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Por Inés Tiphaine (chinisst@gmail.com)

A pesar de que durante la cuarentena por el coronavirus disminuyó el tránsito en las calles de todo el país, durante 2020 por día 14 personas encontraron la muerte en accidentes de tránsito en Argentina, según cifras brindadas por la Asociación Civil Luchemos por la vida. El total de las víctimas en siniestros viales alcanzó la cifra de 4986. Es un número menor respecto a períodos anteriores, que rondaban entre 6.500 y 7.200 muertos por año, pero aun así se trata de una cifra muy importante.

Bicicletas al poder

La ONG Salvemos Vidas dio a conocer un estudio de movilidad en épocas de pandemia, que muestra que en la ciudad de Buenos Aires se incrementó un 19% el uso del auto particular y el 41,86% la utilización de la bicicleta. A su vez, el 2,1% de los encuestados indicó que usaba la motocicleta antes de la pandemia, pero el número ascendió al 3,7% durante la cuarentena.

Viviam Perrone, de la Asociación Civil Madres del Dolor, indica que «fue importante el incremento del uso de la bicicleta. Hasta entonces, se solían usar para hacer deportes. Ahora también se están utilizando como medio de transporte para ir a los lugares de trabajo».

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La Asociación Madres del Dolor nació en diciembre de 2004.

Es por esto que esta entidad, nacida en 2004 como consecuencia de «la pérdida de nuestros hijos», da mucha importancia a la unión de sus miembros porque «nos hizo muy fuertes para luchar contra la violencia». Esta ONG encaró un proyecto junto a Luchemos por la Vida para implementar una forma segura de utilizar las bicicletas: «quienes las usan, tampoco saben cuáles son las normas que tienen que seguir, como el uso del casco, la utilización de ropa clara, mantener la distancia con los autos, respetar los carriles y no zigzaguear entre los coches».

La idea es llevar adelante un proyecto que ya fue aceptado por la Alianza Global de ONG para la Seguridad Vial: «vamos a empezar en San Isidro como municipio piloto. Tiene que ver con la educación de los ciclistas pero también con la de quienes están en la calle, para que respeten a estos ciclistas. También abogamos por la apertura de más ciclovías y de reducir a treinta kilómetros por hora las calles donde existen las ciclovías, algo que se está pidiendo desde la Organización Mundial de la Salud».

Descontrol vial, la otra pandemia

Algunas de las causas de los incidentes viales son el exceso de velocidad, el consumo de alcohol, los sobrepasos en zonas de doble línea amarilla, el sueño y en los últimos años se agregó el uso del celular mientras se conduce. No es algo menor si se tiene en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) equipara la distracción que produce la utilización indebida del teléfono celular con el consumo del alcohol.

Viviam Perrone, mamá de Kevin Sedano, cuyo asesino huyó de la escena del crimen sin asistir a la víctima, explica que la expresión «accidente vial» es incorrecta. «La Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas no utilizan la palabra accidente cuando se habla de un hecho vial, porque el 90% de estos incidentes se puede evitar, y si son evitables, no es un accidente. En estos hechos viales los motivos más recurrentes son el exceso de la velocidad, el uso de alcohol y la distracción. Dentro de la distracción está el uso del celular y la somnolencia. Pero lo que produce más muertes viales, que son las principales causas de muerte entre los jóvenes en Argentina, es la velocidad y el alcohol».

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Viviam Perrone, con la foto de su hijo Kevin, junto a familiares de otras víctimas.

El uso del celular es algo más reciente y no se circunscribe a los conductores, sino que también se extiende a los peatones, capaces de cruzar una calle sin despegar la vista del teléfono móvil. En el caso de los conductores, cada vez se ve más cuánto se usa el celular mientras se está conduciendo, no sólo para atender un llamado sino también para enviar mensajes. En cualquier caso, todas son acciones tendientes a quitar la vista del camino.

Construir desde el dolor

La Asociación Civil Madres del Dolor trabaja para promover y consolidar la prestación de justicia para las familias o víctimas, brindar servicios de asistencia y constituir un foro de defensa de los derechos y la seguridad ciudadana.

Viviam Perrone, quizá la cara más visible de esta entidad, explica en qué temas se está trabajando acá y en el mundo: «existe una metodología que se está aplicando ahora en varios países del mundo, que se llama ‘Sistema Seguro’ y que sostiene que no se pueden abarcar los hechos viales teniendo en cuenta solo un aspecto del hecho. En realidad, se debe abordar en todo lo relacionado con autos seguros, caminos seguros y leyes». Perrone señala que se debería tener en cuenta la educación y las campañas en este Sistema Seguro, para poder llegar a lo que se denomina Visión Cero.

El programa de seguridad vial Visión Cero surgió en Suecia y fue aprobado en 1997. A partir de entonces, los proveedores, las autoridades y los usuarios del sistema de tránsito de ese país cooperan en la fijación de metas y otros criterios de eficacia. Uno de los objetivos primordiales es un sistema de tránsito en el que no se produzcan muertes ni lesiones graves por los choques. Se trata de una estrategia a largo plazo, encaminada a mejorar la seguridad vial hasta conseguir ese objetivo.

Las acciones del Sistema Seguro para llegar a Visión Cero, consisten, por ejemplo, en estudiar las calles para ver si son inseguras, planificar reformas en los medios de transportes y realizar campañas. También, hacer valer las leyes existentes y reclamar modificaciones en las que requieran cambios.  

Enrique Schott, padre de Juan Enrique Schott, víctima de un hecho vial en la localidad rionegrina de El Bolsón, dice que «el problema del conductor alcoholizado es la falta de control y la ausencia de sanciones. A veces se lo multa, se lo lleva ante el juez y este hace una interpretación muy ligera. Mi hijo falleció junto a sus amigos en un hecho vial protagonizado por un conductor alcoholizado. No se puede tomar alcohol y conducir. Tiene que haber leyes más severas y mucho más control. En el caso de mi hijo, logramos que el conductor fuera condenado».

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Incidente vial con consecuencias trágicas.

Más allá de la acción indelegable del Estado, es especialmente destacable el trabajo que realizan las entidades como la Asociación Civil Madres del Dolor. Así lo explica Viviam Perrone: «desde la Asociación acompañamos a las familias de las víctimas. Se comunican a través de nuestras redes, o a través de nuestros teléfonos. Nos piden ayuda, por lo general asesoramiento legal o ayuda psicológica. Estamos trabajando mucho con la Red Federal de Asistencia a Víctimas y Familiares de Víctimas de Siniestros Viales. Además hay una línea telefónica, el 149, a la que se puede acceder las 24 horas del día en todo el país, y donde van encontrar asesoramiento jurídico y psicológico. Por día recibimos entre cinco y diez casos de hechos viales en la Asociación».

Soluciones de cara al futuro

Días atrás se inauguró un nuevo período de Sesiones Ordinarias en el Congreso de la Nación y en su discurso de apertura el presidente Alberto Fernández no hizo mención alguna a la seguridad vial, aunque es la primera causa de muerte entre las y los jóvenes. «La manera de evitar que las muertes viales sean la primera causa de fallecimiento entre los jóvenes es primero revertir lo que ocurre con políticas de Estado», señala Perrone y agrega: «en el Congreso no se dijo nada con respecto al acompañamiento de las víctimas, ni tampoco qué hacer con los caminos que no son seguros».

Para terminar, la dirigente de las Madres del Dolor enfatiza que «diferentes gobiernos, diferentes ideologías, mismo robo. Hay dinero para obras en rutas y calles que no se hacen. Lo que tendríamos que ver es cómo utilizar los recursos para mejorar nuestras calles, nuestras rutas, y preparar a las y los policías para que realmente puedan hacer controles, aplicar las leyes que tenemos y penar a quien no las cumpla. Si las sanciones son efectivas, la gente se cuida».

«Cuando salieron a controlar los cinturones de seguridad, todos nos los colocamos. Cuando se hacen los controles de alcoholemia de manera sistemática, pocos se animan a conducir si bebieron alcohol. Es muy fácil – agrega Viviam Perrone-, pero lamentablemente no hay voluntad. Por supuesto que hay que realizar campañas, pero por sí solas no sirven, deben estar acompañadas por leyes de efectiva aplicación y controles eficaces».

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