Historia del humor político: de la sátira a la banalización

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Crítica mordaz, censura, sátira e imitaciones marcaron el devenir de la historia del humor político en nuestro país, para desembocar en la banalización del presente.

¿Te gusta? Compartilo
Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Gastón Dufour (gad68@hotmail.com)

Crítica mordaz, censura e imitaciones marcan el largo camino de la sátira periodística a los gobernantes argentinos de turno, desde el siglo 19 a esta parte. Destaca el uso que la política hizo de los espacios de humor para su propio interés y hasta como medio de campaña.

Humor político en la Reina del Plata

El periódico ‘El mosquito’ (cuya publicación tuvo lugar entre 1863 y 1893) hizo del humor crítico -y la ironía punzante- una estocada al modo de hacer política, y al accionar de funcionarios y políticos, sin olvidarse de hacer pie y marcar con fuerza su opinión al respecto. Esa opinión y ese paso marcaron la importancia y el lugar social de sus directores, Henri Meyer, hasta 1868, y Henri Stein, entre 1875 y 1893.

tags
Afiche antiguo de ‘El mosquito’, 1870.

Stein, francés de origen, no se dejaba influenciar fácilmente por el oficialismo ocasional. Los mencionados, además, fueron los caricaturistas oficiales en cada uno de los períodos en que dirigieron el semanario. Como cada espacio de crítica (humorístico o no) provocaba hasta un límite y se mostraba sujeto a una idea de construcción política y social, o limitado por ella misma. La publicación perdió vigencia y se fue desinflando con el tiempo.

Apareció cada domingo por espacio de treinta años, desde el primer número el 24 de mayo de 1863 hasta su última aparición con la edición del 16 de junio de 1893. Fueron 1.580 ediciones durante 30 años, únicamente interrumpidas durante la epidemia de fiebre amarilla que hizo estragos en Buenos Aires. Dicho cese se produjo por espacio de dos meses. 

tags
‘El mosquito’ hizo humor político a fines del siglo 19.

Don Quijote’ (cuyo director fue el periodista y dibujante Eduardo Sojo), presentaba en cambio mayor identificación con el pueblo, además de enfrentarse con la iglesia y la élite política a través de la ridiculización. Su coordinador solía verse obligado a negociar para no verse censurado de manera definitiva, apelando a la confusión de los veedores y aprovechándose de ella. Se publicó entre agosto de 1884 y noviembre de 1905.

tags
‘Caras y caretas’ se publicó entre 1898 y 1941.

Con posterioridad, y como espejo de la original publicación uruguaya, comenzó a aparecer en Buenos Aires el semanario ‘Caras y caretas’. El director de la versión del otro lado del charco, Eustaquio Pellicer, fundó la versión porteña en 1898. Su momento más alto se dio en la primera época, en que José Sixto Álvarez (Fray Mocho) fue su coordinador. 

La era de Tato Bores

A finales de la década del 50, posterior a su desempeño en radio junto a Pepe Iglesias y Pepe Arias, Mauricio Borensztein hace su aparición en televisión con un personaje llamativo y locuaz, vestido con frac, peluquín y fumando un habano, Tato Bores. Con esa caracterización realiza una fuerte crítica al poder político. Debutó con la primera versión de sus monólogos en televisión en 1957 en ‘Caras y morisquetas’, en Canal 7, con libretos de Landrú (Juan Carlos Colombres) y su personaje tomó allí muchos de los elementos que más tarde lo definirían. 

tags
Tato Bores hizo fuertes críticas a los gobiernos de turno durante más de 40 años.

En 1960 debutó en Canal  9, con el programa ‘Tato, siempre en domingo’, pasando luego al 13, con nombres diferentes para cada ciclo hasta 1974, en que fue retirado de la pantalla por las autoridades nacionales. 

Retornó al medio televisivo en 1978 con ’Tato para todos’, emitido por Canal 13. Sus ciclos se mantuvieron por varios años con los mejores guionistas de cada momento. Un hito en el enfrentamiento con la censura sucedió el 17 de mayo de 1992, cuando el programa fue levantado del aire por la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal.

¿La razón? Haber mencionado a la jueza federal María Romilda Servini de Cubría. Meses después, la Corte falló a favor y el programa pudo ser emitido. En esos momentos, muchos famosos se solidarizaron con Tato, y juntos interpretaron una canción al aire, ridiculizando al intento de censura por parte de la magistrada. 

Imitadores y caudillos al poder

Es evidente que después, a través de los programas televisivos cuya columna vertebral era la imitación de personalidades políticas (el comediante Mario Sapag era furor en la década del 80), la idea del humor televisivo comienza a ser la de congraciarse con los políticos de turno. 

Así se produjo una casi irremediable fusión entre el show business y la política que, no por casualidad, tuvo su representante más alto en Carlos Menem caudillo, luego presidente. Menem hacía un aprovechamiento de su imagen, lo que en muchas ocasiones lo convertía en una caricatura de sí mismo, sin dejar de lado su poderío político, que acabó por destruir las venas del país. 

Tinelli y la banalización de la política

Casi finalizados los 90 y con el coqueteo infructuoso con la compra del club español Badajoz, Marcelo Tinelli hizo uso de su popularidad para relacionarse políticamente y ganar presencia con un rol nuevo en el espacio de la función pública. Primero desde sus vínculos con la actividad deportiva a través del club San Lorenzo de Almagro, y luego incluyendo en su show televisivo sketches con imitaciones y presencias de políticos en campaña.

Imposible de olvidar es la visita de Fernando de la Rúa al programa ‘VideoMatch’, donde fue ridiculizado. Una maniobra de banalización de la política, que dejó aún más expuesto al invitado. Esa aparición en la televisión del por entonces primer mandatario precipitó su derrumbe y la caída de su gobierno.

El juego le permitió a Tinelli marcar tendencia en la opinión pública y asegurarse así rating año tras año. Su intención, o al menos es lo que se desprende de cada paso que da, es hacer pie firme en la política y convertirse en una figura candidateable que pueda hacer carrera a largo plazo.  

¿Te gusta? Compartilo

Deja una respuesta