Julián Gallo: «Está en peligro la sustentabilidad de los medios, no el Periodismo»

Tiempo estimado de lectura: 10 minutos Julián Gallo, exasesor de Mauricio Macri, traza un panorama sobre los medios y compara su gestión de comunicación con la del Presidente Alberto Fernández.

Tiempo estimado de lectura: 10 minutos

Por Gabriela Alleq (alleqgaby@gmail.com)

Francis Gurry, jefe de la Agencia de Propiedad Intelectual de la Organización de las Naciones Unidas, vaticinó en 2011 que en 2040 ya no habrá prensa impresa en papel, y consideró que esa información basada en diversas proyecciones, significaba una evolución para el periodismo. Un informe de la Agencia Reuters de noticias fechado en 2020 demuestra que la crisis por la pandemia de coronavirus ha acelerado dicha transición.

Julián Gallo, asesor de estrategia digital del gobierno de Mauricio Macri y autor del libro ‘Imprimiendo un blog‘, se refiere a este tema en diálogo con El Café Diario.

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Julián Gallo, exfuncionario durante la presidencia de Mauricio Macri.

¿El periódico en papel se encuentra en franca decadencia?

En los últimos diez años se ha dado un retroceso cada vez más significativo y coincido en que el año pasado, por razones lógicas, esto empeoró gravemente. No solamente la producción del diario en papel se ha visto afectada, sino también su distribución en muchos países, donde la venta callejera de diarios es muy importante. Uno de ellos es México, por ejemplo. Hablo de los voceadores, lo que aquí llamamos canillitas. Por la pandemia tampoco podían hacer su trabajo, entonces eso impactó de manera muy fuerte sobre la circulación de todos los diarios.

«No solamente la producción del diario en papel se ha visto afectada por la pandemia, sino también su distribución en países como México, donde la venta callejera de diarios es muy importante…»

El deterioro del sistema

Se vio afectada la distribución.

Está en peligro la sustentabilidad porque depende de ella. De ese tráfico surge el interés publicitario. Entonces, cuando se cae la circulación, decae este interés y la operación puede llegar a ser insostenible.

¿Los anunciantes son un factor clave en la caída de la prensa escrita?

Sí, y en muchos sentidos. No solamente porque cae la circulación, sino que se producen migraciones culturales en donde, por un lado los consumidores a los que ellos quieren llegar están en otras plataformas; y por otro, ocurre lo que pasó en Estados Unidos con la industria del cine: marcas determinadas empiezan a considerar negativo estar en medios impresos porque eso las envejece. Estar en estos medios, por el momento, aún suma para muchos anunciantes, pero dentro de poco pueden empezar a restar.

Comunicación oficial y fake news

Teniendo en cuenta su experiencia en comunicación política, ¿cómo se abordan las llamadas fake news a nivel estatal, sobre todo en el contexto de pandemia?

Yo trabajo como asesor de estrategia digital en distintas organizaciones, pero principalmente en política. Soy asesor de Mauricio Macri. Pienso que deberíamos diferenciar lo que son imprecisiones, fruto de la ignorancia o del apuro por declarar algo, como pasó muchas veces con el presidente Alberto Fernández. Fake news son las publicaciones deliberadas de contenido falso con el objetivo de alterar una creencia en la opinión pública. En ese sentido, hemos visto que ha habido una abundancia de estas relacionadas con la pandemia, con creencias falsas, no probadas, presentadas como contenido científico, pero que también han sido propias del contexto pandémico.

¿Por qué sucede esto?

La excepcionalidad de la situación también excita creencias delirantes que han generado una especie de pandemia de noticias falsas. A las fake news les atribuye mucho poder pero sospecho que son mucho menos influyentes de lo que se cree. Si bien hay una población vulnerable a ellas, no parecen estar torciendo el curso de la opinión pública mundial.

«A las fake news les atribuye mucho poder pero sospecho que son mucho menos influyentes de lo que se cree…»

Aparte, lo que pasa en Argentina es muy interesante. Una serie de anuncios sobre la vacuna rusa produjeron que casi el 50% de la población dijera que se iba a negar a dar esa vacuna. Pero cuando salió un agente neutral y de alta credibilidad como es la revista científica The Lancet a afirmar que los resultados de las pruebas con la Sputnik V habían sido positivos, todo el mundo cambió de opinión.

No se trata de los antivacunas, sino de que estamos ante un Gobierno con credibilidad en entredicho frente a un sector de la población respecto a sus afirmaciones; especialmente sobre las afirmaciones relacionadas con temas de Salud. La población no le cree a los políticos ni al sistema de salud argentino. Le cree a The Lancet.

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Julián Gallo pone en tela de juicio la credibilidad del Gobierno en temas de Salud.

Los riesgos de exponerse

¿Esa incredulidad a la que usted se refiere tiene que ver con la manera en que se comunica o con la forma en que llevan las campañas de prensa?

No. La comunicación en un Gobierno es su expresión, y en este caso no podemos decir que las personas sospechen sobre el manejo de las vacunas cuando descubren que las autoridades han estado vacunando de manera encubierta, como sucedió con gente como Eduardo Duhalde. El viceministro de Salud vacuna en el domicilio a un expresidente que no estaba en la lista de las personas esenciales para ser vacunadas, alterando por completo la credibilidad de todo el sistema.

«Estamos ante un Gobierno con la credibilidad en entredicho, la población no le cree a los políticos ni al sistema de salud argentino. Le cree a The Lancet…»

¿Es un problema de comunicación?

No, no es un problema de comunicación. No es lo que dicen que hacen, es lo que hacen. ¡Si el propio presidente ha devaluado todas sus declaraciones! Recordemos las veces que ha dicho que estaban por llegar un millón de vacunas, para finalizar en una cadena nacional diciendo lo contrario, entonces no es un problema de comunicación, en todo caso es un problema de la autoridad con que se habla, del valor que se le atribuye a lo que uno dice. Si uno cree que puede decir cualquier cosa sin tener consecuencias, entonces sí se trata de un problema de comunicación. En este caso es un error político.

¿Advierte muchas falencias en cuanto a cómo utiliza la comunicación digital el gobierno actual?

No es un tema digital, no es un tema de plataformas. No es que comunican bien pero en las plataformas digitales y las redes lo hacen mal. Es un Gobierno que ha demostrado una vocación bastante compleja y autoritaria para el manejo de sus declaraciones. Un ejemplo claro se da cuando en su cuenta de Twitter, Alberto Fernández tuiteaba a las dos de la mañana y likeaba a personas que tenían declaraciones aberrantes, eso constituye su identidad.

Conocemos la configuración psicológica de una persona por lo que tuitea. El error es no haberle advertido que estábamos entendiendo de qué se trataba su comportamiento. Ahora él no está teniendo el manejo de su cuenta.

«Este un Gobierno que ha demostrado una vocación bastante compleja y autoritaria para el manejo de sus declaraciones, lo demostraba Alberto Fernández cuando en su cuenta de Twitter likeaba declaraciones aberrantes…»

¿Cómo es eso?

Creo que ha tenido un manejo de la comunicación dirigido a sus partidarios, no a la población argentina, incluso en medio de esta pandemia. Son características idiosincráticas. Piensan que aquellos que descreen de sus medidas son ignorantes y antivacunas, entonces eso no tiene solución, ni en la comunicación en las redes, ni en la gráfica, ni en la tele. En lo personal, creo que estamos frente a una serie de gestos antidemocráticos. Uno de los objetivos de la comunicación oficial debería ser generar confianza.

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Mauricio Macri, cuando perdió la compostura en su último discurso en el Congreso.

Hace falta consenso ante una situación tan crítica como la que propone la pandemia. Traer tranquilidad, ser consistentes en cuanto a las medidas que se toman. Sufrimos una serie de medidas inconsistentes en este tiempo donde nos pedían una cosa y la contraria al mismo tiempo. Por ejemplo, se cierran las escuelas, pero se abren los casinos. Eso expresa, para mí, un problema de gestión bastante serio y la comunicación ayuda a verlo.

En defensa del otro modelo

Si tuviera que comparar esta gestión con la del gobierno anterior, de la que usted formaba parte, ¿ve grandes diferencias?

Sí. Enormes diferencias en todo sentido. En el manejo que ha tenido el gobierno de Macri con la prensa. Te doy un ejemplo que pasa desapercibido. En todos los años de gestión, incluyendo el Gobierno de la Ciudad y la Presidencia, la cuenta de Macri nunca bloqueó a un usuario. No importa lo que haya dicho. Si ves la cuenta de los actuales dirigentes, incluyendo al presidente, y ni hablar de la vicepresidenta, hay una serie de personas e instituciones bloqueadas que denotan un comportamiento.

De hecho, podés revisar todo el historial de las redes sociales de Macri y de los principales funcionarios que formaron parte del gobierno anterior y no vas a encontrar tweets insultantes, ni violentos, ni amenazas, ni que se hayan burlado de ninguna persona. Sí, noto importantes diferencias con este gobierno.

¿Tiene que ver con el manejo de las redes?

No creo tanto en las moderaciones que realicen los community managers. Nosotros no es que moderábamos a un Macri que quería agredir. Forma parte de su idiosincrasia. Tampoco lo viste en la televisión burlarse, usar sarcasmo, chicanear; mucho menos agredir o amenazar. Entonces, yo creo que la comunicación tanto de la política como de las personas, en el fondo los expresan profundamente. Aún cuando tratan de eludir o simular algunos de sus defectos que a la larga aparecen.

Las cuentas de Trump se parecen bastante a Trump. Las cuentas de López Obrador se parecen a López Obrador. Si sacaras a las redes sociales del ecosistema de la comunicación, ¿cuánto se conocería de Alberto Fernández y en qué condiciones? Sólo te quedarían las entrevistas, las cadenas nacionales y los actos. Pero no le escucharíamos con voz propia como le hemos escuchado.

«En las redes sociales de Macri y de los principales funcionarios que formaron parte del gobierno anterior no vas a encontrar tweets insultantes, ni violentos, ni amenazas, ni que se hayan burlado de ninguna persona…»

Lo que hay ahora en las redes sociales y que es una novedad es la identidad. Es interesante que la opinión pública pueda ver de cerca las diferencias y después premiar o castigar con el voto. Desde las cuentas de Macri, en las que hacía vivos con la participación de la gente, y la forma en la que se mostraba su actividad, hasta este perfil de Alberto Fernández, se ve que en el gobierno actual la comunicación parece haber retrocedido desde 2019 a hoy.

«No existen los medios hegemónicos»

¿Cómo ve la relación del gobierno actual con los medios hegemónicos?

No acepto la concepción de medios hegemónicos, porque la hegemonía no existe. La hegemonía es declaración política, una manera de descalificar a los medios independientes, atribuyéndoles intenciones de doblegar al Gobierno. Yo lo que concibo son medios profesionales, veo a Clarín, a La Nación, a Infobae. La hegemonía es un concepto que intenta imponer este Gobierno y que no existe. Hay un continuo intento de demonizar a los medios independientes profesionales.

Cuando el presidente le atribuye intenciones a todos los medios y artículos que no lo benefician, que cuestionan alguno de sus aspectos, vemos un ataque contra la prensa, contra la idea de que la prensa corresponde a intereses contrapopulares, como dirían ellos, justamente afirmando la idea de que la prensa tiene algún interés más allá de la información. Vemos los primeros días de Alberto Fernández cuando salía de su departamento y trataba de mostrarse cercano, abierto y dispuesto a conversar con la prensa, y hoy lo que se ve es que esta relación se ha tensado.

¿Cambió esa actitud?

Ahora vemos a un presidente que se ha retraído en medios oficialistas, y que no ha perdido la oportunidad de hacer declaraciones contra los medios, contra la prensa y contra los periodistas. Él y otras partes del Gobierno han tenido declaraciones muy impertinentes al respecto. Y como los problemas que tiene el Gobierno tienden a crecer, esta relación se va a tensar aún más, porque por supuesto la prensa va a ser cada vez más crítica a estos cuestionamientos y errores.

«La hegemonía es declaración política, una manera de descalificar a los medios independientes, atribuyéndoles intenciones de doblegar al Gobierno. Yo lo que concibo son medios profesionales, veo a Clarín, a La Nación, a Infobae…»

Vemos la última cadena nacional que se realizó y sólo podemos coincidir con un título que usó algún medio que decía: «el presidente usó la cadena nacional para decir que faltarán vacunas». Esto se va a seguir tensando, como se debe haber tensado la relación con la Justicia. En el Gobierno de Cristina Kirchner se han visto medidas realmente abusivas, aún con formato de ley, como fue la Ley de Medios, que tenía como objetivo doblegar a las organizaciones periodísticas independientes. Nadie puede afirmar, entonces, hacia dónde va esta tensión. Pero por el momento, no parece dirigirse a un buen destino.

¿Cómo se llevan los medios y las redes?

La prensa textual sigue avanzando a través de las redes sociales como nunca antes en su historia. La prensa impresa se ha volcado hacia sus versiones digitales, ya que no tienen la prosperidad que han tenido en el pasado. Yo trabajé en Clarín en el período en que vendía un millón de ejemplares, cuando tenía casi el 40% de sus páginas ocupadas por auspiciantes, y 70 páginas de clasificados. Ese mundo, que era muy brillante, desapareció, y no necesariamente fue reemplazado en igual medida por sus versiones en formatos digitales. Esto es, a grandes rasgos, la situación a nivel mundial. Salvo el New York Times y algunos más, todos están pasando este proceso.

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La expandión del Imperio Clarín. No hay un grupo de
comunicación alguno en el mundo con un nivel de poder semejante.

El valor de la credibilidad y la decadencia del papel

¿Corren peligro los diarios en papel?

La foto de hoy nos hace pensar que las versiones impresas van a estar muy amenazadas, pero esas marcas, los medios legacy, por el momento están muy saludables y con miras a vivir por lo menos cien años más. Están dando señales de que son tan importantes para la opinión pública que su supervivencia trasciende las plataformas. Vos entrás al Instagram de Clarín y tiene una cantidad enorme de seguidores que siguen a la marca. Le creen, y es razonable que pase esto, porque pasaron muchas pruebas.

¿Quiere decir que siguen siendo influyentes en la opinión pública?

Su palabra pesa. Las marcas periodísticas pasaban de generación en generación y ahora tienen el desafío de estar frente a una generación nueva que nunca, probablemente, haya abierto un diario en papel. Entonces el vínculo tiene que surgir de otra forma, de otros lados, pero yo confío en que lo van a lograr.

«Clarín hoy tiene más lectores que nunca en su historia, pero no es lo mismo decir que vende hoy más ejemplares que en el pasado. Hay más seres humanos leyendo sus noticias. La credibilidad es todo y ese es su activo intangible…»

La decadencia, entonces, no es de los medios legacy, de su marca, sino del soporte. Clarín, por ejemplo, hoy tiene más lectores de los que nunca tuvo en su historia, pero no es lo mismo decir que vende hoy más ejemplares que en el pasado. Hay más seres humanos leyendo sus noticias. La credibilidad es todo. Es un activo intangible, el más importante que puede tener desde ya una marca periodística. Si no te creo no te voy a leer ni a comprar ejemplares. En el caso de los políticos, si no te creo nada de lo que decís, no te voy a creer los discursos, y mucho menos te voy a votar. Es un momento en el que la credibilidad se ha vuelto más importante que nunca.

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