Madre e hijos con tablet

En muchos hogares los niños juegan con tabletas y celulares desde muy pequeños

Limitar el uso de los dispositivos electrónicos en los niños previene adicciones

El problema de no ponerle límites a las niñas y los niños a la hora de utilizar los dispositivos electrónicos. Cómo evitar la adicción a edades tempranas.

Por la Lic. Melina Ramírez

El uso y abuso de los dispositivos tecnológicos en menores puede generar dependencia a mediano y largo plazo. Aquí, algunas pautas para que la tecnología no se transforme en algo nocivo para los niños.

El juego en tiempos de consumo

Si decimos que estamos atravesando tiempos de consumo no podemos dejar de lado los dispositivos tecnológicos, sean celulares, tabletas, iPad, o Play Station, entre otros. En la última década se han integrado en todas las familias casi como un miembro más.

¿Integrantes? Sí, los niños ya desde muy temprana edad empiezan a vincularse con ellos y están tan naturalizados que por momentos impresionan esas imágenes de los dispositivos como parte de la familia.

Pero debemos recordar que no dejan de ser objetos de consumo. Objetos que, si no se utilizan de manera adecuada, pueden llegar a interferir en los vínculos afectivos y en el desarrollo de un individuo, tanto en el presente como en el futuro.

El mundo del juego ya no sólo son autitos, bloques, muñecas, sino además aparatos que erradican la creatividad. Lo simbólico pareciera que ya no existe.

¿Dónde quedan, en estas nuevas formas de jugar, la construcción, la creatividad, la fantasía? Quizás con un poco de imaginación del adulto los chicos puedan hacer uso de estos objetos y, al mismo tiempo, jugar sin caer en el terreno riesgoso de que sean los objetos los que jueguen con ellos.

Uso responsable de los dispositivos

Si nos remitimos a una escena en la que un niño utiliza un celular veremos que se concentra tanto que pareciera que su mundo externo deja de existir. Se desconecta del entorno y de todo lo que le rodea. Luego, sabemos que a veces los adultos lo usamos para ese mismo fin, en la espera del colectivo o para ingresar al consultorio del pediatra. Cuando hay que cocinar, o previo al momento de dormir. Los niños imitan conductas, por lo tanto, nuestro comportamiento les afecta.

Si pensáramos de manera ideal diríamos que la prohibición sería el mejor camino, pero no es así, ya que es casi imposible imaginar la vida moderna sin la presencia del teléfono celular.

La clave está en hacer un uso responsable. Sobre todo en la primera infancia, cuando resultan imprescindibles los vínculos afectivos tanto para el desarrollo físico como psíquico del niño. Tenemos que intentar que los dispositivos tecnológicos sean un agregado y no un integrante de las familias. ¿Se puede lograr esto? Sí, limitando tiempos y espacios.

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Los adultos también hacemos uso intensivo de los dispositivos tecnológicos

Los límites entre uso y dependencia

Algunos expertos sugieren que los niños menores de dos años no deben tener contacto con celulares. Y, a partir de los tres años, comenzar a hacer un uso limitado de tiempo y espacios.

El diálogo constante es importante para recordarle al niño que podrá utilizarlo determinada cantidad de tiempo por día, y dejar pautado en qué momentos no podrá hacerlo.

¿Cuándo no son convenientes? Cuando los dispositivos reemplazan experiencias estimulantes como correr, socializarse con sus pares, explorar lugares, escuchar música o leer un libro.

La importancia de jugar

Muchos hemos sido partícipes de escenas donde los niños, en cumpleaños, plazas o simplemente en la calle, caminan hasta trastabillar por estar pegados a una pantalla.  No se trata de pensar o juzgar si esa madre o ese padre es malo por permitirlo, sino de que la situación nos lleve a la reflexión respecto de la crianza de nuestros niños.

Recordemos que de todos los objetos de consumo se puede hacer uso, pero si ello comienza a aislar a un niño de su entorno, amigos o familia, ya no es una utilización sino que puede estar generándose una dependencia.

Debemos tener claro que el celular o la tableta no son un juguete. Y también que podemos crear un momento de juego junto a nuestras hijas o hijos cuando ellos utilicen estos dispositivos.

¿Cómo? Compartiendo ese momento, haciendo preguntas sobre qué está mirando, las situaciones, colores y personajes, etcétera.

“Jugar es hacer”, y de eso se trata.

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La Licenciada Melina Ramírez es psicóloga.
M.P. 82.418

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