Linfomas: la detección temprana salva vidas

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos Los linfomas conforman un tipo de cáncer del sistema linfático, sumamente silencioso pero con altos porcentajes de cura si se detectan a tiempo.

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Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

Por Mercedes Pilar Bustos (mechipb96@hotmail.com)

Los linfomas conforman un tipo de cáncer del sistema linfático, estructura orgánica compuesta por los ganglios y una red extensa de vasos que los conectan, denominados vasos linfáticos. Estos órganos forman parte del sistema inmunológico, cuya función es la defensa del organismo.

Los ganglios linfáticos se distribuyen por todo el cuerpo. Algunos son accesibles a la palpación, como los del cuello, las axilas e ingles, y otros son muy profundos, como los del tórax y del abdomen. El tejido linfático se encuentra distribuido ampliamente en el organismo, y se halla también en las amígdalas, el tubo digestivo, el bazo, el timo y la médula ósea.

Este tipo de cáncer se divide en dos grupos: Linfoma de Hodgkin y Linfoma No-Hodgkin. Estos últimos conforman la gran mayoría. La enfermedad produce alrededor de 200.000 muertes al año, y afecta a una de cada 5.000 personas. La mayor parte de ellas tienen altas probabilidades de curarse si son diagnosticadas y tratadas a tiempo.

Contención a pacientes con linfomas

Haydée González, presidente de la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA), se refiere en diálogo con El Café Diario, a la importancia de generar conciencia sobre la enfermedad, y a su vez, conocer el detrás de escena de la asociación sin fines de lucro que preside, la cual acaba de cumplir 15 años. «En 2005, con otra paciente y una doctora hematóloga, fundamos la Asociación para darle contención e información a los pacientes, y con el tiempo sumamos acciones como los talleres informativos y las ayudas con la medicación, para brindar un respaldo en todo sentido», afirma. Odontóloga de profesión, González fundó la asociación cinco años después de ser diagnosticada con un linfoma, a sus 50.

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Dra. Haydée González, presidente de la Asociación Linfomas Argentina.

Veinte años más tarde de haber sufrido la enfermedad, Haydée González remarca la importancia de la detección temprana, ya que los casos detectados en su etapa inicial tienen el 90% de probabilidades de lograr mejoría con los tratamientos disponibles. «La mejor herramienta es conocer los síntomas» dice, añadiendo que en la mayor parte de los casos, los ganglios en las axilas, las ingles y el cuello no duelen ni se inflaman.

La presidenta de la asociación agrega que ACLA cuenta con el aporte de una psicóloga, la licenciada Mariana Godoy, quien también padeció la enfermedad, y que la empatía es el factor clave en el acompañamiento terapéutico tanto para los pacientes como para los familiares.

Ante la pregunta de cómo impactó la pandemia en la Asociación Linfomas Argentina, González asegura que «a pesar de lo que podría creerse, la cuarentena nos benefició, ya que nos permitió cruzar nuestros límites». En ese sentido, la odontóloga explica que el confinamiento le permitió al organismo la posibilidad de contactarse vía Zoom con pacientes y especialistas de todo el país.

Síntomas y detección temprana

En relación a la sintomatología, según Linfomas Argentina en ocasiones la enfermedad se manifiesta con agrandamiento indoloro de un grupo ganglionar, o con síntomas generales inespecíficos como pérdida de peso, sudoración nocturna, fiebre inexplicable o sin una causa infecciosa que la justifique. Otros síntomas comunes son fatiga, falta de energía, pérdida de apetito, tos y/o picazón persistente en todo el cuerpo (generalmente sin lesiones visibles en la piel), además de sensación de falta de aire e infecciones recurrentes.

Si bien el agrandamiento ganglionar suele ser una de las primeras manifestaciones, se debe tener en cuenta que la mayor parte de las veces dicho aumento responde a causas no tumorales, sino infecciosas. De allí que sean de vital importancia tanto la consulta precoz con médicos especialistas como el diagnóstico temprano, para comenzar cuanto antes con los exámenes de laboratorios, los estudios de imágenes y la biopsia ganglionar que confirma la diagnosis.

Por último, para la elección del tratamiento, el médico especialista abordará criterios teniendo en cuenta el tipo de linfoma, la extensión de la enfermedad y la edad del paciente. Para el abordaje de la enfermedad se suelen utilizar estrategias como la quimioterapia, la radioterapia y medicamentos de última generación como los anticuerpos monoclonales.

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2 comentarios

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Me detectaron en el año 2015 un linfoma folicular no hodkin que 8 meses después se transformó en u no hodkin difuso de células grandes B ( muy invasivo ) ya había comenzado a tratarme con mi ángel de la guarda Astrid Pablosky ,ingresé a fundaleu para quien tampoco tengo palabras,y luego de 4 quimios se dió la posibilidad de hacerme autotrasplante de médula ,el cual se realizó el día 5 de abril de 2016 , hice todo lo que me pidieron y ellos mucho más !!!! Hoy gracias a mi ángel Astrid y a dodo el personal médico ,enfermeras y mucamas de fundaleu estoy en remisión ellos me dicen curada ,aclaro mi linfoma nació en un pequeño ganglio en la ingle ,por eso pienso que la detección a tiempo es fundamental !!!! Hoy solo puedo decir gracias , gracias, no hay que bajar los brazos , ponerle el pecho a la enfermedad que es curable,espero mi testimonio sirva para el que esté pasando por un linfoma

Adriana, muchas gracias por tu cariñoso comentario! Todos coincidimos, como dijiste, en que la detección temprana salva vidas, y aunque muchas veces esta enfermedad es dolorosa y desesperanzadora, testimonios como el tuyo ayudan (y mucho) a aquellos que la están luchando día a día! Gracias!

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