Jorge Alonso: «Los medicamentos basados en plantas son más seguros»

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos El Dr. Jorge Alonso, especialista en fitomedicina, explica por qué los medicamentos basados en plantas son más seguros que los de síntesis químicas.

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Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Lola López Quai (otrascarasotragente@gmail.com)

El Dr. Jorge Alonso (M.N. 67.640) dirige en la actualidad cinco posgrados en la Facultad de Medicina de la UBA (Fitofármacos en la Clínica Diaria; Medicina Indígena Americana; Nutrición Ortomolecular; Alimentos Funcionales y Nutracéuticos; y Fitodermatología y Fitoestética), y está presentando un nuevo posgrado llamado Experto en Cannabis Medicinal.

Ha recibido el Premio Honorífico del Senado de la Nación por contribuir con la Interculturalidad y es autor de los libros ‘Tratado de Fitofármacos y Nutracéuticos’ y ‘Plantas Autóctonas de Argentina’. Es especialista en Fitomedicina, ámbito en el que se trabaja con medicamentos a base de plantas.

Las dudas sobre la fitoterapia

Si la fitomedicina está avalada científicamente, ¿por qué siguen existiendo medicamentos de síntesis química? Es decir, ¿si la valeriana es efectiva para calmar, por qué sigue habiendo Valium?

De las plantas medicinales han surgido muchos remedios químicos. Por ejemplo, del sauce surgió la aspirina, de la planta del opio la morfina y de la galega la metformina, empleada en diabetes. Ocurre que los productos químicos son patentables, mientras que las plantas no lo son por ser patrimonio de la humanidad, ya que existen desde tiempos remotos.

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A partir de la síntesis de la urea en 1812, surge el tema de «patentar» los inventos de laboratorio. Eso hace que la industria modifique levemente las estructuras químicas de las plantas para obtener nuevos productos químicos que ahora sí son patentables. Las modificaciones químicas han permitido incrementar la potencia farmacológica de lo que tenía la planta, pero, esa modificación también genera efectos adversos que la planta no tiene. Del tronquito de la hoja de lechuga o del tubérculo verde de la papa se puede obtener la molécula que derivó del Valium. La lechuga no es patentable, el Valium sí. Ahí radica la gran diferencia.

¿Se mezclan marketing, hábitos y ciencia?

Además de su uso empírico o popular, las plantas medicinales cuentan con evidencias científicas. Por ejemplo, las hojas de ginkgo biloba se usan ancestralmente para la memoria y eso pudo ser corroborado también con ensayos in vitro y numerosos ensayos clínicos.

El laboratorio que realiza los ensayos clínicos registra el producto como medicamento para que se pueda recetar (por ejemplo, por obras sociales o empresas de medicina prepaga) mientras que otros laboratorios más chicos suelen hacer y vender suplementos dietarios, tinturas o infusiones (que no requieren receta), que están un escalón por debajo de la eficacia de un extracto seco, que es lo que en definitiva ingresa en los ensayos clínicos.

Diferencias sustanciales

¿Cuál es la diferencia entre un fitomedicamento y uno convencional? Por ejemplo, entre un jarabe para la tos basado en plantas y otro de síntesis química.

Si el jarabe, o cualquier producto natural, están aprobados por la ANMAT, no hay diferencia respecto al producto químico porque todo producto natural debe reunir los requisitos de buenas prácticas de elaboración y trazabilidad para demostrar seguridad, eficacia y calidad.

Pero si ambos son iguales en su acción terapéutica y el de plantas tiene menos efectos colaterales, ¿no es lógico elegir el que tiene plantas y que el otro deje de estar disponible?

El jarabe a base de plantas puede tener menos efectos adversos y ser igual de eficaz que el producto químico. Pero si un laboratorio desea sacar un producto químico, aún con algún efecto adverso, lo puede hacer siempre y cuando sea mínimo, porque la autoridad sanitaria de cada país contempla que un medicamento pueda tener algún efecto adverso. Sino no existiría ni la aspirina.

Además, no se le puede sacar a un médico la potestad de que recete el producto que estime conveniente: quizá no le tiene confianza al natural, o carece de formación en productos naturales, o puede ser que el natural sólo está apto para la venta libre y el producto químico lo está bajo receta. Ahí juegan su partido las obras sociales o prepagas que aceptan únicamente hacer descuentos sobre productos bajo receta y no a los de venta libre.

¿Cómo se elabora un fitomedicamento? ¿Va un especialista al campo a recolectar plantas?

Las plantas se cultivan siguiendo las buenas prácticas de agricultura y luego se someten, una vez recolectadas, a los controles microbiológicos y de residuos tóxicos. Ya pasado este control, el laboratorio puede elaborar tisanas. Si es un laboratorio acopiador, podrá vender este producto recolectado y controlado fitosanitariamente a un laboratorio que elabore extractos secos, fluidos y tinturas.

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Estos laboratorios le venden los extractos a las farmacias magistrales o a laboratorios que comercializan productos finales. Por ejemplo: la empresa A recolecta la planta, hace controles de calidad y le vende al laboratorio B esa materia prima. El laboratorio B elabora un extracto (líquido, sólido o semisólido) y se lo vende al laboratorio C, que es el que vende en cápsulas, jarabes o cremas el producto final con su marca propia al público consumidor.

La ignorancia de los profesionales

Si un fitomedicamento suele ser más saludable que uno convencional, ¿a qué se debe que aún no se consuman masivamente?

Muchos médicos no recibieron enseñanza de fitoterápicos en la Facultad de Medicina y ese desconocimiento hace que no lo receten. Por suerte, desde hace 20 años estamos dictando posgrados de Fitomedicina en la Facultad de Medicina de la UBA, así como en otras universidades de Latinoamérica, y cada vez son más los médicos que los recetan.

¿Hay fitomedicamentos para todas las dolencias y enfermedades?

Las plantas medicinales han permitido cubrir un gran abanico de dolencias y muchas sirvieron de modelo para el desarrollo de fármacos químicos. Para tener una idea, 10 de las 20 principales drogas empleadas en cáncer derivaron de plantas: de la corteza del tejo (árbol) se obtuvo taxol; los laboratorios copiaron esa molécula, la sintetizaron, y hoy es uno de los quimioterápicos más importantes contra el cáncer.

Otro ejemplo, la planta Galega officinalis tiene una molécula conocida como galeguina; un laboratorio toma esa molécula, la cambia levemente y con eso genera la metformina, que es uno de los remedios más importantes para la diabetes. Ahora bien, sin el conocimiento popular del tejo o de la galega ningún laboratorio habría podido inventar este remedio para el cáncer o la diabetes.

O sea que el saber de la gente y de los pueblos originarios es importantísimo…

Así es, porque son quienes usaron las plantas desde siempre. Existen muchas plantas que se han usado popularmente para el cáncer pero para las que los laboratorios aún no han desarrollado variantes químicas para comercializar. Con esas plantas se pueden preparar extractos en farmacias magistrales bajo receta y responsabilidad médica, y así los médicos podemos usarlas en pacientes oncológicos tomando como base trabajos publicados en revistas científicas.

El juramento hipocrático

Usted en su experiencia personal y de su familia, ¿aplica sólo fitomedicina?

Como médico, debo tener conocimiento de todo lo que ayude a curar porque la ciencia debe estar por encima de las creencias personales. Los fundamentalismos de un lado y del otro son contraproducentes. Por eso yo analizo cada caso y evalúo qué es más conveniente para el paciente. Como regla general, en los casos agudos se suelen utilizar remedios químicos que permiten una salida rápida del cuadro inicial. Pero en el curso de enfermedades crónicas, los más indicados son los productos naturales, siendo sus márgenes de seguridad mucho más amplios que los de los productos químicos.

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¿Un ejemplo?

Si un paciente aparece con un ataque de asma que haga peligrar su vida, la indicación apropiada es darle un corticoide de acción rápida. Sería criminal no hacerlo. Pero también es un acto criminal mantener un corticoide toda la vida a un paciente asmático que ya superó su período agudo. Es ahí, en la cronicidad, donde damos los fitoterápicos sin generar los impactos negativos de los productos químicos dados a lo largo de muchos años.

¿Hay algo que quiera agregar?

Sí. Despedirme con dos frases: «todo lo que cura es medicina, sin importar el origen del remedio ni la clase social del paciente». Y también, que «un buen médico es aquel que recomienda productos qué ÉL mismo tomaría». 

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6 comentarios en “Jorge Alonso: «Los medicamentos basados en plantas son más seguros»

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