La sombra que podía volar

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos Artista integral, Martin Patric dibuja trazos y textos. Fotografía mientras escribe, con una sensibilidad que pulveriza. Su primera aparición en El Café Diario.

¿Te gusta? Compartilo
Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

Por Martín Patric (elcafediariopuntocom@gmail.com)

Los demonios se ocultaron en los hígados humanos, hidalgo sarcástico y mártir mitómano; lean los heraldos negros si preguntan por la muerte. Íbamos a recuperar la tierra iluminada y el agua transparente, nuestra lucidez era nuestra interrupción.

Yo esperaba que saliera el sol, caminando en líneas rectas la ciudad cuadriculada. He visto a los mendigos nutriendo su miseria como desafortunados artificios bajo el cielo.

Una imagen poderosa tiene algo insignificante, pensé. Un bello amanecer refleja al hielo sobre el bronce, la abundancia marítima se evapora en una
tarde anaranjada.

Primer acto

El petróleo es traicionero porque refleja el cielo, el petróleo intenta
disfrazarse de agua
. Para cruzar un mar de sombras, había que adentrarse en la ciénaga acompañado de luciérnagas.

Puede elegirse una oración de gratitud o una canción para dormir en la memoria, si en algún momento se percibe el abandono.

Recuerdo que los insectos se apagaban a tu lado, disminuyendo hasta haberse extinguido, escuchando una desoladora fantasía; tras los primeros pasos.

La seguridad no existe, tiene que inventarse con la respiración. Al quedarte sin luces pudieras extraviarte, ¿para siempre? Nadie sabe, pero hasta los gusanos bajo la tierra profunda sienten el calor. Dicen que son felices las lombrices. No ellas, lo dicen otros; ellas saben que son frías, la ceguera no les importa.

Segundo acto

Lo de la felicidad lo saben quienes menos la mencionan, sin embargo la pronuncian.

Somos nosotros pensando en los otros sentidos, cantando el destino grandioso en los impulsos del peligro, posiblemente aquí es imposible el propio hallazgo.

Los querubines se quedaron con todo el amanecer, entonces, dejaron a las superficies enlutadas: vinculadas al reino de las tinieblas, o a la pobreza infinita, o a la zona del no ser, o al paréntesis opuesto, o al tiempo negativo.

Los demonios se ocultaron en los hígados humanos, hidalgo sarcástico, mártir
mitómano.

Recuerdo que antes era más valiente, entre animales. Atravesar la penumbra no
será más fácil, pero el cariño y las caricias aliviarán la incertidumbre durante el camino o el descanso.

¿Te gusta? Compartilo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *