La última explosión de Lionel Messi

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Lionel Messi ha decidido no litigar con el FC Barcelona y se quedará en el club catalán tras haber sido obligado a hacerlo. La última explosión del genio.

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Por Roberto Martínez (roberto.elcafediario@gmail.com)

Lionel Messi ha resuelto, después de mantener una reunión con Jorge, su padre y representante, que continuará jugando en el FC Barcelona. Decir «que continuará ligado» es omitir el valor agregado: el capitán del club azulgrana y de la selección argentina mantiene que «el Barça es el club de mi vida» y aunque se hubiera ido a jugar al Manchester City, club con el que tenía un acuerdo de palabra, el sentimiento no habría cambiado en absoluto.

Se vio legitimado Lionel Messi por varias razones para hacer valer su derecho -establecido por contrato- a dejar el Club. La acumulación de catástrofes deportivas, con un 2-8 lacerante frente al Bayern de Múnich en los cuartos de final de la última Liga de Campeones de Europa. La indiferencia e indolencia del presidente actual Josep Maria Bartomeu. La ausencia de comunicación con ese Poder Ejecutivo. Y una cláusula legal que, según sus asesores legales del bufete Cuatrecasas (el abogado Jorge Pecourt ha estado sobre las negociaciones), le garantizaba la desvinculación sin conflicto alguno, y a coste cero. Un cierre ideal al que iba a acompañar con la promesa de regresar en un futuro cercano.

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Lionel Messi, durante la tenporada 2019-20.

El partido que no quiso jugar

Las personas no ven la realidad tal cual es sino como son y como la interpretan. Lionel Messi, 33 años, agradecido de por vida al FC Barcelona, a una edad en la que los directivos de cualquier club del mundo consideran «viejo» a cualquier jugador, pensó que el Club, en agradecimiento, tal y como lo manifestó su actual presidente en una entrevista por televisión, le dejaría salir por la misma razón. Agradecido, y recibiendo una compensación económica. Pero Josep Maria Bartomeu se desdijo. Le necesita para garantizar la transición política -y por qué no, la llegada de un sucesor al que pueda tutelar desde la sombra-, así que le forzó a quedarse con la promesa de llevarle a juicio si se marchaba.

El FC Barcelona tiene una deuda que supera los 200 millones de euros y se verá incrementada en el corto plazo. Por tal motivo está deshaciéndose de jugadores que tenían contratos altos, y forzando a salir a otros que no deseaban irse. Lionel Messi representa el contrato más abultado del plantel, y se quedará en libertad de acción dentro de unos meses. Josep Maria Bartomeu buscó hacerle a pagar los 700 millones de euros de su cláusula de rescisión, y le amenazó con iniciarle acciones legales. Pero, 1- ningún club es capaz de pagar tamaño costo de fichaje. Y 2- Lionel Messi se vio incapaz de jugar un partido semejante.

¿Había probabilidades de que Lionel Messi hubiera tenido las de ganar en ese juicio? Quizá. Nunca se sabrá. Es probable que, siendo otra persona muy diferente, Lionel Messi hubiera encarado la posibilidad de asirse a ese juicio. O acaso le hubiera gritado a Josep Maria Bartomeu en la cara amenazándole con arrojar por la ventana todas las copas de la sala de trofeos como lo hizo Diego Armando Maradona frente a José Luis Núñez -fallecido expresidente de la institución-, cuando éste le prohibió un viaje. Pero es Lionel Messi, y recuerda muy bien sus orígenes.

Lo que viene

Agosto de 2020 muestra que Lionel Messi es el buque insignia de una armada a la que sólo le queda un barco. Él mismo. Y un flotador llamado Ronald Koeman. El navío se va a ver en la obligación de sortear un mar embravecido de aquí hasta la segunda quincena de marzo de 2021, cuando los socios del FC Barcelona sean convocados a elecciones. Esos comicios han de ungir a un presidente nuevo, respetado, respaldado, y con un proyecto concreto bajo el brazo. Lo que ha reclamado el propio Lionel Messi en la entrevista que le concedió al periodista Rubén Uría, en la que comunicó que se queda, y por qué se queda.

Los 11 días previos a la comparecencia de Lionel Messi frente a la cámara de Goal.com, desde el 25 de agosto de 2020, cuando se conoció la noticia del envío de un burofax a las oficinas del FC Barcelona para anunciar su deseo de marcharse, generaron millones de comentarios en las redes sociales. Y conjeturas. El genio ha pasado a ser sospechoso para una porción importante de ingratos. Lionel Messi solía ser esperado para cambiar cualquier suceso anodino. Para hacer magia con botines. A partir de ahora, habrá una tribu de desagradecidos que harán fila con dos lupas sobre cada uno de sus movimientos para caerle encima cuando la magia no tenga constancia.

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Lionel Messi, durante la última Final Eight de la UEFA Champiomns League.

¿Se equivocó Lionel Messi en las formas para comunicar su intención de marcharse? Puede ser un tema debatible, pero los argumentos para respaldar esa tesis se derrumban frenta a la frase «el presidente no me daba bola». Indiferencia e indolencia, lo dicho unos renglones más arriba. Si la gente se tapa los oídos cuando uno le quiere hablar, sólo quedan dos cosas. Gritar, o explicarse por escrito. Lionel Messi eligió la segunda opción.

El más difícil todavía

Lionel Messi se va a quedar a jugar en el FC Barcelona y va a darlo todo porque eso está en su ADN de competidor nato. A mediados del año que viene su contrato se quedará vacío de obstáculos. Lo que suceda después de los primeros días de abril de 2021 le ayudará a decidir el final que va a elegir para su historia deportiva. El primer impacto de su juego explosivo fue aquel golazo contra el Getafe en las semifinales de la Copa del Rey 2006-07. La última explosión acaba de ocurrir, y dista muchísimo de ser producto de un juego.

Seguramente se le verá sonreír en momentos puntuales después de protagonizar más goles y jugadas memorables. Algún récord. O tras firmar algún pase de magia. Pero la procesión irá por dentro. No es lo mismo sentirse libre y fluir, que saberse rehén del propio talento. Un don luce más cuando no lleva grilletes. The Last Dance en Barcelona será permanecer como último servicio a la causa. Más allá de eso, habrá que ver lo que puede hacer el orgullo deportivo del protagonista. El penúltimo desafío de Lionel Messi se tratará de volver a superarse a sí mismo. Pero ahora, nadando contra toda la corriente.

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