Alberto y los dos modelos antagónicos

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Lugar emblemático de la historia argentina, la Plaza de Mayo fue escenario del festejo por la asunción de Fernández, y de la despedida de Macri. Un país, dos modelos.

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Por Rodolfo Colángelo (rodocolangelo@yahoo.com)

La Plaza de Mayo que albergó a los cientos de miles de manifestantes que concurrieron a la asunción presidencial de Alberto Fernández es el mismo escenario donde el 7 de diciembre tuvo lugar la despedida de Mauricio Macri. Ambas plazas son el más claro ejemplo de la grieta –aunque se rechace el término-, que divide al país y que, básicamente, tiene como factor principal la redistribución de la riqueza, de un lado destinada a la igualdad y la inclusión social y del otro a la concentración en pocas manos.

El 10 de diciembre, desde el Congreso hasta la Casa de Gobierno se vivió el clima popular peronista y multicolor reflejado en los sectores populares, los trabajadores agrupados en los sindicatos, los jóvenes reintegrados una vez más a la política y la militancia, la diversidad de género, las familias de clase media golpeadas por el modelo macrista y los pueblos originarios con la tradicional whipala. Es decir, el amplio mosaico social peronista que cantó y bailó con los distintos conjuntos musicales bajo un sol agobiante que no dio tregua.

El 7 de diciembre, en esa misma plaza, se concentró un sector social radicalmente distinto para despedir a Macri. El acto tuvo menor concurrencia que el realizado después de las PASO en el Obelisco para respaldar al entonces presidente, con la esperanza de dar vuelta los resultados que le habían sido adversos al macrismo.

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Histórica y masiva concurrencia en el festejo por la asunción de Alberto Fernández. (Foto Facebook)

No obstante, el contenido de ese acto fue exactamente el mismo. Presencia de gente mayor y de buen poder adquisitivo -aunque muchos hubieran sido afectados por las políticas económicas de Macri-, ausencia de jóvenes y presencia de mensajes agresivos, incluso pidiendo que “maten a Cristina”.

Ese es el núcleo fuerte del macrismo, desde el que buscará asentarse como oposición si es que el ahora expresidente logra su objetivo de transformarse en líder del sector contrario al gobierno, lugar que le disputa, entre otros, Horacio Rodríguez Larreta.

Las dos plazas parten de un análisis objetivo más allá de especulaciones políticas. Son dos modelos de país que están a la vista.

Los desafíos de Fernández

En su discurso ante la Asamblea Legislativa Fernández adelantó las principales medidas de su gobierno, que se pueden sintetizar en: lucha contra el hambre, elevar el poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, reestructuración de la justicia para que no esté al servicio de operaciones políticas, intervención de la AFI (Agencia Federal de Inteligencia) para impedir los manejos de los servicios de inteligencia, y créditos blandos a las pymes para reactivar la producción.

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Alberto y Cristina, al cierre de un día memorable (Foto Facebook)

En este marco, es clave el nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, quien será el encargado de renegociar la deuda externa con el FMI y los acreedores con un objetivo: no pagar por dos años para abrir la posibilidad de crecimiento. Para dar un ejemplo, en 2020 vencen u$s 20 mil millones en capitales e intereses y el total de la deuda equivale al 95 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI).

Cristina, una epopeya política

Se nos persiguió, prácticamente quisieron hacernos desaparecer, pero pese a eso hoy estamos aquí”, agitó Cristina desde el palco al finalizar el acto. Y sostuvo además que eso se debió a “la voluntad política y la memoria, porque lo colectivo es más importante que lo individual”.

En cierto sentido, Cristina Fernández de Kirchner corona una epopeya política. Sometida a procesos durante estos cuatro años, vuelve ahora como vicepresidenta cuando el gobierno saliente pretendía que terminara en la cárcel.

Artífice de la candidatura presidencial de Alberto Fernández, Cristina presidirá el Senado y su primer movimiento consistió en unificar a todos los senadores peronistas en un solo bloque.

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En su alocución en la Plaza, Cristina recordó que fue «perseguida». (Foto Facebook)

Durante su discurso le dirigió un mensaje a Fernández: “No se preocupe por la tapa de un diario, sino por estar en el corazón de su pueblo”.

Fernández, por su parte subrayó el rol de Cristina, con quien recordó que estuvieron distanciados, y ensayó una autocrítica al decir que esto permitió la división y, por eso, “nunca más vamos a dividirnos, porque si no triunfan los que castigan a los trabajadores”.

El presidente también dijo “los que hoy están mal, los desocupados, serán los primeros privilegiados. Con Cristina representamos a los que padecen, a los que sufren, a los que duermen en los bancos”.

Alberto finalizó afirmando que “durante cuatro años nos dijeron que no volvíamos más, pero hemos vuelto”.

En los próximos días se conocerán las medidas económicas y políticas que implementará el nuevo gobierno y que serán motivo de análisis más detallados. Seguramente, despertarán debates y conflictos porque, es necesario repetirlo, las dos plazas representan dos modelos de país en pugna.

Esto seguramente lo sabe Fernández, quien en la Asamblea Legislativa reiteró una frase que utiliza como latiguillo: “Si creen que me equivoco, salgan a la calle para hacérmelo saber”.

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