Los ‘James Bond’ argentinos: espionaje y negocios sucios

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Escuchas telefónicas y lectura de mails son algunas de las maniobras de espionaje ilegal que realizaron funcionarios de Mauricio Macri contra Cristina Kirchner entre otros. Una causa que salpica a mas de uno.

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Por Rodolfo Colángelo (rodolfocolangelo@elcafediario.com)

Los 007 argentinos que operan en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI, ex SIDE) no tienen la elegancia ni el poder de seducción del James Bond’ interpretado en el cine por Sean Connery, ni el lenguaje literario que le imprimía su creador, el escritor inglés Ian Fleming.

Pero lo que sí tienen es la obsesión –y las ganancias económicas-, por hacer inteligencia interna y espionaje sobre dirigentes políticos, gremiales, periodistas y empresarios por encargo de los gobiernos de turno, o de importantes personajes interesados en hacer negocios.

Históricamente los agentes secretos nativos se dedicaron a la inteligencia local más que a la seguridad nacional frente a potenciales amenazas externas, y casi siempre al servicio de dictaduras militares. Pero ahora, todo esto acaba de estallar en plena democracia y salir a la luz con la intervención a la AFI a cargo de Cristina Caamaño, nombrada por el Gobierno de Alberto Fernández.

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Alberto Fernández con Cristina Caamaño, interventora de la AFI, y el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero.

Espionaje ilegal a propios y ajenos

Los documentos y archivos encontrados en los sótanos de la AFI revelaron el espionaje ilegal ejercido durante el gobierno de Mauricio Macri sobre la actual vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner y el armado de causas en su contra, además del seguimiento a otros funcionarios kirchneristas.

Lo inédito es que la AFI, encabezada por Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, también investigaba al jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a su vicejefe, Diego Santilli y a la entonces gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, es decir a los propios dirigentes macristas.

Todo esto surgió de archivos y celulares de agentes de inteligencia, entre ellos Leandro Araque, quien en el momento de escribir esta nota iba a declarar ante la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Organismos de Inteligencia.

Entrando en el terreno de lo insólito, tanto Cristina como Rodríguez Larreta pidieron ser querellantes en la causa que lleva adelante el juez federal, Federico Villena. Es decir, la vicepresidenta kirchnerista y el jefe del gobierno porteño, por ahora supuesto ultramacrista, son querellantes en la misma causa donde está sospechado el ex presidente Mauricio Macri, aunque Larreta, tímidamente, señaló que no creía que Macri estuviera implicado.

Según trascendió de fuentes políticas, Larreta habría sido espiado por una empleada doméstica que en realidad era agente de la AFI. Por otra parte, espías de la AFI que seguían los movimientos de Cristina Fernández desde un automóvil estacionado en las cercanías del Instituto Patria, indicaron que el propio juez Villena, a cargo de la causa, había avalado ese espionaje, lo que fue desmentido por el magistrado.

Cristina Fernández
Cristina Fernández pidió ser querellante en la causa del espionaje ilegal en el gobierno de Macri.

La Justicia también investiga la denuncia del radical José Luis Vila, funcionario del Ministerio de Defensa durante el gobierno macrista, quien señaló que durante su gestión fue amenazado para que dejara su cargo y que colocaron una bomba desactivada frente a su domicilio. En su denuncia, dijo que un miembro de una banda narco confesó que había sido contratado por un agente de la AFI para cometer el hecho.

Espías y negocios sucios

La lista de espiados es extensa e incluye a Hugo y Pablo Moyano, a periodistas como Luis Majul (aunque él sostiene que son “operaciones kirchneristas” y no quiere que se den a conocer ciertos mails suyos encontrados en la AFI), y a curas de Opción por los Pobres, entre otros.

El caso de los espionajes y aprietes comenzó a tomar relevancia con la detención del falso abogado y presunto agente de la DEA, Marcelo D’Alessio, quien fue denunciado por el empresario Pedro Etchebest por supuesta extorsión para no involucrarlo en la causa de los cuadernos y que roza al fiscal Carlos Stornelli.

D’Alessio no era un orgánico de la ex SIDE, pero algunas fuentes indicaron que «si hacía bien su trabajo, pasaba a planta permanente».

Lo cierto es que el espionaje y los negocios sucios se remontan también a otros tiempos. Un veterano consultor de empresas confió a El Café Diario que “cuando un holding quiere apoderarse de la competencia, quebrarla, a veces se recurre a estos agentes que investigan la vida privada de empresarios, sus adicciones, sus amantes, en fin, los aprietan un poco. Luego aparecen los bancos y financieras que les cierran las líneas de créditos y las financiaciones. Espías y cerco económico para que vendan. No es nada nuevo y estoy hablando en pasado”.

Tal vez por eso D’Alessio declaró que“si yo hablo se cae la causa de los cuadernos”, donde empresarios “arrepentidos” confesaron haber pagado coimas para no ser detenidos. La causa de los espionajes está en su etapa inicial y se proyecta como un escándalo de magnitud cada vez que aparezcan nuevas pruebas y documentos.

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