José de San Martín, humano, cercano e incorruptible

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos José de San Martín ingresó a la inmortalidad el 17 de agosto de 1850. En Mendoza. Gobernador progresista y querido por la gente sin diferenciación social.

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Por Fabián Galdi (fabisebitomi619294@gmail.com)

A 170 años de la desaparición física de José Francisco de San Martín y Matorras, el mito se agiganta y la denominación de Padre de la Patria está muy lejos de ser un anacronismo o una glorificación cómodamente instalada en el bronce. José de San Martín fue lo que quiso ser: un hombre común, apenas uno más entre los mortales, cuyo objetivo de vida se conformó en transformar la realidad hasta alcanzar la libertad y así concretar el deseo. Sus modos de comunicarse con la comunidad lo convirtieron en un líder cercano a las necesidades de su gente.

Ese idioma compartido permitió que se pudiera interactuar con la mira puesta en la pérdida de privilegios de quienes se hallaban en situación más acomodada dentro de la sociedad mendocina del momento -éstos debían pagar más impuestos que quienes se hallaban en posición menos ventajosa-.  Ya gobernador de Cuyo, su mira estuvo puesta como objetivo prioritario en la defensa territorial ante el presumible avance de las fuerzas realistas desde Chile, a fines de 1814. 

Progresista y de avanzada, le puso el foco al desarrollo de las obras públicas, la salud y la educación. Y no sólo eso, sino que expropió propiedades de españoles que se habían escapado e inclusive de españoles muertos -sin testamento- para que esos bienes pasaran a manos públicas. En tanto, impulsó el fomento de la actividad agrícola con la venta de tierras estatales que no habían sido cultivadas, y también siguió la tradición de los huarpes para construir un canal de riego en la zona de Barriales.

Protegió los derechos del peón rural y la industria local, además de estimular la vacunación obligatoria -contra la viruela- y prohibir los castigos corporales que se infligían a alumnos de las escuelas. Como adelantado a su tiempo que fue, potenció la unidad en acción a partir del proceso político que devino en la Declaración de la Independencia en Tucumán, en 1816.

Su adhesión alta en suelo mendocino -la cual se supo ganar por sus lazos fuertes con la población- contribuyó a ensanchar el camino rumbo a la epopeya cumbra sanmartineana: el Cruce de los Andes, en 1817.  La Gesta de don José Francisco es el símbolo de cultura identitaria a la que le cabe un sólo adjetivo: extraordinaria.

«Gobernó con una gran prolijidad y en forma democrática»

Carlos Campana, profesor de historia, miembro de la Asociación Sanmartineana y especialista en la vida de San Martín, dialogó con El Café Diario acerca de los pormenores de la gesta de El Libertador.

¿Cuál fue la prioridad que tuvo San Martín en su arribo a Mendoza?

Desde mi punto de vista como historiador, intentaré aclarar algunos temas tergiversados. Esta historia se inicia con la llegada a las entonces provincias de Cuyo del flamante Gobernador Intendente Coronel Mayor José de San Martín. La prioridad como primer paso fue la de reforzar y asegurar la defensa de ese territorio con motivo del avance realista en Chile. 

Profesor Carlos Campana.

¿Qué hechos avalan su toma de posición?

No fue casualidad que a los pocos días de su llegada haya caído el gobierno patriota del país trasandino. A partir de ese momento, en octubre de 1814, su gran preocupación fue el Cruce de los Andes por parte de los españoles a través de los pasos limítrofes y no la de preparar un ejército para liberar Chile como siempre se interpretó.

¿Por qué se considera que San Martín fue un gobernador progresista para la época?

Durante su mandato, el Padre de la Patria gobernó con una gran prolijidad y en forma democrática, ya que todas las decisiones políticas eran sometidas a la votación de los miembros del Cabildo. Además se encontró con las arcas casi vacías y supo aprovechar el potencial económico de las tres provincias, junto a San Juan y San Luis. Con su visión progresista traída desde Europa, ejecutó importantes obras públicas y de salud. 

¿De qué manera su experiencia y capacitación como militar se volcó en la vida cotidiana?

Innovó durante la crisis que afrontaba en el plano militar. Lo hizo realizando algunas acciones experimentales, como por ejemplo la fundición de pequeñas balas para la artilleria a través de un exiliado chileno, o el abaratamiento de telas para confeccionar uniformes. Desde Mendoza, él también fue uno de los que presionó para la creación de la Asamblea general Constituyente de 1816 en Tucumán, después del derrocamiento de Alvear. Y el primero en proclamar la Independencia.

Precisamente, apenas un semestre separa el Congreso de Tucumán de la campaña libertadora. 

En agosto de 1816 fue creado el Ejército de los Andes y a él se lo nombró General. Su cargo anterior caducó para dedicarse de lleno a organizar la campaña libertadora a Chile, la cual ejecutó en solo tres meses con la ayuda del Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón. No fue nada fácil pero lo logró y en febrero de 1817 quedó en la gloria tras vencer a los realistas en la cuesta de Chacabuco. 

«Arquetipo del coraje comprometido con la gente en la América de abajo»

Carlos Levy es poeta, escritor y una de las voces más lúcidas para dar testimonio sobre la obra sanmartineana. Las cualidades humanas del Padre de la Patria en este diálogo con El Café Diario.

Carlos Levy.

¿Qué le produce expresarse acerca de la influencia que tuvo San Martín en Mendoza?

Me resulta una verdadera paradoja el intentar escribir sobre San Martín, parafraseando como disparador el título de un libro del ensayista y sociólogo fascista, Juan José Sebreli. Diría «Mendoza, vida cotidiana y revolución» en cambio de «Buenos Aires, vida cotidiana y alienación».

¿En qué momento evalúa Ud. que se produce un salto cualitativo en El Libertador?

Él regresa de España entusiasmado por el grito libertario independentista de 1810 y ya había tomado contacto con pensadores influenciados por el movimiento de la Ilustración. Esto fue de gran importancia en el quehacer político. Así, entre 1814 y 1816, tuvo a su cargo la Intendencia de Cuyo quien sería después llamado «Padre de la Patria»

¿Con qué Mendoza se encontró al arribar a su nuevo destino?

La existencia, en aquel entonces, era descomprometida y bucólica. Un paseo por la alameda, que él mismo implementó para por la tardecita recibir el fresco del Tajamar, por ejemplo. Alguna serenata por la noche tal vez, y si hasta se cuenta, que había una plaza de toros y que, en ella, Lavalle lidió uno en su honor. Pero con el bullir de los pensamientos y bajo su tutela, la vida cotidiana de ese transcurrir cambió. Por eso, a la vez que Mendoza progresaba y crecía, iba tomando cuerpo la necesidad de una América libre, de una Patria Grande.

¿Y entonces?

Lo que había sido el gozo plácido de escuchar el susurro de un arroyo cristalino se convirtió en un río torrentoso que llevaría la libertad a medio continente.

¿Cómo caracteriza el apoyo masivo que recibió de parte de la población?

En ese momento, la tranquilidad se convirtió en urgencia, y repitiendo como un eco moderno, aquella profecía de Isaías «…haremos de los arados lanzas y de las podaderas espadas…», comenzaron a escucharse los golpes de martillo sobre los yunques, forjando bronces, espadas, espuelas y cañones bajo los gritos de aquél raro cura Beltrán, mientras San Martín escribía a Dupuy pidiéndole pertrechos. «Urgente» decía en sus misivas. 

El escritor y poeta Carlos Levy.

Hasta se da el caso del apoyo femenino, comprometido con la causa.

Sí, porque mientras los talabarteros y herreros iban transpirando junto con él, la gran epopeya, las damas mendocinas entregaban sus joyas y bordaban la bandera, contagiadas por Mercedes y la utopía.

¿Cuáles son los motivos para que se lo denomine progresista en su gestión?

Y, el soñar crecía a la par de la industria local. La sanción de impuestos a la exportación de productos, el saneamiento y ampliación de canales de riego para agrandar las zonas de cultivo, las medidas destinadas a mejorar la salud pública, además de la creación de caminos y postales de correo que multiplicaban la comunicación. Además, los trabajadores rurales y peones también recibieron mejores condiciones laborales y salariales. El general, sabio, expropió las casas de los españoles fugados y declaró de propiedad del Estado público a los bienes de los españoles muertos que no tenían herederos.

¿Cómo define a ese hombre político que gestionaba y a la vez concretaba?

Fue un político lúcido. Entendió la importancia de dar vida a la economía cuyana con objetivos claros y populares, y de esa manera hacerla fuerte ante la posibilidad de una invasión realista. Lo hizo cuidando y fomentando la industria local, asentando así otra base para el proyecto libertador. Es el arquetipo del coraje comprometido con la criatura humana de toda esta América de abajo.

Como intelectual y militante político, ¿de qué forma ve usted la evocación a San Martín?

Siento que no se le ha prestado el debido respeto a su legado y se bastardea su herencia libertaria. San Martín no es una estatua para ser recordada por agenda. ¿Lo comprenderá el Sr. Gobernador (Rodolfo) Suarez y el Sr. diputado (Alfredo) Cornejo? En definitiva, que no sea este 17 de agosto otro día más de la traición.

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2 comentarios en “José de San Martín, humano, cercano e incorruptible

  1. Me alegro de que hayas sentido identificado con la nota, Gustavo. Al San Martín de carne y hueso no se lo suele describir desde el punto de vista del vínculo que generó con su pueblo. Gracias por tu participación.

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