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La llave para que la ESI llegue a todas las escuelas

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Inés Tiphaine (chinisst@gmail.com)

La Ley 26.150 establece que es obligatorio enseñar Educación Sexual Integral (ESI) en todo el país. Fue sancionada en 2006, pero todavía no se aplica en todas las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires. La cuarentena dificulta aún más esta situación, aunque los docentes intentan dictar los contenidos a distancia y adaptarlos a los escenarios cotidianos de sus estudiantes.

El Ministerio de Educación debe entregar materiales en todo el país para que sea posible brindarles la ESI a los alumnos. Además, es importante el rol de la escuela y la comunicación establecida con las familias, que deben estar informadas sobre los contenidos que corresponderán a cada nivel.

Falta perspectiva de género

María Ángeles Baroni, docente y referente sobre la Ley de Educación Sexual Integral de la Escuela Secundaria N 9 Nicolás Avellaneda indica que «la ley y el diseño curricular establecen que los contenidos deben ser transversales, es decir, que todas las materias deberían ser enseñadas desde una perspectiva de género. Para lograr esto, que es lo que indica la ley, el Estado nunca dispuso de los recursos (presupuesto) para asegurar, en principio, la capacitación en servicio, con relevo de tareas para todos los docentes».

Y agrega que «como la capacitación depende de la voluntad y el tiempo de docentes, que se anoten en algún curso de Escuela de Maestros o su postítulo (o el del Joaquín V. González (que no tiene vacantes para la enorme demanda que hay) o, ahora, la Diplomatura de la UBA, que es paga), la gran mayoría de la docencia no tiene ninguna capacitación formal en ESI. Por lo tanto, depende de la historia y el perfil de cada escuela (de sus docentes y conducción) que la ESI se lleve adelante y que los docentes comiencen a formarse de manera autodidacta con sus compañeros».

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 Los datos relevados por el diario Perfil en un reportaje de 2019 aluden a que «recién a partir de 2018 el presupuesto tuvo una actividad específica sobre este tema. Se trata del Programa de Fortalecimiento de la Educación Sexual Integral y el presupuesto proyectado fue de AR$21,9 millones. El más bajo de los últimos cuatro años. Para este año, al día de hoy el presupuesto Inicial es de AR$103 millones, pero el vigente es de AR$100,9 millones, de los cuales, hasta ahora, solo se ejecutaron AR$33,6 millones».

 Durante 2020 se ha solicitado un pedido de derecho a la información sobre el  presupuesto que se otorga para la Ley de Educación Sexual Integral al Ministerio de Educación, y no se han obtenido respuestas. 

Avance lento e insuficiente

Karina  Olivares, secretaria de Derechos Humanos de la Asociación Docente Ademys, puntualiza que «que cada año se avanza, pero no lo suficiente, ni lo que marca la ley. Tiene que ver con la falta de capacitaciones, que son muy escasas. Por ejemplo, si uno ve en la cartilla del programa, son muy pocas y se llenan en seguida. El postítulo tiene una cantidad limitada  de docentes para que se inscriban. Por parte del Ministerio de Educación deberían brindar más posibilidades de formación obligatoria en todas las escuelas, de capacitaciones en servicio».

La docente María Ángeles Baroni asegura que «es cierto que a partir de la Resolución CFE N°340/18, se intentó, de alguna manera, institucionalizar el rol de referente ESI. La creación de Equipos ESI fue una forma de legitimar lo que ya hacía mucho que se venía haciendo. Sin embargo, esa resolución no resolvió los problemas de fondo que tiene la implementación. Se reconoce a uno, a lo sumo a dos docentes por escuela, cuando por lo general son equipos de varios docentes los se encargan hace años de esta tarea. Además, la mayoría de los docentes que la llevan a cabo lo hacen de manera gratuita, puesto que no hay cargo creado para ello. Los que tenemos suerte asignamos horas que están dentro de nuestro cargo de las materias».

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Uno de los problemas que atraviesa la Ley ESI es que desde la formación docente se necesita haber un cambio en la enseñanza.  Por ejemplo: si se enseña la materia Historia, tiene que ser dada desde otra mirada, con los contenidos de la ESI. Olivares enfatiza en que «no sólo hace falta una materia que se llame ESI o talleres o un postítulo, sino que haya una perspectiva de género, de derecho. Si esa perspectiva no se brinda transversalmente desde los profesorados, no estará en las materias que se dicten. Es imposible después trasladarles a los alumnos el contenido de la ESI a las aulas. Esto todavía no existe. No hay capacitaciones en servicio. Realmente exigimos que las haya en el horario de trabajo»

Alumnos pendientes del Congreso

Los alumnos se cuestionan, sobre todo en el nivel medio, sobre la ESI. Por eso es necesario poder darles respuestas por parte de los docentes, Olivares explica que «la Ley de la ESI viene a cuestionar una visión machista, patriarcal, de la sociedad. La ESI apunta a que se piense de otra manera, que los adolescentes no tengan una mirada discriminadora y que puedan pensar vínculos saludables, sin violencia, ser sujetos con derechos».

En el Congreso de la Nación  todavía continúa el proyecto de la reforma de la ESI sobre los artículos 5 y 8. El artículo cinco alude a al ideario de cada institución o de sus miembros para que la Ley de Educación Sexual Integral se aplique según sus ideales. Baroni especifica que «la reforma ESI es para remover el Artículo 5 de la Ley nacional y el octavo, de la CABA, que tuvo media sanción en la provincia de Buenos Aires. Justo fue el momento en que se trataba la Ley del Aborto Legal, Seguro y Gratuito en el Congreso Nacional, y empezaron a presionar las Iglesias, con lo que sacaron la media sanción que se obtuvo en la Provincia. En la Ciudad de Buenos Aires nunca pudo salir. Es un proyecto de ley que presentó la bancada del Frente de Izquierda (FIT) para sacar los artículos cinco y ocho, que son los que le permiten a las instituciones aplicar la ESI en su ideario»

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 Karina Olivares se explaya: «el presupuesto, al estar sub ejecutado, demuestra que no hay una política, que está latente la negación de utilizar los recursos para poner en práctica la Ley de Educación Sexual Integral. Sin ir más lejos, el proyecto de reforma de la ESi está parado en el Congreso. Uno de los puntos más importantes es que la Ley ESI pueda ser aplicada en todo el territorio argentino».

Y añade que «los docentes nos compartimos estrategias didácticas, pero esto no alcanza si no se exige que haya una formación docente sobre la ESI. No se forma, no se exige, y en el medio están los alumnos».

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