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Parte del catálogo de SM, editorial especializada en literatura infantil y escolar. (Foto Facebook Grupo SM)

La salida del país del Grupo SM agudiza la caída en picada de la industria editorial argentina

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos El sorpresivo cierre de la sucursal argentina deja en la calle a 200 trabajadores. La editorial global cuya central está en España se especializaba en textos escolares y literatura infantil.

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Rodolfo Chisleanschi (elcafediariopuntocom@gmail.com)

El Grupo Editorial SM, con sede central en España y uno de los más importantes en el mercado argentino de la literatura infantil y juvenil y de libros escolares, decidió cerrar su producción de libros en el país. De manera inesperada y sin previo aviso, los casi 200 trabajadores de la empresa recibieron este 10 de julio la noticia de que pasan a engrosar el triste equipo de los desempleados.

Nada hacía prever este desenlace, ni siquiera entre los propios gerentes de la editorial, que en algunos casos desestimaban algún rumor en ese sentido hace apenas 48 horas. Sin embargo, después de una jornada en la que desde la mañana ningún directivo había hecho acto de presencia en la sede de la empresa, Antonio Navarrete Maicas, Director General Corporativo, comunicó la decisión tomada en una reunión con todos los empleados.

Crisis del sector

La situación financiera y los problemas coyunturales de SM, que llegó a la Argentina en plena crisis de 2001, no se diferencian en demasía de lo que ocurre con el resto del sector en los últimos años. Cabe recordar en este aspecto los datos aportados por María Teresa Carbano, presidenta de la Fundación El Libro, en su discurso de apertura de la reciente edición de la Feria del Libro de Buenos Aires: “Venimos decreciendo. En 2018 se produjeron 43 millones de ejemplares, cuando en 2015 se habían impreso 83 millones”.

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Stand de SM en una feria literaria. La editorial estaba en Argentina desde 2001. (Foto Facebook Grupo SM)

En el caso de SM, las autoridades habían decidido hace aproximadamente un mes y medio el despido de 20 empleados de la red comercial con el argumento de que se trataba de “un ajuste necesario para sobrevivir” y bajo la promesa de “no dejar la Argentina”. Los pasos siguientes parecieron ratificar esa afirmación. La empresa ya había abonado el alquiler de una nueva sede, algo más pequeña para ahorrar costos. En junio se financiaron viajes al interior del país para dar talleres de capacitación, e incluso la semana pasada hubo un curso en Buenos Aires para personal comercial de las provincias y hasta se contrató personal nuevo para algunos puestos muy específicos.

Feriado con incertidumbre

Sin embargo, este lunes había comenzado a circular la noticia de que el cierre era posible. Muchos de esos mismos agentes comerciales que viven en ciudades del interior recibieron telegramas de despido. Y aunque nadie confirmó la información, el resto del personal atravesó con mucha incertidumbre el feriado del 9 de julio. La secuencia vivida desde la mañana de este miércoles no hizo más que confirmar los temores.

Además de la ausencia de gerentes y directores, nadie pudo contactar telefónicamente con la Directora de Contenidos. Mientras que la Directora Global, Marita Messuti, prosiguió sus vacaciones en París sin dar ninguna señal. El resquemor fue en aumento y los integrantes de la planta iniciaron el lento proceso de recoger sus pertenencias ante la posibilidad de un anuncio que se concretaría algunas horas después.

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Libros infantiles del catálogo de SM. Con el cierre de la sucursal argentina, 200 trabajadores quedaron en la calle. (Foto Facebook Grupo SM).

Los responsables españoles de la empresa afirmaron ante los empleados que la idea no es “marcharse definitivamente”, sino dejar una pequeña delegación para sostener los servicios de distintas plataformas educativas contratadas con algunas escuelas, y hasta esbozaron la idea de intentar una “transformación del modelo de negocio”. Off the record, en cambio, desde la directiva de SM se asegura que la filial argentina nunca fue rentable, y en los últimos años incluso se había convertido en un lastre que estaba arrastrando al resto de las filiales en el continente y empezaba a causar problemas a la central en España.

Argumento para “bajar la persiana”

Las editoriales dedicadas a los libros escolares atraviesan en la Argentina un momento particularmente delicado debido a la confluencia de diversos factores que las perjudican. La drástica disminución de licitaciones para la adquisición de libros por parte de las instituciones públicas, sumada a la crisis económica general, la competencia de la piratería y la industria de la fotocopia, y el retraimiento en la compra también en las escuelas privadas, que prefieren que los padres de sus alumnos gasten en el pago de las cuotas mensuales antes que en el material de aprendizaje, están causando estragos en las finanzas de dichas empresas.

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Parte del catálogo de SM, editorial especializada en literatura infantil y escolar. (Foto Facebook Grupo SM)

Este cúmulo de razones es lo que exhibe SM como argumento para bajar la persiana. Los directivos le prometieron al personal que pagarán puntual y rápidamente las indemnizaciones que correspondan, “más un 20 por ciento en carácter de bono compensatorio”, además de mantener el pago de las obras sociales durante tres meses “con el plan que tenga cada empleado”.

Aunque por supuesto, ninguna compensación puede cambiar el panorama. Los libros de la campaña 2020, muchos de ellos ya terminados y listos para entrar en imprenta, nunca verán la luz. Y 200 personas tendrán que enfrentarse a partir de ahora al incierto futuro de sobrevivir sin un trabajo estable.

En un comunicado interno emitido por la empresa y dirigido al plantel de empleados, se explica que: “A un momento tan complejo para el mercado de la educación (…) se le ha sumado un escenario macroeconómico tan extremo e incierto que hace que el grupo no pueda asumir el riesgo de mantener su operación en este país sin afectar la estabilidad de toda la organización”.

En tiempos de promesas electorales, el caso de SM obliga a recordar la “lluvia de inversiones” que iba a caer sobre el país. La realidad, que siempre es más testaruda que la fantasía, se empecina en demostrar que en esta Argentina 2019 lo único que sigue cayendo son las empresas y las fuentes de trabajo.

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