trabaja en una propuesta para arribar a una solución, las medidas sindicales no se han hecho esperar dado el fracaso de las negociaciones paritarias. Los gremios habían solicitado un aumento del 16 por ciento a partir de abril, pedido que fue rechazado por las autoridades de la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS).

Más allá de las razones que puedan esgrimir los empleadores, la realidad es que mientras los trabajadores de la Salud están al pie del cañón y haciendo su tarea a destajo desde el primer día de la pandemia, los salarios están notablemente desactualizados.

Mucho sacrificio, poco reconocimiento

«Desde 2019 que estamos perdiendo el valor de nuestro salario, nos dieron una de las paritarias más bajas de la historia», reclama Claudia Díaz, enfermera de la Clínica de Internación Aguda de Rehabilitación y Cirugía (CIAREC), en diálogo con el diario Página 12 y precisa que en su caso y con el aumento que su empleador le prometió para abril «como enfermera de piso, mi salario va a quedar en 49 mil pesos, muy por debajo de la canasta básica, teniendo en cuenta todo lo que tengo que sostener, desde el alquiler hasta la niñera por la cantidad de horas que trabajo».

El abogado Desalvio sostiene que «las vacaciones de este sector estuvieron suspendidas durante todo 2020 y, honestamente, vamos camino a una repetición de escenario en 2021». El letrado agrega que «la lista de irregularidades sigue. Estamos frente a una situación de precarización laboral. Hay médicos que trabajan en pisos de Coronavirus que aún no han sido vacunados».

La vacunación del personal de salud es una de las prioridades del Ministerio de Salud de la Nación, pero aún quedan muchos trabajadores sin vacunar, al menos en la Ciudad de Buenos Aires. Alicia Mabel Reynoso, que ya ha sido vacunada, indica que «en Entre Ríos se está trabajando dentro de los límites que se puede porque las vacunas van llegando poco a poco. En la medida de lo posible, se va vacunando al personal que sea más necesario».

Respecto a la situación de sus colegas, reflexiona que «para cambiar las condiciones en que trabaja el personal de Salud primero habría que reconocerlos como profesionales, sobre todo a la enfermería. A partir de ahí, crear los medios y condiciones para brindarles un ámbito seguro a ellos y a la vez a los pacientes. A pesar de todas las complicaciones y desafíos que impone la pandemia, la Salud Pública ha respondido muy bien. No hemos tenido las famosas fosas que vemos en otros países. Tenemos que reconocer que el sistema de salud ha respondido a pesar de que hubo muchas voces que hablaban en contra».

El doctor Desalvio profundiza: «los tienen contra la espada y la pared por el juramento hipocrático. Me inclino a pensar que aquellos a quienes virtualmente les habíamos puesto la capa de superhéroes no son otra cosa que esclavos del sistema de salud, que no cuentan con una representación eficiente que los defienda de los abusos del Estado, de las prepagas y de las obras sociales».

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