La industria de la moda se reinventa en cuarentena

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Bárbara Guerschman (barbara.guerschman@gmail.com)

¿Quién no recuerda el personaje de Miranda Priestly en la película ‘El diablo viste a la moda’ ? La genial interpretación de Meryl Streep de la directora de una prestigiosa revista de moda, retrata a la sofisticada Anna Wintour, la editora de la edición norteamericana de la revista Vogue y una de las mujeres más influyentes del mundo de la moda.

En el recordado film de 2006, una joven Anne Hathaway interpreta el rol de Andy, una principiante en el mundo editorial, que recorre las calles de Nueva York para cumplir con los caprichos de su excéntrica e irascible jefa.

La propia Anna Wintour afirma, al inicio del documental ‘The September Issue’ (2009) dirigido por R.J. Cutler, que “la moda tiene algo que pone muy nerviosa a la gente” , refiriéndose a las personas que, sintiéndose excluidas en ese mundo, lo menosprecian al considerarlo frívolo.

¿Qué sucederá en el mundo de la moda cuando la pandemia y el aislamiento terminen? El pronóstico puede ser una muerte lenta y definitiva, o bien, su resurrección en nuevas visiones, tan distintas como distinto se proyecta la luz desde los laterales de un prisma. La respuesta a este interrogante supone mencionar algunas características de la moda, tal como es retratada en el documental.

Una reina en la industria de la moda

Una rasgo saliente del mundo de la moda es la realización bianual, en diferentes ciudades del mundo, de las “semanas de la moda”. En los desfiles realizados en estas ocasiones intervienen modelos, diseñadores, maquilladores, peinadores, asistentes, periodistas y editores. En ese mundo, Anna Wintour es la reina, mientras se lleva a cabo la edición de septiembre de la revista, tal como puede verse en el documental de 2009.

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Anna Wintour, jefa de edición de revista Vogue desde 1988. (Foto: Flickr)

Mientras ella lidera su séquito de colaboradores y editores, las creaciones de los diseñadores se materializan en la pasarela gracias a los desplazamientos constantes de las y los modelos.  

Wintour ejerce además su influencia innegable en el equipo de publicistas y directores de marketing orientados a la venta masiva de indumentaria. Lo mismo sucede en las sesiones fotográficas y las presentaciones privadas de los diseñadores de sus colecciones.

Lo que caracteriza todas esas actividades es la congregación de un sinnúmero de personas, una situación que ahora supone un peligro certero de contagio en plena pandemia.

Hacia nuevas formas de exhibición

Como expresión de esta congregación, la realización de los desfiles y las producciones supone diferentes tipos de trabajos que se desarrollan simultáneamente en un mismo espacio físico, ya sea una pasarela o el backstage de una producción. La moda constituye una actividad que está signada por la socialización irrealizable en el contexto actual, por lo cual el trabajo está paralizado en varias áreas.  

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Fotografía de Gustavo Di Mario para una producción de moda.

Tal es el caso de Gustavo Di Mario para quien su labor como fotógrafo está paralizada en este período. En relación a la fotografía remota, Di Mario considera que «excluye necesariamente la intervención de equipos de trabajo de estilismo, el maquillaje y el peinado». Y agrega que, para que estos equipos puedan reunirse nuevamente, «será preciso implementar protocolos estrictos de cuidado».

Esa misma paralización que conlleva la destrucción de empleos, es señalada por la coreógrafa de moda Andrea Servera. En cuarentena su trabajo se redujo a la realización de campañas y producciones puertas adentro, con recursos mínimos, que después son difundidas por las redes sociales.

Fue el diseñador holandés Ronald Van der Kemp el primero que llevó a cabo una exhibición de su colección con modelos usando barbijos, en un hotel actualmente desocupado en Holanda.

Futuro signado por protocolo de salud

Anticipando un futuro posible en el modelaje, en su condición de socio de una agencia de modelos, Ari Mendes pronostica la realización de menos cástings presenciales. En cuanto a las campañas, estima que las producciones de imágenes «serán realizadas a base de planos 360º y contratando una cantidad menor de asistentes»

Como modelo de pasarela y publicidad, Gianluca Alessi prevé también un futuro signado por un protocolo sanitario, una disminución en la organización de castings presenciales y la inminencia de desfiles virtuales. En su caso, dice estar habituándose a las fotos realizadas por videollamada, aunque extraña «la conexión con la cámara que posibilita el hecho de estar físicamente presente en una sesión».

Teniendo en cuenta la perspectiva de los diseñadores, Emilse Benítez, quien se inscribe en el llamado «diseño de autor» como contracara de la producción masiva, planea realizar un desfile virtual utilizando nuevas tecnologías.

Para Diego Vaz, los desfiles tal como venían produciéndose son impracticables durante la cuarentena. En tanto que las producciones fotográficas requieren que en el backstage intervenga la menor cantidad posible de personas, reduciéndose la sesión a una labor conjunta entre modelos y fotógrafos. 

El consumo y la colección deconstruída

Debido a la pandemia global, tanto la producción masiva como el consumo de indumentaria están paralizadas, así como se pospone la presentación de las colecciones.

Ante tal escenario y como señala Andrea Servera, el futuro de la moda es incierto. En función de tal incertidumbre, puede ocurrir que el consumo masivo tienda a desaparecer o bien se reactualice con nuevos bríos. En cualquier caso y desde su perspectiva, el advenimiento de la pandemia evidencia el carácter despiadado de dicho consumo, contrapuesto a una forma de producir más sustentable para con el ambiente. 

Las colecciones de temporadas, afirma Diego Vaz, se mantendrán y su difusión se llevará a cabo a partir de lookbooks, carpetas o sitios web donde diseñadores y marcas exhiben sus colecciones.

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Anna Wintour y colaboradoras presencian un desfile de modas. (Foto: Flickr)

Ari Mendes concreta que las colecciones se orientarán a una producción guiada por una demanda que actualmente es reducida respecto al período previo a la cuarentena. Se trata de un desarrollo de colecciones que será difundido principalmente mediante plataformas virtuales. 

Innegable mandamás de la moda desde hace más de dos décadas, la incertidumbre señalada previamente pone en jaque el imperio de Anna Wintour y de otros personajes tan influyentes como ella respecto a la difusión de los estilos.

Su influencia está en juego porque la socialización está en suspenso. Por lo menos durante este 2020 convulsionado en el cual se han generado modalidades alternativas de espectáculos y producciones sin público. Ausencia que genera desasosiego respecto a la continuidad de los puestos laborales en ese vasto micromundo que es la moda, y en el mundo en general.

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