Ligia Janeiro, arte y pasión en el éxito de ‘Wine & Art’

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Ligia Janeiro creó Wine & Art, evento que reúne a numerosos artistas y a las bodegas boutique más prestigiosas del país. Arte puro.

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Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Roberto Martínez (8.roberto@gmail.com)

Escultora argentina con notable proyección en Estados Unidos y Brasil, Ligia Janeiro se ha convertido también en una exitosa productora de arte que no para de generar ideas. En 2014 visualizó a través de su pasión por el arte que la exploración creativa y el vino podían caminar de la mano juntos y creó Wine & Art, un evento diferente, en una atmósfera ideal en la cual incluso se puede descubrir y disfrutar la pasión por las carreras de caballos.

Wine & Art’ nació en el Hipódromo de Palermo y en 2019 ha dado un salto de calidad al concitar la atención de cientos de personas en el Hipódromo de San Isidro. Durante una semana decenas de artistas de todo el país han podido mostrar su obra, se han cerrado varias operaciones importantes de negocios en el ámbito de la pintura y la escultura , y tanto las bodegas boutique como varias pymes que ya triunfan en el exterior, han cautivado con sus creaciones y sabores.

«Tengo mucha pasión por lo que hago porque es lo que me gusta hacer. Han sido muchos meses de producción, de estar detrás de cada detalle. Con ‘Wine & Art’ arranqué hace 5 años buscando un nuevo lugar de encuentro, y me parece que el vino con el arte, junto a un buen contenido, reúnen a la gente. Eso es lo que más me interesa del evento más allá de la cata de vinos y de ver arte. Es proponer un lugar de encuentro en el que las personas pueden hablar de la diversidad de sus vidas a través de cosas tan distintas, en un marco en el que incluso acompaña la música. Si bien hay un hilo conductor, se genera ese punto de encuentro y ese cruce de público», explica Ligia Janeiro en diálogo con El Café Diario.

Dilema polifacético

¿Rivalizan la productora y la escultora?

La escultora está siempre en el corazón. De hecho, por un período dejé de hacer obra y era mi tema de conversación en terapia. Tenía todo pero no estaba creando, así que el año pasado la recuperé y volví a mi ser. Me encanta hacer eventos pero el arte es mi prioridad. Este año hice una línea de joyería escultórica y me enfoqué mucho en eso. Ese trabajo no tenía lugar dentro del contexto de arte y vino, por eso no fue incluido en ‘Wine & Art’ pero sí estará en la próxima Feria de Arte y Diseño, como el año pasado, cuando yo no quise salir como productora de arte porque mi deseo era que se notara que la obra estaba hecha desde mi lugar de artista.

¿Cómo se ve a sì misma?

Como una exploradora creativa. Me defino así. Exploro los distintos caminos, tomo los desafíos y pruebo mi audacia, que eso es lo que tiene que tener toda emprendedora y todo emprendedor. Soy una pequeña emprendedora que no tiene sponsor. Salgo con cero y a la gente le comunico mis planes, de palabra. “Mirá, voy a hacer un evento para tantas personas y tantos patrocinadores”, lo comienzo desde cero y lo logro. Este ha sido el primer evento en el que se han sumado varios sponsors apoyando, a veces no con plata sino desde otro lugar, y la confianza lograda a través de los años hace eso. Hay que tener audacia para ser emprendedor. Además le doy trabajo a muchísima gente. La persona encargada de la gráfica me preguntó “¿te pusiste a pensar en la cantidad de trabajo que le diste a la gente?”. No lo había pensado pero es así. Generé un evento, un producto y lo vendo por todos lados, propiciando un montón de canales comerciales. En ‘Wine & Art’ se vendió una obra de arte a los 10 minutos de comenzado el evento y se trataba de una obra valorada en 80.000 pesos. Hay quien o quienes pueden dudar acerca de si se vende arte o no, lo cierto es que se generan negocios más allá de la promoción que desea tener cada artista que participa y los vinos que quiere promocionar cada bodega.

Tiempos difíciles

¿Y quién está detrás de la exploradora creativa?

Soy una mujer independiente, hija de un médico porteño de cuello blanco y una entrerriana. Tengo dos hijos, una nena de 9 años y un varoncito de 25 jajaj… Vengo de una familia muy desmembrada porque mi madre falleció cuando yo tenía 10 años y mi padre se fue de mi casa con una mujer. Quedamos tres hermanos solos y yo de hecho a los 17 años me fui de mi casa porque mi padre un día volvió imponiendo una madrastra, así que soy rebelde de toda la vida. Por suerte no entré en drogas ni en otras cosas. Siempre digo que en mis primeros 10 años de vida fui muy bien educada porque tuve todas las oportunidades para desbarrancar y gracias a Dios elegí siempre el camino correcto. Si bien pasé por todo, no elegí ser gato, ni drogarme… De hecho, mi despertar artístico lo tuve gracias a la película Rodin, y en un conventillo al que me fui a vivir tras irme de mi casa, donde vivía rodeada de artistas. Me casé muy joven, tuve a mi hijo que hoy es mi par, y después tuve otro matrimonio en el que tuve a mi nenita, así que estoy con ellos, que son mis pichones.

¿De qué manera cambió su vida la muerte tan temprana de su madre?

Creo que si no hubiese perdido a mi mamá hubiese sido una boluda, una polleruda, porque yo era así con mi vieja. No tener a tu madre atrás te fortalece. Su muerte me empuja todo el tiempo. Eso, el abandono de mi padre… son cosas que te hacen buscar caminos. Por eso mi exploración creativa viene desde ese lugar, de ser busca, busca en el buen sentido. Es decir, yo me puedo sentar a comer sushi y tomar champagne en Puerto Madero, o comer un choripán al costado de la Panamericana junto a los camioneros. No tengo problema. En mi vida he hecho de todo, he pasado por ventas… por eso me arriesgo, sumo proyectos que me atrapan y pongo todo de mí para que salgan bien.

Mujer empoderada

Ligia Janeiro. Como nombre artístico, como marca personal, suena muy bien.

Es cierto que tengo un nombre artístico y me gusta. Durante mucho tiempo, por el conflicto con mi padre no usé su apellido, y tuve una batalla interior importante hasta que pude sanar ese conficto y revalorizar lo que él me enseñó. Janeiro es el apellido de mi padre. Antes decía solamente que era Ligia. Mi padre me enseñó a tener pasión. Gracias a él, que estudió lo que amaba, yo encontré mi sentido del ser. Mi padre encontró el suyo a través de la medicina y yo lo canalicé a través del arte. Eso me enseñó. Como artista, como productora… Mi vida es arte y yo vivo como una artista realmente.

¿Cómo es vivir como una artista?

Yo veo arte en todos lados. Todo lo relaciono con el arte. Es una manera de pensar, de sentir. Eso es ser explorador también. Yo no miro la televisión desde hace 10 años. Estoy desconectada y a veces quedo mal con gente porque no conozco a las celebrities y esas cosas pero igual me entero de todo lo justo y necesario, y todo tiene que ver con esta búsqueda que hago. Hay que ser resolutivo ante todas las dificultades y en eso soy muy creativa. Soy una gran solucionadora de problemas.

¿De dónde se nutren esta presencia arrolladora y ese optimismo a flor de piel?

Mi ímpetu vendedor lo gané en una compañía de seguros. Yo era muy chiquita, me había separado de mi primer marido, quien venía del palo de la gastronomía -ámbito del que aprendí mucho también-, teníamos un restorán y me quedé sin nada. Cuando tenía 20 años entré a trabajar en una compañía de seguros, era pichona y nos entrenó un yanqui durante un mes. Yo solía entrar a los negocios calladita, tímida, y él me tenía dicho “paráte derecha, vos sos linda, entrá y destacáte, ¿no ves que la gente te mira porque sos linda y porque sos enorme? ¡¡Actitud, actitud!!”. Él me entrenó para la venta. No vendí un seguro de vida, trabajé tres meses y me fui, pero esa formación comercial me sirvió para el resto de mi vida. Trabajé en Telefónica, y después entré como vendedora de remaches y ojalillos en una fábrica en la que me terminé casando con el dueño, que es el padre de mi hija. Él es un amateur fotográfico, mi exmarido.

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Proyectos y más proyectos

¿Cómo avanzan los dos caminos que ha elegido para su vida?

Ahora, en lo referente a mi labor como productora, hacemos ‘Wine & Art’ en Cariló en un hotel 5 estrellas y también tenemos la oferta para hacerlo en Salta en el Centro de Convenciones. Posiblemente hagamos un circuito fuera de Buenos Aires, en otro formato y quizá lo achique un poco. En cuanto a mi carrera artística, tengo obra en Miami que vendí antes de empezar como productora. Vendí muchas esculturas afuera, también en Brasil, donde abrí una galería con un contacto y llevaba artistas allá hasta que se desató la crisis en Brasil. El año pasado viajé a Miami y le dejé toda mi obra a un contacto que la expone para venderla allá. La persona es de confianza y no hay riesgo. Está toda la intención para vender esa obra afuera y sé que lo iré haciendo. No me preocupa esa parte, sí sacar a relucir mi faceta de Ligia escultora.

‘Wine & Art’ es también una… Complete la frase.

Una gran oportunidad para muchos artistas. Es un gran portal de exposición, vienen muchos artistas del interior y tienen la oportunidad de participar por primera vez en una feria. Es toda una movida lo que se genera y tiene mucha réplica en un montón de situaciones. Tengo grandes satisfacciones y los emprendedores sabemos que no hay camino sin espinas. A las empresas grandes les interesa la promoción, a las bodegas más chicas les interesa el cliente directo, al que le pueden vender, y acá tengo varios pequeños productores o representantes. La idea es esa, que se puedan abrir esos canales de venta directa. Yo creo que se logra ese objetivo por el target de gente que viene. La primer leña de consumo que hay proviene de sus propios invitados, el hermano, el tío, el amante, y después se genera una red, una gran red. Así las cosas, soy la mujer araña. ¡¡Se me acaba de ocurrir jajaj!! Tendría que hacer una obra con ese nombre y comunicar todo lo que se genera acá.

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