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Recordar, leer y honrar a Ana Frank a 91 años de su natalicio

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos Cada 12 de junio se celebra el natalicio de Ana Frank. En 2020, hubiera cumplido 91, pero falleció a los 15 en un campo de concentración. Su legado se mantiene vivo.

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Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

Por Silvina Ghiselli (silvinaghiselli@gmail.com)

Cuando se habla de Ana Frank, se habla de valor, de coraje y resiliencia. Era sumamente joven cuando vivió uno de los tiempos más trágicos, cruentos y despiadados de la historia de la humanidad: el holocausto judío. En su natalicio, vale subrayar su talento como escritora, con algunos pasajes de su famoso diario.

Ana nació el 12 de junio de 1929 en Frankfurt (Alemania) y en 1933 debió migrar a Holanda junto a su familia a causa de la persecución nazi. Estuvieron escondidos entre 1942 y 1944, año en que fueron descubiertos y confinados en diferentes campos de concentración. A ella la llevaron a Auschwitz y después la trasladaron a Bergen-Belsen, donde falleció de tifus en 1945.

El diario de Ana Frank

A partir del domingo 14 de junio de 1942 y con tan sólo 13 años, Ana comenzó a escribir su diario de vida. Lo finalizó el 1 de agosto de 1944, días antes de que la encontraran en su escondite, pocos meses antes de su muerte. Sus escritos acerca de lo vivido por el pueblo judío a manos de Adolf Hitler y el nazismo se han convertido en una de las piezas testimoniales más importantes del mundo.

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Ana Frank

El diario era, en realidad, una serie de cartas a una amiga imaginaria a la que Ana nombró Kitty. Poco tiempo después de ocultarse con su familia en la casa de atrás, un anexo de tres pisos en la parte posterior del edificio donde funcionaba la compañía de su padre, ella expresa en sus escritos los detalles de su cotidianidad y su sensación de encierro.

Nostalgia del aire libre y la libertad

Representantes de la cultura de distintas partes del mundo, desde periodistas hasta escritores y filósofos, han comparado la sensación de encierro de Ana con lo que vive el mundo actualmente durante la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

“Querida Kitty: Es posible que sea la nostalgia del aire libre, después de estar privada de él por tanto tiempo, pero añoro más que nunca a la naturaleza. Recuerdo todavía muy bien que antes nunca me sentí tan fascinada por un cielo azul deslumbrante, por el canto de los pájaros, por el claro de luna, por las plantas y las flores”, escribía la joven en 1944.

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Facsímil del diario de Ana Frank en exhibición en el
Zentrum de Ana Frank en Berlín, Alemania.

Unos meses después, todo se había agravado, pero su sensación era similar: “Pensamientos: son tantas las cosas que echamos de menos aquí, desde hace tanto tiempo, y de ellas me veo privada en la misma medida que tú. No me refiero a necesidades físicas, pues tenemos lo indispensable. Hablo de las cosas que suceden en nosotros, tales como los pensamientos y los sentimientos. Siento la nostalgia, tanto como tú, del aire y de la libertad“.

Su forma de entender lo que pasaba

De los escritos de Ana también se desprende su entereza y valor, recordando que era sólo una adolescente: “en ocasiones se me ocurre que Dios quiere ponerme a prueba, no sólo ahora sino también más tarde: debo hacerme buena mediante mi propio esfuerzo, sin ejemplos, con el fin de ser más adelante la más fuerte“.

Más adelante, agrega: “¡oh, me he vuelto muy razonable! Aquí se necesita buen sentido para todo: para aprender a escuchar, para callarse, para ayudar, para ser amable”.

Ana era una visionaria, con una mirada peculiar de su familia y mucha conciencia de sí misma. “Querida Kitty: anoche, en la transmisión holandesa de ultramar, el ministro Bolkestein dijo en su discurso que después de la guerra se coleccionarán cartas y memorias concernientes a nuestra época. Naturalmente, todos los ojos se volvieron hacia mí; mi diario parecía tomado por asalto. ¡Figúrate una novela titulada El anexo secreto, cuya autora fuera yo! ¿Verdad que sería interesante?”.

En Argentina, para mantener vivo el legado de Ana, existe el Centro Ana Frank Argentina, ubicado en el barrio porteño de Coghlan. Si bien actualmente se encuentra cerrado, como la mayoría de los espacios culturales de la ciudad, por lo que rige el aislamiento social obligatorio, en su sitio web hay mucha información, imágenes e incluso se realizan visitas guiadas por Zoom.

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