Joey Solimine: «La fauna silvestre también es víctima de la pandemia»

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos Joey Solimine asegura que desde que empezó la pandemia faltan voluntarios en los centros de rescate y conservación de la fauna silvestre en América Latina.

¿Te gusta? Compartilo
Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

Por Lola López Quai (otrascarasotragente@gmail.com)

Joey Solimine es enfermera veterinaria y vive en Manhattan, Nueva York. Allí trabaja en el rescate de animales silvestres buscando que estén mejor en un mundo que los castiga y que ha empeorado desde que comenzó la pandemia de coronavirus. «El COVID-19 ha afectado negativamente el rescate y la conservación de la fauna silvestre, así como el funcionamiento de todos los centros de conservación de América Latina», explica. «La mayoría de estos lugares se sostienen gracias a las donaciones de sponsors y visitantes, y dependen en gran parte del trabajo de voluntarios incluso en las tareas profesionales».

tags
Joey Solimine es enfermera veterinaria.

Uno de los grandes problemas que han surgido por la pandemia, con fronteras cerradas, casi sin vuelos y prohibición de desplazamiento en muchos lugares, es la falta de visitantes y voluntarios extranjeros que sostengan con donaciones los espacios dedicados a la conservación de la fauna silvestre. Lo mismo ocurre con la gente del lugar que tampoco tiene medios para llegar, lo que provoca la imposibilidad de seguir socorriendo a los animales que llegan decomisados del tráfico ilegal, delito que deja tanto dinero como el contrabando de armas.

Los animales, los más perjudicados

La activista enfatiza que «como siempre, los animales son los más perjudicados porque ellos sufren en silencio y dependen de nosotros para que los defendamos y protejamos, y a la vez, son los humanos quienes los han explotado y abusado de ellos por siglos; esto es algo que tiene que terminar de una vez por todas».

tags
Joey trabaja en la conservación de la fauna silvestre.

En América Latina hay varios centros dedicados a la rehabilitación de la fauna silvestre, donde llegan también animales abandonados por personas que ya no quieren tenerlos porque se dan cuenta de que ya no les resulta divertido tener un mono en casa. En estos lugares se los cura, se los alimenta, se los cuida y hasta les consiguen padres sustitutos.

«Una vez que se ha recuperado -y según la especie-, el animal pasa por un proceso de rehabilitación que, por ejemplo, en el caso de ocelotes y yaguaretés, implica enseñarles a cazar. A otros se les enseña cómo manejarse en la naturaleza o relacionarse con sus pares», explica Joey.

tags
Solimine dice que en la pandemia ya no reciben donaciones
para mantener los centros de rescate.

Se necesitan donaciones

Después, cada centro de rehabilitación debe pedir autorización a las autoridades locales para liberar a los animales a su entorno. «Mi objetivo en la vida es ayudar a los centros de rescate de América Latina a adoptar cada vez mejores prácticas de rehabilitación para que los procesos sean exitosos y los animales puedan recuperarse, en especial las especies más complejas como primates y animales que tienen requerimientos muy puntuales, como los felinos», describe Joey Solimine.

Y agrega que “para que esto sea posible, es esencial que los centros de rescate sigan funcionando, por eso le pido a las personas que busquen en la Internet todos estos santuarios y traten de colaborar con lo que puedan, que será de gran ayuda. La vida de muchísimos animales depende de nuestro compromiso”.

¿Te gusta? Compartilo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *