Madre con sus hijos.

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La importancia de poner límites

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos Las razones por las qué los niños necesitan que sus padres sepan ubicarlos.

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

Por Sabrina Otaegui (sabrina_otaegui@hotmail.com)

La mayoría de los padres atraviesan el mismo problema con sus hijos, debido a que como tienen que trabajar todo el día, no pasan tiempo con ellos y el poco tiempo que pasan creen que si ponen límites, sus hijos no los amarán. Gran error.

Poner límites nunca fue una tarea sencilla. Muchos padres creen que haciéndolo se vuelven muy autoritarios, pero si esto no sucede son permisivos, y puede traer consigo consecuencias negativas durante el crecimiento del niño y/o adolescente.

Hay situaciones en que los adultos deben intervenir sí o sí, como cuando por ejemplo, se emplea violencia física o verbal en el juego, lo que no significa que no dejes jugar a tu hijo o hermano en tu casa, sino que mediante límites le enseñes que hay ciertas formas de juego que no están permitidas.

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Madre con sus hijos.

¿Cómo puede sentirse un niño al darse cuenta que es él mismo quien maneja su propio control?

En este caso percibe que tiene una mayor jerarquía de la que tienen sus papás o familiares mayores, y eso puede generar en él una baja tolerancia a la frustración, pues cuando no obtenga algo, no sabrá cómo hacerle frente a este nuevo sentimiento.

Además, posiblemente tendrá problemas de actitud en un futuro. No será capaz de controlar la ira o la tristeza.

Hay que sacarse la idea de que “todos están en contra de mi hijo y/o hermano” y pensar que el niño precisa de límites para no convertirse en la adolescencia en un ser prepotente y manipulador.

En otras ocasiones, no establecerlos puede ocasionar trastornos conductuales en el niño y/o adolescente, como el trastorno negativista desafiante o el trastorno de conducta, caracterizado por un desafío constante y la ruptura de normas.

Es frecuente encontrar una educación carente de límites dónde es el niño quien manda, ordena y decide.

No obstante, el problema también puede aparecer en el seno familiar cuando estos límites que no existían acaba por colocarlos alguien externo, aunque a la vez cercano a la propia familia. La familia apaña los comportamientos del niño, ya sea como cuando él golpea.

Escucharás decir “estaban sólo jugando”, cuando en realidad todo el mundo conoce la frase “juego de manos, juego de villanos”.

El arte de reflexionar debería permitirles a las personas pensar acerca de si es correcto dejar que dos niños se golpeen aunque sólo sea por un juego, o si en verdad se debería educar sobre las formas más adecuadas de juegos, que no exijan o involucren violencia física o verbal.

De acuerdo con el modelo de la Teoría de la Coacción de Patterson (1982) y su trampa del reforzamiento negativo se manifiesta que para los adultos es más simple a corto plazo ceder a las peticiones inadecuadas de los hijos, aunque a largo plazo el costo será mayor, ya que los comportamientos inapropiados se reproducirán a una velocidad exponencial.

Por tal motivo, si tras la emisión del pedido del adulto no hay una respuesta positiva del niño, dicha orden tiene que traer una consecuencia positiva o negativa. Dejemos de ver el castigo como algo malo, puesto que este ayudará a tu hijo a que no le falte el respeto a los adultos y le permitirá relacionarse socialmente con los demás sin tener algún problema.

Para pasar un poco en limpio esta idea, el padre o hermano mayor (pues a veces los hermanos ayudan a la crianza de un niño) deben saber que educar supone decir “no” a peticiones que no pueden o no deben llevar a cabo, y que enseñar al niño a veces comporta esperar para conseguir lo que se quiere.

Asimismo, poner límites implica fijar consecuencias a comportamientos que hay que corregir, y ser consecuentes con las decisiones que se toman.

Los adultos tienen el deber y la obligación de educar a los niños, de crear asociaciones más positivas basadas en las normas y en la disciplina.

Patrones de conducta como conseguir todo lo que quiero mediante la agresividad o no saber soportar una orden negativa, se perpetuarán hasta la edad adulta y provocarán un comportamiento inapropiado.

El hecho de establecer normas o reglas fija una manera positiva, sobre todo en el ámbito emocional, de favorecer el desarrollo del niño. Si existe una conducta que no nos gusta, es de suma importancia desaprobarla, dejar claro que la misma está relacionada con su comportamiento y no directamente con él como persona.

En conclusión, el niño crece en un entorno y los adultos tenemos que hacernos cargo de ayudarle a integrarse. Sentate con tu hijo e interveni. Las normas existen y se tienen que cumplir.

Y si es necesario, explicale por qué existen esos límites. Comprendiendo la razón, los niños podrán desarrollar valores internos de conducta o comportamiento y crear su propia conciencia.

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1 thought on “La importancia de poner límites

  1. muy didáctica la explicación,verdaderamente cada contexto social resinifica que conductas enseñar pero básicamente es imprescindible que en algún punto seamos educadores y no meros acompañantes terapéuticos del crecimiento de nuestros hijos

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