«Jockey suave corto», por María Staudenmann

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos Autoras y autores comparten textos breves de su producción. Este relato de María Staudenmann ofrece una colección de recuerdos reunidos en torno a un objeto.

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Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

Selección: Mirtha Caré (mirtha.care@elcafediario.com)

Cuenta la autora

‘Jockey suave corto’ es una colección de recuerdos reunidos en torno a un objeto importante de mi historia personal. Una noche de cuarentena, este objeto se me volvió a presentar en duermevela, y antes de rendirme al sueño resolví hacerlo letras. Al día siguiente, una charla virtual con mi gran amiga Eme (gestora de esta sección), en la que hablamos del desabastecimiento de cigarrillos, me aportó el inicio del relato.

Jockey suave corto

En estos días de escasez de cigarrillos –de eso y de tanto más–, vuelvo a pensar en los atados de Jockey suave corto que la madre de Natalia le mandaba comprar cuando éramos tan jóvenes que no teníamos reloj. Creo que fue por eso, por la juventud, que desde entonces esa marquilla (el rojo bermellón, el gorrito con visera, la fusta cruzada) fue la imagen de Natalia torpe, furiosa, ingenua; el color de Natalia arrebolada; el sonido de Natalia diciéndole al kiosquero “Un Jockey suave corto” sin agregar “por favor”. Y de algún extraño modo, Natalia calcada en Jockey fue también ese kiosco de barrio abierto un domingo de enero, con el toldo naranja y las letras pasadas de tiempo; la cara adusta del viejo tras la ventanita, el ficus divulgando secretos entre las hojas, baldosas conquistadas por yuyos, un malvón espléndido en una lata de pintura, una bicicleta azul apoyada contra un muro. Y unos chicos, y unas risas, y la vibración del cielo, y el rumor sordo del calor de las tres. Esa vida en ciernes que hoy satura el color de la escena, y menos mal que nunca haya fumado Jockey, menos mal que hayan dejado de existir.

La memoria es un pucho que se consume lento. Un circo de provincias, vivaracho y atorrante; bufones que hacen cabriolas entre sueños diurnos. Universo Jockey suave corto, un cuadro móvil que oscila leve como flor de panadero; se cuela de repente en cualquier rato, sobre todo en días en que a la luz le cuesta entrar en casa. Y es que soy memorias: bici, kiosco, verano, chicos y Jockey suave corto sin “por favor”. Ángeles con fusiles que no saben cuánto dañan; surgen, acarician, hieren y se van. Y es que eso soy: memorias chuecas, viejo polvo levantado.

Acerca de la autora

María Staudenmann (Buenos Aires, 1979) es licenciada en Comunicación Social. Trabajó en publicidad, donde se desempeñó como editora y redactora de contenidos para distintos medios gráficos nacionales. A fines de 2011 fundó Qu, revista impresa de literatura y arte. Escribe narrativa y poesía. Algunos de sus textos han sido premiados en certámenes y otros publicados en antologías y medios digitales de Argentina y España. Es autora de la novela Lo que me hizo Fernández’ (Azul Francia Editorial, 2020) e integrante del estudio de corrección y edición de textos agua ardiente.

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