«Gorila»: Cuál es el origen de la palabra que define al anti-peronista

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos La ilustración del genial artista Augusto Costhanzo y cómo «gorila» se transformó en una de las palabras con mayor peso simbólico de la historia política argentina.

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Por Carla Arakelian (carla.arakelian@elcafediario.com)

Gorila: «reaccionario», «de derecha», «milico», «golpista» o «antisocialista». Pero sobre todo «antiperonista». La historia del sentido de esta palabra tiene su origen en la broma involuntaria que se escuchó durante un programa de radio: «deben ser los gorilas, deben ser».

Una simple muletilla

Todo comienza en 1952, cuando en la radio debuta un programa cómico creado por Délfor Dicásolo, con libretos de Aldo Cammarota y la locución de Cacho Fontana: ‘La Revista Dislocada’.

Un año después, en 1953, se estrena la película yanqui ‘Mogambo’ con Clark Gable, Ava Gadner y Grace Kelly como protagonistas, que tenía como escenario África y los animales salvajes.

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Afiche de ‘Mogambo’. (Foto: Alamy)

¿Cómo se unen entonces estos dos hechos divergentes para desembocar en uno de los argentinismos que marcan el lenguaje a fuego?

Sucede que en una de las escenas de la película, Clark Gable y Grace Kelly escuchan un rugido fuerte. La joven se arroja a los brazos del cazador, y Gable le responde: «calma, deben ser los gorilas».

Esta escena insignificante e inocente es incorporada por la ‘Revista Dislocada’ como parte del sketch donde el elenco parodia a ‘Mogambo’. Allí aparece una y otra vez un científico alcoholizado que ante cada imprevisto responde: «deben ser los gorilas, deben ser».

Es tal el éxito que hasta crean un jingle que comercializa 60.000 copias sólo en su primera semana al aire:

«El domingo en la tribuna, un gordo se resbaló
Si supieran la avalancha que por el gordo se armó.
Rodando por los tablones, hasta el suelo fue a parar.
Mientras todos los muchachos se pusieron a gritar:
deben ser los gorilas, deben ser, que andarán por allí;
deben ser los gorilas, deben ser, que andarán por aquí«.

El jingle

Este acto cómico, todavía lejos de la política, logra incrustarse en el lenguaje de los argentinos de entonces, al punto que la sociedad comienza a utilizar la frase como muletilla ante cualquier situación que no tenga una explicación evidente: «deben ser los gorilas, deben ser».

Cuando en 1955 comienzan a circular rumores de que el Ejército planeaba un golpe de Estado contra el presidente Juan Domingo Perón -que sucederá el 16 de septiembre de ese mismo año-, se extiende un murmuro entre los argentinos, siempre tan sarcásticos: «deben ser los gorilas, deben ser».

Es Aldo Cammarota, guionista de ‘La Revista Dislocada’, quien explica en primera persona -en una columna del diario Clarín– cómo es que una cosa directamente comienza a tener que ver con la otra:

«La frase fue adoptada por la gente. Ante cada cosa que se escuchaba y sucedía, la moda era repetir ‘deben ser los gorilas, deben ser’. Primero vino un intento fallido de golpe y luego el Golpe Militar de 1955. Al ingenio popular le quedó picando la pelota: ‘deben ser los gorilas, deben ser’. Los golpistas se calzaron gustosos aquel mote».

Qué es un «gorila»

En la actualidad, el «gorila» es el sujeto político antiperonista, tanto de derecha como de izquierda. Tras el derrocamiento de Perón, el término fue utilizado exclusivamente para hacer referencia a los militares golpistas antiperonistas de la Marina, que muy orgullosamente se autodenominaban a sí mismos como «gorilas».

Años más tarde, el término fue revindicado en las elecciones de 1963 por el Partido de la Revolución Libertadora, que llevaba como lema electoral: «Llene el Congreso de gorilas».

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El Partido Revolución Libertadora y «gorila» como denominación de origen.

Con el paso del tiempo, el apelativo decanta hacia un calificativo utilizado en forma despectiva y a la vez como un insulto. Cabe recordar el canto que le regala la agrupación Montoneros al mismo Perón: «¿qué pasa, qué pasa, qué pasa General, que está lleno de gorilas el Gobierno Popular?».

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Gorila es el término elegido como sinónimo de antiperonista. Es esa persona que señala al populacho. Y lo odia tanto, que completa su discriminación con una expresión que también se ha popularizado: «cabecita negra».

Gorila es quien nunca votó ni votará al Partido Justicialista, aunque después goce de todos los derechos que ha conseguido el peronismo. Gorila es quien odia a Perón pero reivindica la jubilación, el aguinaldo y las vacaciones pagas. El gorila mira con cara de asco la transpiración del trabajador agotado. Para el gorila, los políticos son todos iguales, las negras se embarazan por un plan y no hay que regalar el pescado sino enseñar a pescar.

Para el gorila, en las villas algunas personas son honestas y quieren trabajar. Es que el gorila asegura que no trabaja el que no quiere. Y cuando habla de los negros, hace referencia a los negros de alma, obvio.

Un poco de autocrítica

Los administradores de la cuenta de Instagram peronista0gorila, Daniela, Juliana y Manuel, opinan sobre el término y aseguran que «es difícil definir ‘gorila’ porque en sus orígenes (y hasta el día de hoy) su definición se limita a ser antiperonista».

«Pero como creemos que el peronismo es dinámico, entonces el antiperonismo también debe serlo», continúa su explicación en diálogo con El Café Diario.

«El ‘gorilisimo’ fue mutando a través del tiempo y es difícil encasillarlo en una definición de una línea. No creemos que ser gorila se relacione directamente con un partido político, sino también con una forma de ser con y en el mundo que te rodea», puntualizan.

«Como las identidades son complejas, no creemos que alguien pueda ser 100% gorila (más allá de algunos casos específicos) y por ende -describen-, todxs tenemos algo de gorila dentro de nosotrxs. Consideramos que, en 2020, no remite solamente a quién votamos en las elecciones, sino más bien a qué cosas consumimos, usamos, creamos, compartimos».

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1 comentario

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El asunto mas interesante de esto es la propia reivindicacion del gorila en ser gorila y exhibirlo con orgullo, cuando desde sus origenes esta palabra solo los define como contras. En sintesis nada de «construir»

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