Locos bajitos en casa: cómo se vive la infancia en cuarentena

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Por efecto de la cuarentena, los niños han de adaptarse a jugar, aprender e interactuar, encerrados. Locos bajitos en cuarentena. Qué sienten y qué harán cuando puedan salir.

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Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Bárbara Guerschman (barbara.guerschman@gmail.com)

¿Quién no recuerda la conmovedora canción ‘Esos locos bajitos’ que Joan Manuel Serrat compuso en 1982, inspirándose en el poema ‘Los hijos’, de Horacio Salas? En esa canción Serrat busca adentrarse en el mundo de los niños -los ‘locos bajitos’, tal como los caracterizó el humorista Miguel Gila-. Y también en el efecto que generan en los adultos, adecuándolos a sus urgencias. Es decir, domesticándolos al imponerles una serie de prohibiciones: no hacer, no decir, no tocar, no joder en general y con la pelota en particular.

Locos bajitos en casa: cómo se vive la infancia en cuarentena

En 2020, por efecto de la pandemia de coronavirus, los niños están enclaustrados y sus vidas alteradas. Hoy jugar en la calle con una pelota no es una opción. En este sentido, un proyecto objeto de debate actual es permitirles salidas recreativas, sobre todo a los niños con síndrome de espectro autista para quienes el encierro acarrea consecuencias severas. ¿Qué sienten los destinatarios de la canción en un escenario tan incierto? ¿Qué necesitan en tiempos de aislamiento, además de los cuentos para dormir y, por sobre todas las cosas, la contención?

A partir de las palabras de dos grupos de niños de entre 6 y 7 años, y de entre 11 y 12, buscamos respuestas a esas preguntas. Es que la vida de los chicos, la que pretendemos dirigir, tal y como dice Serrat, está alterada porque el mundo lo está, irremediablemente.

La pelota sólo puede rebotar en el interior de los hogares y las formas múltiples del juego están supeditadas a las obligaciones de cada casa. A las 3 de la tarde hay que ingresar a Zoom, Edmodo o cualquier otra plataforma virtual para que los maestros (signados a su vez por los desafíos de adecuar textos o lo que fuere a un formato digital), expliquen los contenidos mediante una pantalla.

Organización del tiempo en casa

Para los niños que recién están iniciando el ciclo primario, la vida comprende primeramente el recuento de sus rutinas de juego, compartidas con las personas de la familia. Sumado a la realización de las tareas escolares, el consumo de películas y series. Y valoran especialmente las charlas remotas con sus amigos.

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En cuarentena, los juegos se deben hacer dentro de casa. (Foto: Caleb Woods-Unsplash)

En este sentido, Palo (6 años) relata un juego que su madre le propuso utilizando un antifaz con el objetivo de atravesar obstáculos. Emi, de la misma edad, señala los juegos que comparte con su hermana en la terraza, empleando materiales como la masa mágica y las tizas.

La cotidianidad de Cami (11) incluye la concreción de las comidas diarias y las videollamadas ocasionales con sus amigas. Después de cenar, ve alguna película con su familia.

Belén, de la misma edad, se impuso una organización temporal que incluye la realización de ejercicios físicos, las tareas escolares y las videollamadas con sus amigas.

De acuerdo a Lola, también de 11, los días transcurren de una forma monótona “uno igual al otro” . Son las clases virtuales de piano y gimnasia semanales las que imponen quiebres en la jornada.

La escolaridad virtualizada

Las tareas señaladas deben entregarse en fechas límites (contemplando algunos atrasos) para lo cual Belén y Cami emplean plataformas para asistir a clases online que se dictan en días específicos, a las que concurren varios alumnos a la vez. Los ejercicios asignados por los maestros suelen completarse con amigos a través de videollamadas.

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La educación a distancia, el desafío impuesto por la cuarentena.
(Foto: Annie Spratt-Unsplash)

Para los niños que están en primer grado, las tareas se realizan con los padres y madres principalmente, e implican grados variables de dificultad en su resolución. En el caso de Luna, de 6 años, su papá y su mamá tratan de que la lecto comprensión sea lo más divertida posible.

En la canción, Serrat señala la falta de respeto al horario y a las costumbres, pero estas niñas crean sus horarios y hábitos aún enclaustradas en el hogar. No se puede dejar de respetar y configurar un sentido del tiempo, más allá de despertarse más tarde que lo usual para asistir a las clases. El horario se impone, aunque la obligación de asistencia escolar sea remota.

Abrir la puerta para ir a jugar

Más allá de la adecuación a la rutina, lógicamente se extrañan aspectos de la vida previa al aislamiento. Se añora el espacio de la escuela que incluye el contacto con los amigos y los maestros. Se extrañan los abuelos y, sobre todo, las actividades que se compartían con ellos, como ir a la plaza o al cine.

Definitivamente, no es lo mismo ver a los amigos en videochat que en persona porque, como señala Palo, a la distancia sólo se puede hablar pero no se pueden compartir juegos ni comer juntos.

Si la cuarentena finalizara hoy mismo, Palo acudiría inmediatamente a la plaza para encontrarse con sus amigos, deseando que fuera su cumpleaños. Cami saldría a gritar a la calle y celebraría el cumpleaños de aquellos que soplaron velitas en el período de la cuarentena.

No es casual que ellas destaquen el cumpleaños, aún teniendo diferentes edades, puesto que su celebración es cíclica y anual, como el tempo marcado por las agujas del reloj.

En este contexto, quizá son los niños quienes estén domesticando a los adultos, marcando que la vida continúa su ritmo a pesar de una pandemia global.

Los locos bajitos son de goma porque se adecuaron a estar en casa, pero no dejan de subrayar con precisión que la presencia física de los abuelos, los amigos y la escuela, son definitivamente irreemplazables.

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2 comentarios

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Muy bueno poder reflexionar sobre los efectos q tendra la cuarentena en el desarrollo de los niños.
Se agradece si tienen propuestas para q los abuelos podamos compartir con sus nietos a traves de una videollamada.

Creo que las video llamadas contribuyen bastante a paliar el alejamiento y la distancia física entre abuelos y nietos. Pero este vínculo se va a completar a nivel presencial cuando se termine la cuarentena. Así como también entre los maestros y los alumnos

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